El fin de una era en River, con la salida de Pratto: el extraño destino de los tres héroes de Madrid

Ariel Ruya
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La corrida definitiva de Pity Martínez cierra el estadio: es el último trago de la final de todos los tiempos. Santiago Bernabéu, 9 de diciembre de 2018. El número 10 acaba la faena y, casi sin pensarlo, abre la puerta de salida. "El Pity Martínez, qué loco que está... el Pity Martínez, qué loco que está". Los hinchas de River, que en un primer vistazo lo miraban con recelo, lo despiden luego de su participación en el Mundial de Clubes: pasa a Atlanta United, de la MLS. "Me cuesta irme de River porque es un club que me lo dio todo, y yo también creo que les devolví muchas alegrías. Pero la vida del futbolista es corta y hay que buscar nuevos caminos, aunque acá me quedaría a vivir", decía el hábil volante, el autor del 3 a 1 en el clásico frente a Boca, una fugaz aventura luego de un córner para el conjunto xeneize. En Núñez quedaron unos 10 millones de dólares libres de impuestos.

La finalísima era un encuentro cerrado, intenso, de pierna fuerte y corazón caliente. Había precaución, ciertos recelos, hasta que Marcelo Gallardo patea el tablero: ingresa Juan Fernando Quintero por Leonardo Ponzio, el capitán. Faltan 32 para los primeros 90. Más tarde, el bombazo al ángulo. El zurdazo que cambió la historia y su propia historia. Talentoso y discontinuo, el colombiano explotaba y se encogía, se lesionaba y volvía a tientas, hasta que dio el portazo, motivado por el dinero y con la convicción de que no era un hombre exclusivo en el Monumental. Septiembre de 2020. Voló rumbo a Miami para después viajar a China y sumarse a Shenzhen, su nuevo equipo. Su salida fue desprolija.

"La verdad es que con los hinchas estoy agradecido, de mi parte está todo muy bien. En este momento, tengo que solucionar unos temas personales... Se está hablando de que me voy, el día que se haga oficial lo diré, el resto es especulación. Son muchas cosas que tengo que solucionar. Cualquier ser humano tiene problemas y los tiene que solucionar y lo voy a hacer así. Me voy bien porque viví momentos increíbles. Cada cual tendrá su consciencia... no pasa nada", contaba. El pase se hizo en 13 millones de dólares.

Lucas Pratto es un delantero esforzado, valiente, pero sin demasiada puntería. El Muñeco lo banca, para algunos, en exceso: se especula que la transferencia por unos 11 millones es una apuesta demasiado arriesgada para mantenerlo en el banco de los suplentes. Hasta el 11 de noviembre, en la Bombonera, cuando convierte el 1-1, recordado por haberlo logrado "sacando del medio". En Madrid, también convierte, luego de un ensayo de toques, a 22 minutos de los primeros 90. El Modo Oso recorre buena parte del mundo, mientras Pratto se mantiene a flote, con goles decisivos, también, en la Recopa de 2019. Su aura fue desapareciendo, entre lesiones y tropiezos, hasta ser señalado por haber perdido una pelota en la mitad de la cancha en la final de la Libertadores pasada, contra Flamengo, en Lima.

Una de las piezas influyentes de la historia contemporánea de River pone ahora en pausa su ciclo. Extraño momento, ya que es la recta final de la Copa Maradona y la Copa Libertadores. Luego de tres años en la institución y sin lugar en el equipo titular -el ingreso de Benjamín Rollheiser por Rafael Santos Borré, en el 2-1 contra Arsenal, fue la última señal- el corpulento atacante irá a préstamo a Feyenoord, de Holanda, por seis meses, en un movimiento que se gestó en silencio. Y el plantel se desprende del apellido de mayor resonancia que tenía en el banco de suplentes en una salida que tiene motivos económicos y deportivos.

Héroes del Bernabéu

Es el fin de una era. Sigue Gallardo, siguen varios apellidos ilustres, la maquinaria se mantiene. Pero una parte del corazón millonario que late no tan lejos se resquebraja: los héroes de Madrid ya no están. Y lo más curioso: sus destinos. La liga de Holanda -de segundo o tercer orden en Europa-, el fútbol chino y la MLS, pero con un salto que confirma la tendencia: Pity está ahora en Arabia Saudita.

Atlanta United vendió a Gonzalo Martínez a Al Nassr de Arabia Saudita. Si bien la cifra no fue comunicada por la entidad, los árabes habrían pagado cerca de 18 millones de dólares, la segunda salida más alta de la MLS. La primera continúa siendo la de Miguel Almirón, el paraguayo de Lanús, que fue transferido por el mismo club a Newcastle en 26 millones.

Pity, de 27 años, jugó seis partidos en su nuevo equipo de Arabia. Juanfer tiene la misma edad y, por ahora, se entrena: no jugará oficialmente hasta 2021, debido a que actualmente el mercado chino se encuentra cerrado. Al menos, su equipo se mantuvo en la primera división. Y en Holanda, Feyenoord se encuentra tercero, detrás de los gigantes, Ajax y PSV.

El Oso, de 32, tal vez, vuelva al Monumental. O tal vez, no. El fin de una era.