Roger Federer desperdició un match point y se despidió en Doha, pero el balance es positivo

Sebastián Torok
·5  min de lectura
En el ATP de Doha, el certamen que eligió para reaparecer después de 405 días, Roger Federer se mostró en buenas condiciones pero cayó en los cuartos de final.
Lee Jin-man

Después de competir durante dos horas y media (ante el británico Daniel Evans) tras 405 días alejado de los courts, la mayor incógnita de Roger Federer (39 años y siete meses) para su segundo desafío en el ATP de Doha, sobre superficie dura y de categoría 250, era conocer cómo respondería su cuerpo. Y, si bien este jueves cayó en los cuartos de final frente al georgiano Nikoloz Basilashvili (actual 42° del ranking, ex 16°) por 3-6, 6-1 y 7-5, en 1h50m, el balance general es bueno. Por momentos dinámico, por momentos sin tanta electricidad de piernas, el camino, después de haber sufrido dos cirugías de rodilla derecha en 2020, no es de un día para el otro para el actual N° 6 del mundo. Pero el escenario es auspicioso.

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Como durante toda su carrera, el saque le dio certezas a Federer y, si bien durante el primer set el georgiano generó tres oportunidades de quiebre, el helvético desarmó la trampa y no cedió su servicio, logrando un 66% de primeros saques, ganando el 72% de puntos con el primero y el 54% con el segundo (siete aces, sin doble faltas). Ágil, con las piernas frescas y buenas reacciones, Federer, que le rompió el saque a su rival en el cuarto game (3-1), llevó las riendas del primer parcial, que se consumió en 37 minutos. Con el drive como una mira láser y el revés con slice como una daga, el ganador de 20 trofeos de Grand Slam distribuyó sus impactos de un lugar al otro, de una altura a la otra, incomodando a Basilashvili, un jugador potente, que sabe lo que es ser campeón en el circuito (dos veces ganador de Hamburgo y una en Pekín, venciendo a Juan Martín del Potro -por entonces, 4°- en la final).

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Empeñoso, todo lo que había intentado sin resultados durante el primer set, Basilashvili lo concretó muy pronto en el segundo, quebrándole el servicio a Federer, en el segundo game (2-0). El suizo no se desanimó, hizo algunos ajustes en sus movimientos y llevó al georgiano contra las cuerdas, dejándolo 0-40, pero Basilashvili reaccionó con autoridad y terminó defendiendo su servicio (3-0), pasando las obligaciones hacia el otro lado de la red. La resistencia ante semejante amenaza de Federer actuó como una inyección anímica para Basilashvili y una frustración para el ex número 1, que no ocultó su fastidio y se hasta mostró con menos chispa en las piernas. Basilashvili, enfocado y con combustible, volvió a quebrarle el saque a Federer en el sexto game (5-1) y, con su servicio, cerró un destacado parcial en su favor (6-1), en el que logró siete aces, el 68% de primeros servicios y el 74% de puntos ganados con el primero.

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Federer, acompañado en Doha por su fisioterapeuta Daniel Troxler y sus entrenadores (y amigos), el croata Ivan Ljubicic (3° en 2016) y Severin Luthi, comenzó sacando en el tercer set. El suizo mostró una -lógica- merma física y buscó acortar los tiempos, tratando de que los peloteos fueran lo más breves posibles. El desgaste llevó a que perdiera un poco de precisión en los impactos ante un jugador que advirtió las dificultades y siguió construyendo con tiros de alto impacto (y mayor comodidad en sus turnos de servicio). Llegaron igualados al séptimo game, Basilashvili tuvo, en momentos diferentes, tres chances de quiebre, pero Roger se disfrazó de escapista y se protegió con maestría (4-3). El octavo game fue muy corto, Basilashvili sostuvo su servicio sin problemas (4-4). Pero cuando se podría creer que el suizo dudaría, ganó su game en cero (5-4).

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Con el reloj marcando una hora y 40 minutos de partido, el georgiano sacó 30-30, Federer impactó mal un revés que descolocó al rival y terminó ganando el punto, acción que lo ubicó frente al primer match point del partido. Pero, una vez más, Basilashvili se cimentó en su poderoso drive, el suizo no lo pudo aprovechar, llegaron al deuce y de inmediato ganó su game (5-5). Decidido y con el puño crispado, Basilashvili se fue hacia adelante; retrasó a Federer en la cancha y le quebró el servicio (6-5). Basilashvili sacó 40-0, Federer ganó los siguientes dos puntos, pero -en el sexto punto del game- el georgiano cerró una victoria que jamás olvidará (su próximo rival será el estadounidense Taylor Fritz, 33°, que venció al canadiense Denis Shapovalov, 11°, por 5-7, 6-3 y 7-5). “Ganarle a Roger es un sueño hecho realidad. Siempre ha sido mi ídolo. Estoy extremadamente feliz”, expresó Basilashvili.

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¿Federer? Se marchó ovacionado por el público en el court central qatarí, sin nada por reprocharse. “En general, el cuerpo está realmente bien. Sentí un poco de dolor, pero me imagino que es normal. Me sentí bien, un poco rígido por la mañana, pero eso es totalmente normal, creo. Estoy feliz. Recibí toneladas de mensajes”, describió. Después de trece meses sin competir tuvo dos pruebas atléticas exigentes y las aprobó. Dubai, desde la semana próxima, podría ser su próximo destino, aunque es una decisión que tomará en las próximas horas después de evaluarlo con su equipo. El tenis volvió a ser feliz, Federer está de regreso y en buenas condiciones, lo que ya es suficiente.