Sadio Mané es el segundo delantero necesario para el Madrid

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Con medio mundo en cuarentena por culpa del Coronavirus y la práctica profesional de la inmensa mayoría de deportes parada a nivel mundial también por el peligro de infección de dicho virús, la actividad a nivel institucional en el Real Madrid no frena. Si acaso, seguramente que la secretaría técnica (lease Florentino Pérez y José Ángel Sánchez) está ahora mismo más pendiente que nunca del mercado, pues el tiempo de asueto deportivo puede ser aprovechado para activar operaciones de cara a la temporada que viene que de otra manera se verían postergadas hasta el verano.

Tal vez la que más titulares se ha llevado en estos últimos días es la de Sadio Mané. El delantero senegalés ya fue el objetivo del Real Madrid tras ganar la entidad blanca la final de la Champions League en 2018, pues en la cabeza de Zidane se dibujaba un ataque con el atacante del Liverpool (rival aquella noche en Kiev), Benzema y Cristiano Ronaldo.

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Los planes de la cúpula del Real Madrid y del propio Ronaldo eran diferentes, pues mientras que los merengues habían decidió redoblar su apuesta por el héroe de la decimotercera, Gareth Bale, el portugués puso punto y final a sus nueve años en el club. Quizás fueron estos movimientos lo que llevaron a Zizou a presentar su renuncia, sobre todo cuando se decidió no reinvertir los 105 millones de euros del traspaso de Ronaldo en un jugador muy de su gusto como Mané.

Eric Verhoeven/Soccrates/Getty Images
Eric Verhoeven/Soccrates/Getty Images

Y es que según las informaciones surgidas en Reino Unido en estos tiempos de pandemia, y que replican los ecos de aquel verano de 2018, a Zidane el juego de Mané le encanta. No ya sólo su facilidad para el gol (con 18 es el segundo máximo goleador de lo que llevamos de temporada tras Salah), sino también su esfuerzo en ataque, su capacidad de asociación y caída a banda, y la gran progresión que ha tenido en los últimos tres años.

Mané es un tipo normal, alejado de los flashes y de los pecados en los que acaban cayendo los divos de este deporte. Es conocido por sus obras benéficas en África y por ser de los jugadores más abiertos con los aficionados, condiciones que siempre le han gustado mucho también al presidente del Real Madrid a la hora de categorizar sus fichajes.

El senegalés sería un gran fichaje como el segundo delantero que necesita el equipo de cara a la temporada que viene. Porque el problema goleador de los blancos no se solucionaría solamente con la llegada de un jugador estratosférico como Kylian Mbappé o Erling Haaland, a menos que estos fueran capaces de anotar 60 goles por temporada. El Liverpool, sin ir más lejos, contabiliza más de 40 goles entre su trio de ataque, y eso que Roberto Firmino no está teniendo el mejor año de cara a gol. Es ese tipo de complementación lo que necesita el Real Madrid, algo que no ha tenido desde los primeros años de Cristiano en el equipo, en los cuales Benzema e Higuaín solían sumar una veintena de goles cada uno a las inalcanzables marcas de Ronaldo.

DeFodi Images via Getty Images
DeFodi Images via Getty Images

Pero ahora la situación es muy distinta. Benzema es el máximo goleador y no llegá a los 20 tantos este curso. El segundo máximo goleador es el defensa central (Ramos, con 7), empatado con el delantero del filial (Rodrygo). Con Eden Hazard y Marco Asensio lesionados casi toda la campaña y Gareth Bale acabando de cumplir un año desde que anotó su último gol en el Santiago Bernabéu (lleva tres en este curso, dos en septiembre en Villarreal, uno en Salamanca en enero), el horizonte goleador del equipo es tétrico.

Por eso la posible llegada de Mané ilusiona, pues se presupone que sería el complemento ideal del crack del verano (llámese Mbappé, llámese Haaland). Su precio de salida sería de unos 150 millones de euros, por lo que la operación no sería nada fácil, pero la falta de gol del equipo y el empeño de Zidane por su fichaje podrían acabar siendo clave.

Cabe recordar que el francés ya dejó al club en una ocasión porque no se escucharon sus deseos (Mané entre otros, pero sobre todo Paul Pogba era —y sigue siendo— su gran ambición). Florentino Pérez sabe que tendrá que hacer todo ahora para poder contentar a su entrenador.

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