Roger Federer blanquea su ambición

LA NACION
lanacion.com

¿Qué es lo que más importa, los títulos o el ranking? Los títulos, dijo siempre Roger Federer. Respuesta algo tramposa -es ganando torneos que se mejora en el ranking-, el suizo blanquea esta semana su ambición: ahora quiere todo. Y no necesita un título, le alcanza con una semifinal.

Aquella prudencia de la noche del 28 de enero en Melbourne tras conquistar su vigésimo torneo de Grand Slam -"tengo que ser cuidadoso", dijo cuando le preguntaron si sumaría torneos no previstos para capturar el uno- se esfumó.

Federer sabe que tiene una oportunidad única de recuperar el número uno del mundo, y por eso se sumó a último momento al torneo de Rotterdam, donde debutará el miércoles. Si gana tres partidos y llega a semis, superará a Andre Agassi como el número uno más veterano de la era profesional. El estadounidense lo fue en abril de 2003 con 33 años y 133 días, el suizo podría serlo el lunes que viene con 36 años y 192 días.

El belga Rubens Bemelmans, 121 del ranking y al que nunca se enfrentó, será su rival en el debut. En octavos llegarían el alemán Philipp Kohlschreiber o el ruso Karen Jachanov. Y en unos eventuales cuartos el candidato a estar del otro lado de la red es su compatriota Stanislas Wawrinka. "Blick", el diario más leído por los suizos, ya se anticipó a preguntar: "¿Va a arruinarle el compañero Stan el uno a Roger?".

Si se compara el presente de ambos y el 20-3 a favor de Federer en los enfrentamientos personales, la respuesta apunta a un "no". Todo lo relacionado con el crack suizo es hoy puro asombro. Además de haberse llevado tres de los últimos cinco torneos de Grand Slam, tiene esta posibilidad concreta de ser el uno, aunque la ventana de oportunidad estará abierta sólo por unas semanas. Rotterdam y Dubai son sus mejores opciones, porque en marzo defiende los 2.000 puntos de sus títulos de 2017 en Indian Wells y Miami.

Y aunque en la temporada de arcilla tiene todo por ganar en cuanto a puntos para el ranking -el año pasado la evitó-, nadie lo espera allí. Su meta ahora es otra, pasa por el noveno Wimbledon y el vigésimo primer Grand Slam. Pero antes, y sólo de él depende, quiere volver al uno.

Qué leer a continuación