River y un partido para analizar: lo que afianzó y lo que aprendió contra Colón

Juan Patricio Balbi Vignolo
·6  min de lectura
Lucas Beltrán festeja el primer gol de River Plate en el partido contra Colón de Santa Fe.
Mauro Alfieri / LA NACION

River consiguió un triunfo fundamental, pero la satisfacción no es total. Ya no le alcanza al equipo de Marcelo Gallardo con ganar para irse con una sonrisa intachable. Está claro que el objetivo lo logró: derrotó 3-2 al líder Colón en el Monumental, se llevó tres puntos fundamentales y merecidos para ser escolta de la Zona A de la Copa de la Liga Profesional y tomó impulso para revitalizarse en el torneo después de dos empates consecutivos sin goles.

Pese a todo eso, el balance tiene tantos puntos altos como bajos: dominó gran parte del partido, se hizo fuerte con sus afianzadas virtudes y corrigió lo que debía durante el transcurso del juego para potenciarse; pero sigue cometiendo errores no forzados que le cuestan caro, no es lo efectivo que debe ser y le cuesta por demás la pelota parada en contra. Debía golear, terminó sufriendo. “Era un partido para terminar con dos o tres goles de diferencia, pero al final terminamos con cierta incomodidad”, admitió Gallardo.

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Una vez más, Gallardo volvió a optar por el 4-3-3, tal como ocurrió ante Atlético Tucumán por la Copa Argentina. Pero dispuso dos cambios: David Martínez por Jonatan Maidana y Rafael Borré por Federico Girotti. Enfrente, Domínguez dispuso un 3-4-2-1 que, a la hora de defender, se transformaba en un 5-4-1. “No por nada Colón tiene esa cantidad de puntos, estaba bien ordenado. Sabíamos que no íbamos a encontrar muchos espacios en la primera mitad. Es un equipo difícil, que está rindiendo muy bien en el torneo”, expresó Gallardo. Así, el partido tuvo un buen ritmo, con velocidad, dinámica y situaciones de gol en los dos arcos. Y salió un partidazo. De esos que dan gusto observar.

En ese contexto, River padeció más de lo que debía por sus propias falencias. Por un lado, por todo lo que le cuesta transformar sus ocasiones en goles: según los números de Opta, tuvo el 66,3% de la posesión y contó con 26 remates totales (10 fueron a puerta, 8 fuera y 8 rechazados). Por el otro, por dos repetidas falencias. En el cierre del primer tiempo, no pudo irse al vestuario con la ventaja 1-0 por una mala salida en el fondo que derivó en el 1-1 de Christian Bernardi; y en el cierre del partido, lo volvieron a incomodar con un tiro libre y Rodrigo Aliendro cabeceó en soledad para el 3-2 que dejó el resultado abierto hasta el final.

Marcelo Gallardo, atento al desarrollo del partido entre River y Colón de Santa Fe.
Mauro Alfieri / LA NACION


Marcelo Gallardo, atento al desarrollo del partido entre River y Colón de Santa Fe. (Mauro Alfieri / LA NACION/)

“Pasan las situaciones que se presentan y no somos tan efectivos”, dijo el Muñeco tras los 0-0 con Racing y Arsenal. Anoche le marcó tres goles a Colón y construyó un justo triunfo, pero su equipo volvió a fallar en el área rival. El primer gol llegó a los 36 minutos, después de no poder concretar tres oportunidades y con una gran jugada colectiva en la que logró lo que necesita: aprovechar los espacios, tener precisión en velocidad y convertir cuando queda frente el arquero. Paulo Díaz salió con lucidez desde el fondo y Agustín Palavecino jugó de primera en el círculo central para Nicolás De La Cruz, quien con un gran pase filtrado dejó mano a mano a Lucas Beltrán con Leonardo Burián. Y el delantero juvenil no falló: bombazo al ángulo para marcar su primer gol en primera en 13 encuentros (cuarto de titular).

River celebra: le quitó el invicto a Colón en un gran partido y ya está entre los protagonistas
Mauro Alfieri / LA NACION


River celebra: le quitó el invicto a Colón en un gran partido y ya está entre los protagonistas (Mauro Alfieri / LA NACION/)

Cuando el trámite era parejo, River logró esa ventaja que le daba tranquilidad para potenciar esa constante posesión de la pelota y ser más profundo con la intención de aprovechar esos espacios que empieza a dejar el rival. Pero falló en el fondo, se fue 1-1 al entretiempo y en el segundo tiempo debió cambiar para crecer: salió renovado, explosivo, con más entusiasmo. En tan solo ocho minutos llegó cinco veces con peligro y Colón se quedó con 10 por un codazo de Alexis Castro a David Martínez.

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Minutos después, apareció la figura de Angileri: con un golazo de tiro libre a los 13 minutos de la segunda parte le permitió a River destrabar el partido y su bombazo rompió una racha de 44 partidos sin poder convertir de tiro libre (el último había sido de Ignacio Fernández a Newell’s el 30 de noviembre de 2019). Quince minutos después, Gonzalo Montiel cambió por gol el penal que cometió Tomás Moschión por una absurda mano en un córner. Así, River confirmó que en sus bandas tiene dos armas fundamentales. Tanto Angileri como Gonzalo Montiel juegan de laterales-wines. Se despliegan, llegan al fondo con peligro, ejecutan centros precisos, marcan con intensidad y hacen un trabajo más que completo. Ese es su pilar esencial.

De la Cruz intenta dominar la pelota en el encuentro ante Colón
Mauro Alfieri / LA NACION


De la Cruz intenta dominar la pelota en el encuentro ante Colón (Mauro Alfieri / LA NACION/)

“El triunfo nos da una mirada diferente. Encontramos una superioridad en el juego ante un rival muy difícil. Lo bueno que hace el equipo por momentos no se plasma en el resultado. No era algo para preocuparse, aunque las victorias potencian todo lo bueno que hacés. Hay que pensar en lo que viene. Es un torneo muy cerrado, hay un bloque de muchos equipos ahí arriba”, evaluó el entrenador.

Pero eso no fue todo. El ingreso de Jorge Carrascal, esa figura que sigue buscando su lugar, también le abre interrogantes positivos. El habilidoso colombiano de 22 años le dio al equipo gambeta, desequilibrio y movilidad. Entró a los siete minutos del segundo tiempo por De La Cruz y nuevamente renovó las energías del equipo, tal como ocurrió ante Arsenal. Además, le hicieron la falta que derivó en el 2-1 tras una gran conexión con Álvarez y se mostró comprometido con el trabajo colectivo del equipo tanto en ataque como en defensa. Eso necesita el colombiano: dejar de ser un jugador de jugadas aisladas y transformarse en un jugador de equipo. Algo de eso dio a entender Gallardo: “Todos tienen que seguir mejorando y puliendo cosas. Y yo debo gestionar esos minutos y a los chicos para que no se abrumen. Nadie tiene asegurada la titularidad, por más que haga un buen partido”. Así y todo, con Carrascal, River destrabó el partido, ganó, se prendió en la pelea del torneo y se llevó mucho por analizar.