Ruda y clásica de frente

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Gabriel Cruz

CIUDAD DE MÉXICO, mayo 2 (EL UNIVERSAL).- Lorena Velarde nunca dudó que algún día volvería a ser luchadora profesional. De hecho, a pesar de estar más de veinte años lejos de los enlonados, siguió siendo una gladiadora que va de frente.

La Infernal, el nombre de batalla que la llevó algún día a las arenas, aguardaba paciente el momento del reencuentro. Y cuando lo hizo, descubrió un medio distinto, al menos desde su mirada femenina. "El hombre ahora es más abierto para que las mujeres puedan entrar a este mundo que en teoría les pertenece".

Aunque en el fondo, la realidad es muy parecida a la de antaño. "Antes hubo mujeres aguerridas que pudieron entrar en este camino que era tan difícil. Hoy buscamos avanzar, ser fuertes para trascender, pero ahora con más libertad". Más libertad para la mujer de expresar lo que siente en un ring, en la lucha libre.

"Yo tuve que pasar por el señalamiento de la sociedad, la no aceptación de mis padres para se luchadora", recuerda. "Decían que no era un mundo que me pertenecía, no era tan abierto para nosotras. Entonces, me atreví y no permití que terceras personas intervinieran en mi pensamiento y lo que yo quería hacer. Fueron rechazos, separaciones, dejar a mi familia, muchos sacrificios para estar en la lucha libre profesional".

El reto. Sacrificios que no pararon. Había mucha gente que no la quería en el ring. Tenía que aceptar los maltratos, convivir con ellos, "estar en los mismos vestidores para pertenecer a ese mundo, había mucha misoginia alrededor".

La sufrió en carne propia y vio a sus aliadas de aventura padecerla. "Alguna vez, un compañero me dijo que era una pendeja y tenía que estar en mi casa haciendo quehacer. Yo era rebelde y le respondí igual. Vi cosas más fuertes. Cuando subíamos a luchar, abrían las maletas y sacaban la ropa interior de las luchadoras, no lo aceptábamos y aprendimos a defendernos de esas situaciones".

Abiertamente, esos ataques han ido desapareciendo, "pero algunos compañeros siguen viendo a la luchadora como una persona sin valor, un cero a la izquierda, siguen buscando solo la parte de la sexualidad".

Su reto es grande: ser una de las mejores luchadoras de la actualidad. "Me gustaría que me vieran como la gran señora en el aspecto de un crecimiento personal, que regreso a la lucha con un pensamiento diferente al que tenía antes, una persona con madurez y más conciencia".

Para lograrlo, primero tuvo que rescatar a la Infernal, trabajar el aspecto personal, superar todas las circunstancias difíciles que vivió en el pasado. "Pérdidas, violencia, prejuicios, trabajar en todo eso para crecer y entender que todo lo que viví es porque lo permití". La Infernal (Lorena Velarde), siempre destacó por su belleza, pero hoy está en contra de quien privilegia esa parte, "y no se apasiona por lo que hace, por la lucha libre".