Ryan García: el último "Baby face" y el primer título 2021

Osvaldo Príncipi
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El boxeo reserva todavía ciertos guiones que, con mucho o poco sentido, perduran con el paso del tiempo. El objetivo de los mismos fue potenciar -siempre- a las figuras del momento para elevar su consumo y credibilidad ante el gran público aferrándose a un factor externo ligado a la imagen del peleador. Ajena a sus cualidades deportivas.

Los gestos, la calidez, el ángel y el carisma de sus rostros se convirtieron en un imán atractivo entre ídolos y fanáticos, que muchas veces resultó incomprensible por la escasa valía de esos atletas. En épocas de la presidencia de Hipólito Yrigoyen, allá por 1928, el manager y fundador del último Luna Park José "Pepe" Lectoure dijo: "Sumado a sus K.O, Justo Suarez, 'El Torito de Mataderos', tiene una sonrisa que vale un millón de pesos y atrapa a cualquier curioso. Y eso no se enseña, con eso se nace y es parte del éxito".

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Y así pasaron por el universo pugilístico un montón de "Golden Boy" -chicos de oro- o "Baby Face" -niños bonitos- que cautivaron sensaciones inexplicables con sus fans. Hasta el eterno cine de Hollywood se encargó de recrearlos con un juvenil Elvis Presley, protagonizando a "Kid Galahad" y con un Kirk Douglas avasallante en "El ídolo de barro".

Probablemente, el último caso que encaja en estos lineamientos, pero en el boxeo real, es el estadounidense Ryan García. De cara angelical y atracción absoluta, intentará ser campeón mundial de los 61.200 kg.

Ryan tiene 22 años y una expresión aniñada muy particular y llamativa. Comenzó en el boxeo y en la escuela primaria casi al mismo tiempo. Su mamá Lisa y su papá Henry, mexicanos radicados en California, siempre estuvieron a su lado al cabo en sus 220 peleas amateurs, de las que sólo perdió 5. Lucharon por mantener en él sus raíces aztecas pero Ryan jamás habló español.

Debutó como profesional en 2016 y rápidamente ganó adeptos. Creció y aprendió junto a Oscar de la Hoya, que fue su representante pero inesperadamente entró en litigios y tuvo una conversión drástica: ¡De niño bonito a joven rebelde! Y nadie entendió sus pasos inmediatos.

Polemizó por sus contratos, pretendió alejarse de De la Hoya y se acercó al equipo del mexicano Saúl "Canelo "Alvarez, que alimentó su estado de sedición para incorporarlo a sus filas bajo la dirección técnica de Eddy Reynoso, considerado como el mejor del momento.

Ganó sus 20 peleas (17 por KO) en un récord sin relieve y carente de jerarquía. Es alto, delgado y de boxeo lineal. Noqueador de oponentes de segunda selección. Inmaduro aún para las grandes competencias, es lanzado a destiempo para dirimir por una porción del cetro liviano -interino- del Consejo Mundial de Boxeo. Se sabe que pega y nadie imagina lo que aguanta. Si es que aguanta.

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Enfrentará al inglés Luke Campbell, ex campeón olímpico en Londres 2012 y batallador de dos derrotas mundialistas por puntos ante el venezolano Jorge Linares y el ucraniano Vasyli Lomachenko. Tiene 20 victorias (16 KO) y 3 reveses. Es un buen estilista con poco ataque. El pronóstico del match es incierto. Y la gran promoción ejercida sobre Ryan García desvirtúa -en parte- la paridad entre ambos.

El combate de doce rounds se llevará a cabo en Dallas, Texas y será televisado a la Argentina por DAZN, sistema de streaming de pago dolarizado a partir de las 20 horas.

Las grandes historias y las fantasías siguen prevaleciendo a la vera del ring. Y este argumento exhibirá hoy a un "pibe estrellado" de buenas posibilidades. Aunque inexperto para comenzar a escribir páginas imborrables; al menos pretenderá consagrarse como el primer campeón mundial de 2021 desafiando todas las advertencias impuestas por la razón y la lógica de éste arte.