Rufián verá peligrar su izquierdismo si ERC pacta con JxCat

Asier Martiarena
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El portavoz de ERC camina por delante del vicepresidente, Pablo Iglesias, en una sesión en el Congreso de los Diputados. (Photo by Eduardo Parra/Europa Press via Getty Images)
El portavoz de ERC camina por delante del vicepresidente, Pablo Iglesias, en una sesión en el Congreso de los Diputados. (Photo by Eduardo Parra/Europa Press via Getty Images)

Apenas han pasado 36 horas desde las elecciones del 14-F en Cataluña, pero Esquerra Republicana (ERC) tiene prisa. Prisa por solemnizar su ‘sorpasso’ a Junts per Catalunya (JxCat) y ser ellos quienes presidan, por primera vez, el Palau de la Generalitat. Sin dar margen al PSC. A quien, por número de votos, le correspondería abrir una ronda de contactos para intentar formar gobierno. Pero que tiene un obstáculo casi insalvable como son los vetos que otras formaciones le han puesto a Salvador Illa. Ahora bien, ¿con quién va a formar gobierno ERC?

El debate político en Cataluña lleva muchos años enredado en el independentismo. Y hasta ahora lo ha condicionado todo. Pero la campaña de estas elecciones, y en especial los resultados que han deparado las urnas, obligan a cambiar el chip. La lectura principal de lo acontecido no es que el independentismo haya alcanzado el 55% de los votos y 74 diputados, que es cierto, sino que la izquierda suma 83 escaños.

De acuerdo, no es que PSC, ERC, en Comú Podem y la Cup sean cuatro partidos dispuestos a sentarse a la misma mesa y consensuar un programa de gobierno sin discrepancias. Pero tampoco es que ERC, JxCaty la Cup se lleven mucho mejor. El primer encontronazo se va a producir esta misma semana si, como parece, JxCat propone a Josep Costa para ser el nuevo presidente del Parlament -del mismo modo que en la anterior legislatura el puesto recayó en ERC, ahora se entiende que ERC podría cedérselo a JxCat-. El problema radica en que Costa, hombre de confianza de Carles Puigdemont, es enemigo íntimo de ERC y la Cup. Veremos si alguna de las partes cede o si el posible gobierno independentista se pelea antes de llegar a un acuerdo.

Estas diferencias se deben a que, aunque todos ellos son independentistas, JxCat son nacionalistas de derechas y ERC y la Cup son nacionalistas de izquierdas. Y ahí es por dónde Podemos, y en especial su líder, Pablo Iglesias, va a tratar de abordar la disyuntiva. Utilizando los indultos o la posibilidad de un referéndum pactado con el Estado como moneda.

Su principal argumento va a ser el de colocar a ERC frente al espejo del Congreso de los Diputados. Y más concretamente diciéndole a su portavoz en Madrid, Gabriel Rufián, que va a tener muy difícil criticar al Gobierno central por no ser muy de izquierdas en materia de vivienda o ley mordaza si, al final, su partido se refugia en la derecha de JxCat para formar Govern. O defender la vigencia del pacto de izquierdas que llevó a Pedro Sánchez a la investidura si en Cataluña ERC no levanta su veto al PSC.

Así que todo dependerá de qué eje es más fuerte en Cataluña. El eje derecha/izquierda o el eje independencia/constitucionalismo. O, más bien, de cuál de los dos es más frágil.

ERC es consciente de la tesitura en la que le quiere colocar Podemos. Y por eso se ha adelantado para no tener que ser ellos quienes decidan con el evidente desgaste que conlleva. ¿Cómo? Apelando a En Comú Podem a sumarse a un amplio acuerdo a cuatro bandas que incluya, además, a la Cup y a JxCat. Y, de paso, forzando a la marca catalana a aceptar el pacto o correr el riesgo de que le acusen de sumarse al cordón sanitario antinacionalista de Cs, PP o Vox. Las cartas están repartidas, queda por ver quién construye la jugada ganadora.

En vídeo | Rufián: "Pujol es lo que peor que le ha pasado a Cataluña junto con Ciudadanos"

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