Súper TC2000. Matías Rossi, el campeón que persigue el récord de su ídolo

Alberto Cantore
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Con un baño de espuma, apenas se bajó del auto número 17, los integrantes de Toyota Gazoo Racing Argentina recibieron en el parque cerrado a Matías Rossi, el flamante campeón de la temporada 2020/21 del Súper TC2000. El desahogo del piloto y del equipo sintetizado en ese festejo apretado, ante la mirada del público que aplaudió desde el sector de plateas del autódromo Oscar y Juan Gálvez. Abrazos multiplicados y un fondo de lluvia de papeles rojos y plateados bajo el que se mezclaron el nuevo monarca, sus compañeros Julián Santero, Rubens Barrichello y Franco Vivian, los mecánicos, los ingenieros. Un símbolo de la unidad que posibilitó la conquista, esa que se demoró ocho temporadas, pero que reflejó al conjunto como el mejor del parque en un calendario ajustado, con diez fechas en cinco meses. El tercer puesto le permitió celebrar al Misil su segunda corona en el Súper TC2000, la quinta si se contabilizan las tres que celebró cuando la categoría llevaba la vieja denominación de TC2000 y la novena en el automovilismo argentino.

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"Este campeonato no lo podíamos perder, no lo digo por mí si no por la contundencia que demostró el equipo. Canapino y los pilotos de Renault tuvieron mejoras en el final, pero en Toyota nuestros ingenieros interpretaron el reglamento desde el comienzo: con los resultados de las primeras fechas del campeonato agrandamos mucho la brecha con nuestros rivales, esas carreras fueron clave para llegar con esta diferencia a la definición", le comentó Rossi a LA NACION, mientras las felicitaciones de rivales y allegados se repetían. Nadie dejó de saludarlo, de darle una palmada, de chocar el puño. Quizás el más original fue Agustín Canapino (Chevrolet Cruze), que en la pista provocó un roce de pontones. El arrecifeño fue el ganador del Gran Premio Coronación -también ganó en Mendoza en 2013, la última vez que Rossi fue campeón- y el piloto que le ofreció batalla hasta el episodio final.

Una carrera diseñada al detalle por la estructura, una planificación que Rossi siguió sin sobresaltos. Canapino sacó rédito de una partida fallida de Santero y se adueñó del primer puesto; Rossi saltó a la posición de escolta, pero lejos de jugar un mano a mano con el arrecifeño, con un gesto de su mano izquierda le dio paso a su compañero para que desgaste al piloto de Chevrolet. "No sé si por estrategia, pero Agustín hizo la carrera muy lenta para complicarme. Yo tenía que evitar eso, entonces interpreté que si lo dejaba pasar a Julián lo iba a llevar al límite. Salió todo a la perfección", comentó el Misil. "Podría haber sido una carrera más entretenida, tenía más velocidad que Canapino y sin embargo nunca tuve la posibilidad de superarlo", relató Santero. El dibujo del circuito N°6, que ofrece escasas variantes para el sobrepaso, una problemática que pocos pilotos lograron resolver y la tónica de las 24 vueltas fue un trencito que no se desarmó hasta la bandera a cuadros: apenas las diferencias en los cronómetros sufrían alguna alteración, pero las posiciones no estuvieron en riesgo. Era el negocio que diseñó Toyota para su piloto estrella, al que le alcanzaba con terminar en el octavo lugar para ceñirse la corona.

"La alegría es enorme, volver a sentir esa sensación hermosa que provoca ganar un título. Dependía de nosotros lograr el campeonato, no había que cometer errores, porque la confiabilidad del auto fue muy importante durante todo el calendario. El auto llegó siempre, pero en una carrera todo puede pasar: hay temor por una piedra, una pinchadura, un roce, por la lluvia, porque el fin de semana estuvo muy inestable", destacó Rossi, que sabe de sinsabores y frustraciones en el automovilismo. Porque la felicidad plena del presente -Rossi campeón de pilotos y Toyota Gazoo Racing Argentina, de equipos- tuvo sus decepciones en el pasado. El más recordado fue en el Turismo Carretera, en 2016, cuando a falta de un par de curvas fue perjudicado por una maniobra temeraria de Mariano Werner.

La temporada de Súper TC2000 empezó en septiembre de 2020, pero Rossi llegó en actividad, por su participación en el Stock Car, de Brasil, una experiencia que compartió junto con Barrichello con el apoyo de Toyota Gazoo Racing. "En la Argentina nunca había estado tanto tiempo parado, sin competir: los pilotos terminamos una temporada en diciembre y ya a mitad de febrero -cuando corría en TC- ya estaba otra vez en el ruedo. Fueron momentos complicados, porque el trabajo con el equipo era todo remoto, por eso destaco la tarea de los ingenieros, que interpretaron el nuevo reglamento técnico y analizaron los ensayos en el simulador para trasladar esos resultados al auto", observa el campeón, el piloto que intentará igualar las siete coronas que ganó Juan María Traverso.

"Con Matías [Rossi] somos apasionados del automovilismo y por él tengo un respeto muy grande porque lleva esa pasión al ciento por ciento. Respeto a los que aman lo que hacen, porque si uno lleva esa pasión lo disfruta y le va bien", dice Traverso, que es asesor de Toyota Gazoo Racing Argentina en el Súper TC2000 y el Top Race y que cuando fue presentado sentenció: "Creo que juntos vamos a hacer un trabajo muy bueno, divertido, y con resultados". El pronóstico del Flaco no falló: Rossi se consagró en el Súper TC2000, obtuvo el campeonato de Top Race 2019 y en dos semanas, en el Coliseo porteño tiene la oportunidad de revalidar el título

La admiración de Rossi con Traverso es total y lo identifica con su niñez, cuando acompañaba a su padre Norberto a las carreras. "El Flaco fue mi ídolo, lo veía correr de chico. Ustedes me comentan que lo puedo alcanzar en cantidad de títulos en la categoría [Traverso ganó siete y Rossi acumula cinco]: aunque lo iguale en la estadística él seguirá siendo único. Mi intención es continuar en esta senda, obviamente, y creo que con 36 años todavía tengo varias temporadas por delante como piloto. Si miro a Rubinho [Barrichello], que tiene 48 y mantiene la velocidad y la pasión por el automovilismo, tendría 12 años para lograr los dos campeonatos que dicen ustedes", dice el Misil, con una sonrisa.

Rossi debutó con una corona en Toyota en 2011. Una década después, el conjunto firma su tercer título en el Súper TC2000. Una sociedad que perduró en el tiempo y que ahora disfruta de los resultados.