Súper TC2000: El festejo de Llaver, el esfuerzo de Canapino y las cuentas de Rossi en la noche del Gálvez

Alberto Cantore
·2  min de lectura

El sol cayendo al momento de la partida, la luz artificial de las dos rectas del circuito N°8 iluminando la caída de la bandera a cuadros que consagró ganador a Berni Llaver (Chevrolet Cruze). El Súper TC2000 recuperó una fecha que durante una década se convirtió en un clásico para la categoría: la carrera nocturna. Sin la presencia multitudinaria que ofrecía el trazado callejero de Santa Fe, pero con 500 personas que, cumpliendo protocolos sanitarios a causa de la pandemia mundial de Covid-19, se distribuyeron en el sector del palco oficial y las plateas A y B del autódromo Oscar y Juan Gálvez, de Buenos Aires, se desarrolló la carrera clasificatoria de la 9na y anteúltima fecha del campeonato 2020/21. El rojo de los stop encendidos, la iluminación de las ópticas, el colorido de los frenos que tomaron temperatura ante la exigencia, detalles que no son parte del paisaje habitual de una carrera en el automovilismo argentino y que se observaron en la Catedral, el escenario que en una carrera de Turismo Carretera para "No Ganadores" de 1978 alumbró la creación del TC2000.

Súper TC2000, la categoría que nació de noche vuelve al Gálvez para correr con luz artificial

Como en el comienzo del campeonato, Chevrolet se presentó dominante en el circuito N°8: Llaver ganó y tuvo un desahogo después del accidente que protagonizó en Paraná, por la rotura de un neumático. Con el triunfo repitió la tarea que ejecutó en septiembre pasado Agustín Canapino, que atacó desde el semáforo a la bandera para trepar del octavo al tercer puesto, por detrás de Leonel Pernía (Renault Fluence) y su compañero de estructura. A pesar del avance, el arrecifeño se mostró abatido: le recriminó, con buenos modales, una maniobra a Rubens Barrichello, un síntoma de la desesperación por los 34 puntos de diferencia que maneja Matías Rossi (Toyota Corolla), un número generoso con tan poco recorrido por delante.

El Misil, que largó undécimo y arribó quinto, vio reducido el margen respecto al comienzo de la jornada -Canapino además le recortó por registrar la pole-, aunque las cifras todavía le enseñan un panorama favorable. La foto será más nítida después de la carrera de mañana domingo, cuando los pilotos descarten las tres peores carreras del calendario. Pero también existe la posibilidad de que Rossi, de producirse una combinación de resultados, se consagre campeón el domingo y desate el nudo una semana antes del Gran Premio Coronación.

Las luces en la pista y también en el campeonato iluminan a Rossi. El Misil maneja con el acelerador, pero también con la calculadora para arribar el cierre del certamen -también en el autódromo porteño- como favorito y recuperar la corona para Toyota, que desde 2013 no festeja el título.

Ganó Llaver, la segunda espada del equipo Chevrolet; descontó Canapino, aunque observa que el tiempo se agota; no se desespera Rossi, el puntero que sin prisa y sin pausa se acerca al campeonato.