El símbolo de Chile que es ídolo de Boca: ¿cómo potenció su paso por Argentina a Medel?

Cuando Gary Medel llegó a Boca allá por 2009, solamente tenía dos espejos en quienes reflejarse. Roberto Lucco e Ivo Basay habían sido, hasta ese momento, los únicos dos chilenos que llegaron a disputar partidos oficiales en el Xeneize. El primero jugó entre 1934 y 1936 y el segundo, apenas nueve encuentros en los que no pudo demostrar todo lo bueno que parecía ser.

Jugar del otro lado de la cordillera siempre fue un desafío para los chilenos, un poco por el nivel y un poco por la pantalla que da estar en un club grande de Argentina. Y el Pitbull estaba ante una situación inmejorable : la espalda que tenía en la Universidad Católica y sus primeras participaciones con la Selección chilena le permitían llegar con la mira puesta en ser convocado para el Mundial de Sudáfrica y, luego, dar el salto a Europa.

El paso de Medel por la institución de La Ribera no fue uno más. Fue consagratorio, no tanto por los resultados -que fueron bastante malos-, sino porque fue donde terminó de forjar su estilo:  se asentó como un volante central metedor y con despliegue para llegar al área rival . Tanto así que convirtió siete goles en los 31 partidos que disputó en su primer año (entre el Apertura 2009 y el Clausura 2010), dos de ellos en el recordado triunfo ante River en La Bombonera.

Medel Boca Ps

Fue esa temporada la que convenció a Marcelo Bielsa de llevarlo a la Copa del Mundo. Al Loco le faltaba un futbolista con sus características, pero tenía en mente algo diferente para él_ decidió usarlo como líbero en la línea de tres. A partir allí, ya no hubo vuelta atrás. Gary se quedó seis meses más, en los que fue el tercer jugador con más encuentros disputados (fueron 17 de 19, por detrás de Palermo e Insaurralde), hasta que apareció  Sevilla y desembolsó cinco millones de dólares para llevárselo. Un valor dos veces mayor al que Universidad Católica le había puesto a la opción de compra cuando pasó a préstamo a Boca.