Si River no mejora su rendimiento (el plan y las figuras), Paranaense puede dejarlo fuera de la Copa Libertadores

Ariel Ruya
·5  min de lectura

Marcelo Gallardo ve a River -a su River- y sufre. Se le nota en la estampa, en el rostro: ya no toma café durante el espectáculo, no tiene las manos en el bolsillo, debe utilizar el bolígrafo más que lo habitual. Debe revisar conceptos, cambiar piezas, retomar un plan confiable. River es una moneda al aire, todo un síntoma de estos tiempos. Lo afirma el propio entrenador, autocrítico como nunca antes: "Estamos irreconocibles en estos dos partidos, no tengo una respuesta precisa. En los últimos dos partidos no fuimos los que solemos ser, no jugamos bien. Está bueno decirlo, y somos conscientes de eso".

Los adversarios le tomaron la mano y las figuras están apagadas. No se rebelan. Sólo dos piezas son confiables por estas horas: Franco Armani, el arquero del seleccionado argentino, que el jueves se enfrentará con Paraguay por las eliminatorias, y Nicolás De La Cruz, otro hombre de selección, en este caso, de Uruguay. No hay mucho más. También, lo asume el DT. De Armani dice: "Las pocas veces que llega el rival hay que estar preparado y darle soluciones al equipo. Eso trató de hacer siempre. Hoy mejoramos en defensa, estuvimos más seguros. Hay que seguir trabajando".

Resumen de River 2 vs. Central 1

De De la Cruz afirma: "Hace de todo y todo lo hace bien. Ahora está agregando gol a su juego. Es muy valioso para nosotros. Lo que tiene que hacer es sumar regularidad. Claro que si consigue ser más regular... no va a estar más acá".

Franco Armani, sostén de un River que repite fallas pero derrotó a Central

La derrota por 3 a 1 contra Banfield fue un aviso serio, elocuente. La fría victoria ante Rosario Central por 2 a 1, con un hombre más en casi todo el segundo tiempo, es una señal, sobre la que no debería confundir la palomita de Lucas Pratto, que definió con el arco libre. El contexto de la Copa Liga Profesional se ofrece como un excelente banco de pruebas.

La derrota a manos de Banfield

Los zagueros ofrecen demasiadas ventajas. Por arriba, por abajo, Paulo Díaz (le cometió una infantil infracción a Lucas Gamba: penal) suele perder en el mano a mano y Javier Pinola no suele ganar en velocidad. Es un problema serio: al arco de River los rivales llegan con suficiente facilidad. Emiliano Vecchio, Luciano Ferreyra y Lucas Gamba, en ese orden, los marearon, los confundieron. En la Copa Libertadores, un par de desatinos de este calibre puede darle un dolor de cabeza mayúsculo. Ocurrió con el Taladro en el desempeño y en el resultado, ocurrió con el equipo rosarino sólo sobre en el desarrollo, no así en la estadística.

San Lorenzo: la usina de los hermanos Romero y el primer éxito con Soso como DT

Enzo Pérez debe recuperar frescura y el pibe Santiago Sosa es una alternativa, nada más. En el ataque, Matías Suárez extravió el colmillo afilado, Rafael Borré está aislado por el coronavirus y el joven Julián Álvarez alterna: una bien, una mal. ¿Seguirá Gallardo con la apuesta de los tres delanteros? Pratto, el reemplazante del colombiano, sigue luchando contra sus propios demonios, más allá de su tanto de este sábado. Sin embargo, tiene otros problemas River, con la ausencia de Nacho Fernández, desgarrado.

A River le falta frescura, esa presión asfixiante que era su marca registrada. Si le tomaron la mano -por momentos, así parece-, debe cambiar el plan. Al Muñeco no le tiembla el pulso. La salida, habitualmente liderada por Gonzalo Montiel, convertido en un moderno número 8, no es clara. El lateral derecho levanta la cabeza y, con la excepción de De la Cruz, casi nadie se muestra. Sería un error posarse sobre el tramo final del espectáculo con Central, porque en el contexto de un jugador más y dos goles de ventaja, el desarrollo se desató, se destrabó. Con Jorge Carrascal y Cristian Ferreira, la dinámica mejoró, en claridad e intensidad. Pero el conjunto siguió sufriendo atrás contra un adversario sin pergaminos. Gallardo lo sabe: a River le llegan mucho, demasiado. Armani tapó tres mano a mano.

Hasta en los triunfos por la primera etapa de la Libertadores hubo llamados de atención, como en el 2 a 1 sobre São Paulo y en el 3-0 a Liga Deportiva Universitaria. Armani y algunas fallas en la definición de los atacantes adversarios evitaron la tormenta. El equipo millonario tiene una prioridad: los octavos de final de la Libertadores. El rival, en teoría, es inferior: Paranaense está en zona de descenso en el Brasileirão.

Paranaense salió de perdedor

El primer encuentro será el martes 24 en Curitiba, y el desquite, el 1 de diciembre en Buenos Aires. Este sábado a la noche el equipo brasileño volvió a festejar, luego de... 11 encuentros. Se impuso por 2 a 1 a Fortaleza, pero sufre por una lesión de Lucho González. Su última victoria había sido el 26 de septiembre, frente a Bahía, por 1 a 0. No parece el conjunto rojinego un rival de cuidado, pero...

River no debería descuidarse. Si no mejora, puede pasarla mal. También, contra rivales como este Paranaense.