Robinho, de ser el “nuevo Pelé” a terminar preso por violación

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Robinho festeja; Luis Fabiano se suma
Reuters

Robson de Souza, más conocido como Robinho, fue elegido por Pelé como su sucesor, cuando el joven tenía apenas 15 años y asomaba en el Santos en 1999. 22 años después, vive el peor capítulo de su vida.

Nacido el 25 de enero de 1984, el delantero, veloz, habilidoso y escurridizo, llevó al Santos, equipo en el que brilló Edson Arantes do Nascimento (Pelé), a ganar el Brasileirao en 2002 y, en 2003, a disputar la final de la Copa Libertadores ante Boca, con triunfo de los entonces dirigidos por Carlos Bianchi.

El último posteo de Robinho antes de confirmarse la sentencia

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Robinho, con Diego como su ladero, comenzó a forjar a su alrededor la imagen de un nuevo genio surgido de fértiles tierras brasileñas.

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En 2005, a las puertas del Mundial Alemania 2006, donde se esperaba que Brasil repitiera lo conseguido cuatro años antes, con un Ronaldo en retirada, pero con los nuevos astros listos para tomar el legado, fue transferido al Real Madrid, donde su desempeño no fue el esperado. Brasil no pudo en Alemania y Robinho no pudo en la Casa Blanca.

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A pocos kilómetros de Madrid, donde Robinho soñaba con firmar su página en la historia grande del Merengue, en Barcelona, le bajaron el pulgar y se inclinaron por un tal Lionel Messi.

Joan Laporta, por entonces presidente del Culé, como hoy, rechazó contratarlo y apostó por el argentino, quien por estas horas tiene en vilo a la mitad de Catalunya por su renovación de contrato.

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En 2008, un Manchester City, ya de billetera gorda, se lo llevó para comenzar a forjar el equipo de superestrellas que aún hoy intenta conseguir la Champions League. Pero sus dos años con los “Ciudadanos” tampoco fueron tan brillantes como se esperaba.

Regreso a casa, al Santos, a préstamos, para luego volver a cruzar el océano y ponerse la camiseta del Milan en 2010, la suerte de Robinho nunca terminó de cambiar. En realidad, sí, pero para marcar el principio del fin, ya que en 2013 ocurrió el hecho por el cual fue condenado a nueve años de prisión.

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Otros préstamos al Santos, una experiencia en el fútbol chino, un breve paso por el Atlético Mineiro, el Sivasspor turco y el Istambul Basaksehir, para retornar al Peixe en 2020, pero no jugar ni un partido, fue el derrotero en el que desembocó deportivamente la prometedora carrera de un jugador que cosechó más títulos colectivos (una Copa América y dos Copa Confederaciones) que individuales y que dejó la sensación de lo que pudo haber sido y nunca fue.