Ronaldo se hace eterno

Alfonso Duro
MADRID, SPAIN – APRIL 18: Cristiano Ronaldo of Real Madrid celebrates scoring his sides first goal and his hatrick during the UEFA Champions League Quarter Final second leg match between Real Madrid CF and FC Bayern Muenchen at Estadio Santiago Bernabeu on April 18, 2017 in Madrid, Spain. (Photo by Shaun Botterill/Getty Images)

La moviola no tardó en salir. Millones de capturas de vídeo rodando por la red mostraban los fueras de juego de Ronaldo en el segundo y tercer gol del Real Madrid, ante un Bayern de Munich que jugó con 10 toda la prórroga tras una expulsión injusta de Arturo Vidal en el minuto 83.

Puesto así, la teoría de la conspiración no debe extrañar. El Real Madrid alcanzó su séptima semifinal en siete años, tras haber pasado ocho anteriormente sin cruzar el umbral de octavos de final, y la leyenda de las ayudas de la UEFA no tardaron en surgir. Ya saben: bolas calientes, rivales acomodados, regalos arbitrales en las finales. En fin, que la historia de las ayudas al Real Madrid data de tiempos inmemoriales, pero que digo yo que si así fuera, un emparejamiento con el Leicester en cuartos de final hubiera tenido más sentido que el galimatías que armó el árbitro húngaro Viktor Kassai.

El colegiado se equivocó en casi todo, y así y todo me atrevería a decir que no influyó en el resultado. Pudo expulsar a Arturo Vidal en el minuto seis de la segunda parte y no lo hizo, pudo guardarse el penalti de Casemiro a Robben por dudoso y lo pitó, pudo pitar fuera de juego de Ribery en el gol de Ramos en propia puerta y lo dio como valido y, al final, pudo pitar un fuera de juego clamoroso de Ronaldo en el gol que ponía el 2-2 en el marcador, pero se tragó el silbato. Sí, también el tercer gol del portugués fue en fuera de juego, pero tras el jugadón de Marcelo y la falta de oposición de un Ronaldo que disparó a puerta vacía, casi que no vale la pena mencionar ese error.

Y como he dicho: error tras error, parece claro que el Real Madrid está en semis en gran parte gracias a Kassai, pero no es menos cierto que antes de la ristra de errores los blancos cerraron un primer tiempo en el que –tras sufrir los primeros 15 minutos– tuvieron hasta cinco grandes oportunidades desbaratadas por Neuer y Boateng, en la misma línea de gol. A parte, ahondando en los errores arbitrales, los primeros tres hubieran favorecido al Real Madrid de no haber sido cometidos, por lo que si aplicamos el valor cronológico necesario a esos errores, quizás el partido hubiera sido muy diferente y así y todo estaríamos hablando de un Real Madrid en semifinales. O no, quien sabe.

Lo que si que sabemos es que Cristiano Ronaldo, tan criticado por no aparecer en los momentos clave durante su carrera, sigue haciendo oposiciones a gran delantero, y de paso a convertirse en leyenda blanca. Marcarle cinco goles a la bestia negra europea de todos los tiempos en sólo una semana no es algo que esté al alcance de muchos jugadores que hayan vestido la camiseta merengue. Errores arbitrales al margen, Ronaldo devolvió el aire a los pulmones de la afición merengue con un cabezazo inapelable en el minuto setenta, afirmó el pase de los blancos ya en la prórroga con un control y disparo seco de delantero centro puro y puso un lazo a una espléndida actuación con el tres cero tras un jugada de auténtico crack de su amigo Marcelo.

Son ya 100 goles en la Champions League para el siete del Real Madrid. Su metamorfosis hacia un delantero de área sigue su curso. El portugués volvió a mostrarse torpe con el balón en los pies fuera del área, pero fue un tormento constante para la defensa bávara cada vez que atacó balones mandados al área del Bayern por sus compañeros.

El partido fue maravilloso y jugado a un ritmo altísimo, pero el Real Madrid supo sufrir y aguantar las embestidas teutonas para luego desatarse con el juego punzante de Carvajal y Marcelo por las bandas, y las superioridades de calidad que creaban Isco, Kroos, Modric y Benzema tocando en corto en el medio y creando espacios. Al final, como tantas veces, fue Ronaldo quien sacó las castañas del fuego.

El portugués acalló a una parte del público que estuvo increpándole durante casi 100 minutos, para acabar vitoreándolo y aclamándolo tras su hat-trick. Así de injusto es a veces el fútbol, y si no que se lo cuenten a un Bayern de Munich que luchó hasta el último segundo de partido pero al que Kassai y Ronaldo no permitieron tener un final feliz.

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