River. Jorge Carrascal, un talento modelado por el laboratorio de Gallardo para explotar en la Libertadores

Juan Patricio Balbi Vignolo
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Jorge Carrascal llegó hace dos años a River y Gallardo administró su adaptación al club; a los 22 años, el entrenador cree que es el momento para la explosión del colombiano.Diego Haliasz/Prensa River
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Cartagena. Bogotá. Sevilla. Leópolis. Buenos Aires. Sea en Colombia, España, Ucrania o la Argentina, para Jorge Carrascal el fútbol se trata de disfrutar con desfachatez. En sus gambetas todavía reluce aquel joven que se crió en los potreros de los barrios Alameda la Victoria, San Fernando y Chambacú. Tiempo atrás, jugaba torneos vecinales en canchas de tierra y con arcos delimitados por piedras, y debía cargar con un cuchillo para defenderse porque las peleas tras los partidos eran habituales.

Su estilo, además, le generaba problemas. Ahora, detrás de su figura hay un incesante trabajo y un proceso de adaptación que el cuerpo técnico de River siguió muy de cerca. A los 22 años, el extremo colombiano entendió su rol y es una carta fundamental de cara a las semifinales de la Copa Libertadores que se iniciarán este martes a la noche en Avellaneda, frente a Palmeiras.

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Las victorias en octavos de final frente a Athletico Paranaense (1-1 y 1-0) y en cuartos de final contra Nacional de Uruguay (2-0 y 6-2) demostraron todo lo que Carrascal tiene para darle a River. Sin Juan Fernando Quintero, con Ignacio Fernández lejos de su mejor versión y en medio de un pequeño declive del prometedor Julián Álvarez, el habilidoso colombiano aprovechó el pedido del entrenador Marcelo Gallardo: necesitaba un futbolista comprometido, con menos liviandad y más potencia cerca del tramo final para otorgarle explosión al equipo.

Tanto en las dos series coperas, como en los últimos partidos de la Copa Diego Maradona, incluyendo el superclásico del sábado pasado en el que fue titular, el número 8 mostró diversas pinceladas de su talento. Carrascal juega por el sector izquierdo del ataque, pero puede moverse por todo el frente ofensivo y ofrece diferentes funciones, una cuestión fundamental para el DT. Con descaro y chispa, es una de las cartas que River necesita encendidas al máximo para soñar con un triunfo frente a Palmeiras en semifinales, para llegar a la final del 30 de enero en el Maracaná.

Nacido el 25 de mayo de 1998 en Cartagena, aterrizó en River en enero de 2019 por un préstamo de un año de 500 mil euros desde Karpaty, de Ucrania, y luego el club optó por hacer uso de la opción de compra de tres millones de euros. Desde su llegada suma 33 partidos (13 desde el arranque), 1424 minutos, cinco goles y tres asistencias. En total, tiene un promedio de 43 minutos por juego. Pero sus números se potenciaron al máximo desde el regreso al fútbol tras la pandemia.

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Entre necesidades y un marcado gusto personal, Gallardo comenzó a darle un mayor protagonismo: lleva 16 encuentros (seis de titular) con 724 minutos. Además, de los 10 en los que ingresó, en siete fue la primera opción del DT. De esta manera, desde septiembre de 2020 hasta hoy ya superó su participación desde su llegada en enero de 2019 hasta marzo 2020, cuando se frenó la actividad después de brillar en el Preolímpico Sudamericano Sub 23 en enero. Antes de su estada en River, solo jugó seis partidos en Millonarios entre 2014 y 2016, uno en el equipo filial de Sevilla en 2016 y en Ucrania hizo seis goles y cinco asistencias en 40 encuentros entre 2017 y 2018.

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Tal como ocurrió con diversos refuerzos a lo largo del ciclo, el primer año en el club fue de adaptación y ajustes físicos y futbolísticos para buscar su mejor versión. Carrascal fue creciendo de a poco y hasta fue sumando minutos y confianza en la Reserva para aclimatarse al fútbol argentino. A lo largo de este tiempo, el Muñeco trabajó con él en diversos aspectos para potenciarlo: la agresividad y la intensidad que le permitan ser desequilibrante, la potencia física para superar a los rivales, la mentalidad competitiva que le permita sostenerse en el tiempo y la claridad en los metros finales para ser decidir mejor y ser punzante cerca del área rival.

En medio de su crecimiento, el 20 de noviembre fue expulsado en el triunfo por 2-0 sobre Banfield en el Sur por un duro golpe al defensor Emanuel Coronel. La escena con el DT se volvió viral: le clavó la mirada al salir, le preguntó si le había pegado y el jugador optó por agachar la cabeza sin hablar. Pero, a pesar de aquel error infantil, estuvo lejos de ser castigado: comenzó a tener más minutos y fue una carta interesante al ingresar desde el banco en los dos partidos con Athletico Paranaense, en octavos de final de la Copa.

Curiosamente, tras aquella serie, Gallardo dijo que le faltaba tiempo para ser titular: "Carrascal tiene muchísima calidad, y cada vez que entra se sabe sacar un tipo de encima y aprovecha espacios. Sé que Jorge tiene mucha jerarquía y ofrece desnivel permanente con la pelota. Tiene un gran deseo de querer mejorar, pero todavía no está para sostener un partido completo con gran intensidad. Si él me demuestra que está para más minutos, será muy valioso para mí y seguramente se ganará ese lugar de privilegio". Pero nada fue así.

El extremo fue titular en seis de los últimos siete juegos: salió desde el arranque frente a Godoy Cruz (3-1), Nacional (2-0 y 6-2), Huracán (3-1), Arsenal (2-1) y Boca (2-2). Además, se destacó al ingresar frente a Argentinos Juniors (1-1) para jugar los últimos 25 minutos. A puro desequilibrio, ahora apunta a brillar frente a Palmeiras para demostrar la confianza que le otorgó el DT. Sus gambetas deslumbran y River las necesita.