Súper Rugby. Santiago Socino se afianzaba en Jaguares, pero un error lo condenó

Alejo Miranda
lanacion.com

Justo cuando había despertado la atención por su buen rendimiento, un error lo aleja de las canchas. Santiago Socino, el tercer hooker de Jaguares, fue sancionado de oficio por la Sanzaar por un pisarle la cara a un rival y se perderá los próximos tres partidos del Súper Rugby 2020.

Socino fue sancionado por un comité independiente luego de que se detectara la infracción durante el partido del último sábado ante Sharks en la transmisión televisiva, ya que no fue detectada por el árbitro. La imagen muestra claramente cómo el jugador surgido de Los Matreros, en el minuto 80, pisa levemente con el pie izquierdo la cara del hooker rival Craig Burden a la salida de un scrum.

Afortunadamente para Jaguares, la sanción se produce justo en el momento en que está en condiciones de regresar Agustín Creevy, quien se perdió los últimos cuatro partidos por lesión pero se apresta a ser titular por primera vez en la temporada el sábado ante Highlanders, a las 20 en Vélez.

Socino había sido contratado por la UAR en julio del año pasado y sólo llegó a jugar unos minutos del Súper Rugby 2019, cuando ingresó desde el banco en la última fecha de la etapa regular contra Sunwolves. Ante la lesión de Creevy, jugó los últimos cuatro partidos de este año y lo hizo en buena forma, destacándose especialmente en el plano defensivo con tackles contundentes (18 tackles acertados, 3 errados -85% de efectividad- en 116 minutos de juego).

Ante Stormers, se convirtió en el tercer hooker en ser titular en la historia de Jaguares, detrás de Creevy y Julián Montoya. Otros que cumplieron esa función desde el banco fueron Facundo Bosch, Roberto Tejerizo, Diego Fortuny y Gaspar Baldunciel.

El comunicado de la Sanzaar especifica que Socino infringió la Ley 9.12 (abuso físico, pisotón) y calificó la agresión de "mediana", por lo que le correspondía una sanción de seis semanas que fue reducida a la mitad por los buenos antecedentes del jugador y por haber reconocido su culpabilidad a la primera oportunidad.

Se perderá los próximos tres partidos (Highlanders, Stormers y Rebels, todos en Vélez, con una fecha libre entre los dos últimos) y recién estará en condiciones de regresar en la fecha 11a ante Brumbies en Canberra, en el inicio de una gira de cuatro partidos por oriente. De requerir otro hooker en ese interín, Quesada debería recurrir a alguno de Ceibos: Leonel Oviedo, José Luis González o Pablo Dimcheff.

No es el primer jugador suspendido de oficio en la historia de Jaguares. En 2016, Leonardo Senatore recibió una sanción de 10 semanas por morder a Keegan Daniel, de Sharks. El mismo año, Ramiro Herrera recibió una sanción de un partido y Tomás Lavanini de dos luego de ser expulsados ante Kings por embestir a sendos oponentes a la altura de la cara.

Así y todo, la disciplina viene siendo uno de los puntos altos de Jaguares. En la temporada, según estadísticas de fox.co.au, el equipo argentino es el segundo que menos penales cometió (44), uno más que Lions. Además tuvo tres amonestados, aunque dos consecutivos: Marcos Kremer (ante Lions), Joaquín Díaz Bonilla (contra Bulls) y Gonzalo Bertranou (vs. Sharks).

Ante Highlanders, con cambios

Luego de la extenuante gira por Sudáfrica (saldo de dos derrotas y una victoria), Gonzalo Quesada piensa en cambios para la 7a fecha, ante los neozelandeses de Highlanders. En el ensayo de ayer, dispuso un equipo con ocho cambios respecto del equipo que cayó en Durban con Sharks: Juan Cruz Mallía; Sebastián Cancelliere, Matías Moroni, Jerónimo de la Fuente y Santiago Carreras; Domingo Miotti y Felipe Ezcurra; Marcos Kremer, Tomás Lezana y Francisco Gorrissen; Lucas Paulos y Guido Petti Pagadizábal; Lucio Sordoni, Agustín Creevy y Mayco Vivas.

Debido al descanso obligatorio impuesto para los jugadores de los All Blacks, el rival llega sin sus principales figuras: no viajaron el medio-scrum Aaron Smith ni el hooker Liam Coltman. Tampoco el capitán James Lentjes, lesionado. En el plantel hay tres posibles debutantes.

Qué leer a continuación