Súper TC2000. Matías Rossi y Agustín Canapino, el episodio final para definir la corona

Alberto Cantore
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La vista en el cielo para descifrar si la lluvia se convertía también en protagonista en la clasificación del Súper TC2000, que podía definir el título. Las miradas en las pantallas; las de los tiempos y también las de la transmisión de televisión, que pasaba del auto de Matías Rossi (Toyota Corolla) al de Agustín Canapino (Chevrolet Cruze), los pilotos que disputan mano a mano la corona. Durante 25 minutos la categoría expuso una qualy apasionante, aunque el premio mayor no fue para ninguno de los dos candidatos: Julián Santero (Toyota Corolla) marcó el mejor tiempo, 1m46s840/1000, y estiró el suspenso del Gran Premio Coronación a la carrera de este domingo a las 12.10.

Serán 24 las vueltas al circuito Nº 6 del autódromo Oscar y Juan Gálvez, de Buenos Aires, o un máximo de 50 minutos. La bandera de cuadros consagrará al nuevo monarca, que terminará con el reinado que estableció en las últimas tres temporadas el equipo Renault.

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A falta de siete minutos, Rossi asomaba en lo más alto, y Canapino, en el tercer puesto. La caída en una posición del arrecifeño habría desatado el nudo: Rossi campeón. Pero nada de eso sucedió: el mendocino Santero exhibió su excelente presente -dos semanas atrás corrió en el IMSA Michelin Pilot Challenge, de Daytona- y se colocó al frente; Canapino saltó al segundo casillero y el Misil, que necesitaba ser el poleman, terminó completando el 1-2-3. Ahora, 26 puntos separan a Rossi de Canapino, con 30 unidades en juego; con clasificarse octavo, el Misil se consagraría aunque la mejor espada de Chevrolet lograra la victoria.

"Me encontré con el cono en la bajada del tobogán y perdí un poquito de tiempo en las dos últimas curvas. Me perjudicó. Espero que se revise, porque no sé quién lo tiró", manifestó Canapino, que en la vuelta de su mejor registro enganchó con la trompa un cono -se los coloca para que los pilotos no excedan la pista- que había derribado sin intención Ricardo Risatti (Toyota Corolla, del equipo Midas). Era una satisfacción medida la del arrecifeño, porque a pesar de demorar la definición entiende que para ser campeón necesita de la victoria y de un muy mal desempeño de Rossi, que apenas tres veces se clasificó por detrás del octavo puesto en la temporada.

Gomas con dibujo, neumáticos slick; el trabajo de los mecánicos en los boxes; los ingenieros analizando desde los tiempos propios y los de los rivales hasta lo que revelaba el satélite del servicio meteorológico. La adrenalina de una definición, la exposición del trabajo de un año. "Fue una clasificación muy difícil. Fuimos los primeros en anticiparnos en el cambio de neumáticos y quedamos primeros, pero después mejoraron Agustín [Canapino] y Julián [Santero]. El funcionamiento del auto me dejó conforme. Hay que esperar cómo amanecerá mañana, porque el clima está muy cambiante. Hay que largar bien; la partida detenida a veces provoca variaciones. Pero lo importante será llegar", comentó Rossi, el favorito para la corona, que conoce que tiene un rival que se acostumbró a las definiciones épicas.