Rosario Central se revitaliza antes de un clásico que, tres días antes, no tiene estadio ni horario confirmados

Pablo Casazza
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Facundo Almada y compañía, en una fiesta no clandestina en Rosario: Central empieza a ganarle a San Lorenzo, en su mejor noche en un largo tiempo.
MARCELO MANERA

ROSARIO.– Puede dormir tranquilo Cristian González después de la prueba superada por Rosario Central ante San Lorenzo por Copa Sudamericana. Porque el equipo dio la talla, tuvo intensidad y juego y generó una decena de jugadas de peligro. El resultado pudo ser mucho más amplio que el 2 a 0. Facundo Almada y Lucas Gamba fueron los goleadores de la noche, con una conquista en cada tiempo.

Incluso Central supo resolver con maestría la propuesta de San Lorenzo en la segunda mitad, cuando el entrenador Diego Dabove tiró todo a la cancha, poniendo a Ángel Romero (Óscar era titular), a Nicolás Fernández y José Ramírez, que le cambiaron la cara a un inexpresivo equipo.

Compacto de Rosario Central 2 vs. San Lorenzo 0

El empate del martes entre Huachipato y 12 de Octubre había abierto una puerta para acercarse al primer lugar del grupo A, y Central lo aprovechó, a pesar de que Kily González dispuso ocho cambios y guardó su alineación habitualmente titular. La señal era clara: jugar el clásico rosarino este domingo con lo que considera mejor. Por eso, en relación con la caída del fin de semana pasado ante Estudiantes por la Copa de la Liga Profesional, repitió apenas al arquero Jorge Broun, el defensor Joaquín Laso y el mediocampista Rodrigo Villagra, que había sido expulsado frente al conjunto pincharrata y deberá pagar una fecha de exclusión en el choque con Newell’s. Entre los preservados estuvieron Marco Ruben, a raíz de una sobrecarga muscular (se espera su evolución para al domingo) y Emiliano Vecchio. El usualmente capitán fue decisivo en la jugada del segundo gol, el de Gamba.

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Los suplentes canallas le mandaron una señal a su entrenador. Todos se mostraron en buen nivel y redondearon el mejor desempeño de la era Kily. Más allá de que Broun estuvo firme y Laso no falló, Luciano “Pupi” Ferreyra, aun siempre con altibajos, sacó un aprobado grande, y Diego Zabala y Gamba se ubicaron en el podio.

El encuentro entre auriazules y rojinegros en Arroyito será trascendente para ambos cuadros, pero mucho más para los locales. Una derrota implicaría la partida del entrenador a un costo altísimo, tanto para él como para la vida política de Rosario Central. La victoria de este miércoles representó un oasis entre tanta inestabilidad, pero el clásico divide aguas. Desde su propia organización.

Lautaro Blanco no puede con Alexander Díaz, pero Rosario Central sí pudo con San Lorenzo, y claramente, en el Gigante de Arroyito; allí debería tener lugar el domingo el cruce con Newell's, pero la seguridad, la cuestión sanitaria y las gestiones gubernamentales abren dudas.
MARCELO MANERA


Lautaro Blanco no puede con Alexander Díaz, pero Rosario Central sí pudo con San Lorenzo, y claramente, en el Gigante de Arroyito; allí debería tener lugar el domingo el cruce con Newell's, pero la seguridad, la cuestión sanitaria y las gestiones gubernamentales abren dudas. (MARCELO MANERA/)

La jornada fue frenética. Las charlas, las versiones, las reuniones se repitieron, y al final del día fueron pocas las definiciones. Todo está en discusión. La posible suspensión de la que se llegó a hablar en un momento no correría, pero a cuatro días del partido todo era incertidumbre.

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Los clubes, la Liga Profesional, AFA, el gobierno provincial, la municipalidad y autoridades nacionales fueron parte de las negociaciones. Por un lado, AFA y la Liga se mantienen firmes en el horario de las 18.40. La provincia, que se muestra sólida en sus argumentos sobre seguridad y protocolos sanitarios por la pandemia, quiere que se juegue a las 21. Incluso comunicaron que de no ser el partido a esa hora, no pueden dar las garantías para que se desarrolle. La posible solución es mudar el encuentro a la cancha de Arsenal, propuesta por el propio Rosario Central. Un estadio que le trae un gran recuerdo: allí derrotó a su archirrival en los cuartos de final por la Copa Argentina 2018, que conquistó.

Las razones de tanta confusión son propias del clásico rosarino. Siempre un partido de locos.