River y sus viejos problemas: las dos marcadas falencias del equipo de Gallardo que Banfield volvió a exponer

Juan Patricio Balbi Vignolo
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Desde aquel 7 de marzo en Tucumán en el que River no pudo superar a Atlético y perdió la posibilidad de conquistar la Superliga pasaron una infinidad de situaciones en medio de la pandemia de coronavirus y el extenso receso de más de siete meses. Pero ayer, tras el conflicto con los dirigentes de la Liga Profesional de Fútbol, el equipo de Marcelo Gallardo volvió a salir a la cancha en el ámbito local y el pálido debut en la Copa Liga Profesional, con derrota 3-1 frente a Banfield en el estadio de Independiente, evidenció viejas falencias defensivas que siguen siendo detalles para ajustar para evitar errores que pueden terminar siendo fundamentales en una etapa decisiva: el juego aéreo en contra y el retroceso cuando le superan la línea de la presión.

River-Banfield: dura derrota del equipo de Gallardo en el comienzo de la Copa Liga Profesional

A pesar del gran regreso de River en la Copa Libertadores, con tres triunfos y un empate más 13 goles a favor y solo tres en contra, la presentación en el nuevo torneo no tuvo el clásico vendaval ofensivo y expuso el gran problema en el juego aéreo a la hora de defender. De los 13 tantos que recibió el Millonario en 2020, siete fueron de cabeza: cinco se dieron en pelotas detenidas y otros dos fueron a partir de centros en jugadas. Además, tres fueron en contra, otros dos con centros (definiciones con el pie) y uno de penal.

River recibió siete tantos de cabeza (cinco de pelota parada y dos de centro) de los 13 que le hicieron en 2020.

Liga de Quito, Atlético Tucumán y San Pablo le habían marcado desde el córner, Unión con un tiro libre e Independiente con un centro al área. Anoche, en Avellaneda, el Taladro lo volvió a lastimar desde esa vía. Agustín Fontana estampó el 1-1 con un gran cabezazo tras un gran contragolpe que derivó en el desborde y el centro de la figura Mauricio Cuero; y luego Giuliano Galoppo marcó el 2-1 de cabeza en un tiro libre que ejecutó el talentoso Martín Payero.

River fue muy rápido de mayor a menor y solo tuvo 15 minutos de gracia en los que logró el gol de Rafael Borré tras un gran centro de Nicolás De La Cruz en un córner, mientras que Banfield se acomodó tras el golpe inicial y logró potenciar su juego. El equipo del debutante Javier Sanguinetti pudo superar la presión asfixiante de los primeros instantes, le sacó ritmo al partido con una buena administración de la pelota y aceleró a fondo cuando tuvo espacios para lastimar.

Para poder dar vuelta el resultado, contó con un gran nivel individual del colombiano Cuero, quien hizo sufrir a Milton Casco y a Javier Pinola en la zona izquierda de la defensa millonaria, y se apoyó en la potencia y el talento de sus jugadores jóvenes surgidos de las inferiores como Fontana, Galoppo y Payero, quien se encargó de tapar y presionar a Enzo Pérez para evitar la salida limpia que brinda el volante en el 4-3-3 millonario.

Si la primera presión alta no funciona y River no logra recuperar la pelota ni cortar al rival, al equipo le cuesta replegarse rápidamente a campo abierto para no sufrir.

Los goles iniciales de Banfield también dejaron muy expuesto a Paulo Díaz, el reemplazo tras la salida de Lucas Martínez Quarta a Fiorentina. El defensor central chileno fue anticipado por Fontana en el empate y luego no logró salir a tiempo y habilitó a Galoppo en el segundo tanto. Y luego, ya en el segundo tiempo, una corrida de Cuero expuso la falta de velocidad de un endeble Pinola para el retroceso y su desborde derivó en un gol en contra del experimentado defensor central, tras un fallido despejo inicial de Díaz, quien completó una noche más que olvidable.

Por fuera de los errores puntuales, el gran partido de Banfield, con un marcado dominio de espacios pese a no tener la posesión de pelota como arma, dejó a River demasiado partido y sin posibilidades de poder exponer lo mejor de su fútbol. Tanto Ignacio Fernández como Nicolás De La Cruz no recibieron nunca con comodidad para generar conexiones de riesgo y siempre se vieron obligados a retroceder para conseguir la pelota.

En parte, esa dificultad se debió a que el Taladro le cortó los circuitos por las bandas, apostó a interceptar y cortar el camino en tres cuartos de campo y cada vez que pudo se desplegó muy bien para contratacar a pura velocidad y precisión. Y ese será el otro punto fundamental a futuro para River: si la primera presión alta no funciona y no logra recuperar ni cortar al rival, al equipo le costó replegarse rápidamente a campo abierto para no sufrir.

Siempre los inicios del torneo local le suelen costar a los equipos de Gallardo. Es una situación que la Copa Liga Profesional vuelve a poner en escena. Pero, por fuera de faltas de atención o concentración propias de un debut, el DT tendrá que tomar nota de las falencias que se repiten de cara a la etapa de definiciones que tendrá el cierre del año en el plano internacional. River sabe a lo que juega y no resigna su idea, pero todavía tiene asuntos por pulir.