River - Palmeiras: por qué el VAR anuló el gol de Montiel, la gran polémica de la noche

LA NACION
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El 3-0 que logró Palmeiras en la cancha de Independiente era una ventaja inmensa. Pero está visto: este River de Gallardo no es un equipo sencillo de eliminar, ni siquiera en estas circunstancias. Este martes, en la revancha que se juega en San Pablo, volvió a quedar plasmado. Y el pase a la final de la Copa Libertadores, que consiguió el local, quedó teñido por la polémica instalada a partir de un gol anulado a Montiel, que hubiera significado el tercero de River.

La crónica de Palmeiras-River, un partido decisivo

Desde el inicio se observó lo esperable: Palmeiras regulando y River atacando en busca de achicar semejante desventaja. Así y todo, la primer gran acción fue a favor del equipo paulista, que tuvo un mano a mano de Rony que Armani desbarató con un manotazo salvador.

Pero en el momento en que parecía que River aflojaba, cambió el partido: un córner bien ejecutado por Nacho Fernández se completó con un gran cabezazo de Robert Rojas, que puso el 1-0 a los 28 minutos.

Palmeiras cayó en una confusión. River lo advirtió y aceleró. Y antes del cierre de esa etapa, un doble golpe: se lesionó Gustavo Gómez, capitán, y Borré empujó una pelota de cabeza para establecer el 2-0. El equipo visitante estaba ya a apenas un gol de forzar la definición por penales.

El segundo tiempo no cambió el libreto. River dominaba y buscaba el tercero. A los seis minutos, Gonzalo Montiel convirtió un golazo: era el gol que necesitaba River para forzar los penales. Una guapeada de Enzo Pérez, que derivó en un toque de Borré; el pase de Nacho Fernández, directo a la aparición de Angileri por la izquierda..., y de allí, el gol del número 4, que era festejado con alma y vida. Hasta que surgió el llamado del VAR...

No parecía haber nada fuera de reglamento, hasta que luego de varias revisiones (se tomaron cinco minutos), se comprobó una sutileza: la posición del colombiano, adelantado, en la elaboración de la jugada, una de las más interesantes de River, en el momento en que Enzo Pérez soltaba el pase hacia adelante. El árbitro Esteban Ostojich indicó la posición adelantada que le marcaron desde la cabina del VAR y todo volvió atrás.

El partido siguió, y luego de unos minutos, River volvió a tomar el control, incluso a pesar de la expulsión de Rojas, por doble amonestación. Y llegó otra polémica. Montiel tenía la pelota, dispuesto para patear el penal (es el especialista actual), por una supuesta falta de Empereur a Matías Suárez, que cayó después de un enganche. Desde la TV, antes del llamado del VAR al juez, se vio claramente que Suárez se había tirado. Fue una correcta decisión no convalidar el penal, que había marcado el árbitro, luego de cuatro minutos de ver la pantalla.

River siguió buscando hasta el final, e incluso durante el tiempo añadido el árbitro observó en el VAR un posible penal a Borré, aunque terminó cobrando una posición adelantada. Y así terminó la noche, con Palmeiras clasificado a la final y River con la frente alta.