River: la ilusión de ser campeón local y saldar una deuda de Gallardo

Juan Patricio Balbi Vignolo
lanacion.com

SAN MIGUEL DE TUCUMÁN.- Se acabaron las especulaciones. Atrás quedaron los análisis previos, las incógnitas, las encuestas, las variantes, los pasos en falso. llegó la hora de la verdad. River jugará esta noche su gran ficha ante Atlético Tucumán y buscará un triunfo que le permita sostener la distancia de un punto que tiene sobre Boca para aferrarse a la cima y conquistar la Superliga en la última fecha. Se trata de la definición de un título especial, ya que para el Millonario tendría varias lecturas positivas, entre ellas la confirmación de un Marcelo Gallardo que se acostumbró a festejar títulos en los mano a mano con Boca; para el Xeneize sería un gran comienzo de la gestión Ameal-Riquelme-Miguel Russo, que en tan solo siete partidos lograron darle un buen golpe de efecto positivo a sus hinchas.

Con banderas, bengalas, camisetas y bombos, tanto en Núñez como en Aeroparque, cientos de hinchas de River le otorgaron su apoyo y aliento al plantel que emprendió ayer por la tarde el viaje hacia Tucumán, en búsqueda del primer gran objetivo del 2020: la adeudada Superliga, el título que le falta al amplio palmarés del ciclo de Gallardo, que ya acumula 11 coronas pero ninguna liga local.

Desplázate para continuar viendo el contenido.
Anuncio

La ansiada meta buscará lograrla en una noche de sábado que promete ser vibrante, intensa y apasionante. Los ojos y las orejas del mundo River estarán en Tucumán, pero también en La Boca, sabiendo que el clásico rival juega frente a Gimnasia a la misma hora y también es protagonista de la definición. Porque, más allá de que el equipo del Muñeco con los tres puntos podrá festejar, lo que hagan los dirigidos por Miguel Russo puede llegar a tener injerencia directa.

Pese a eso, en la intimidad del plantel de River hay una frase que se repitió una y otra vez durante la semana para enfocar el trabajo puertas adentro, sin dejarse llevar por cuestiones externas. "Dependemos de nosotros mismos", fue el reiterado mensaje para buscar tranquilidad y confianza plena de cara a un nuevo partido definitorio.

Sin pistas ni confirmaciones sobre el equipo que saldrá a jugar desde las 21 en el Estadio Monumental José Fierro, Gallardo recién retomó ayer su trabajo habitual junto con el plantel, después de tres días de reposo debido a un cuadro de anginas. Así, no viajó con la alternativa delegación para el apático debut del miércoles en la Copa Libertadores con derrota 3-0 sobre Liga de Quito, y se quedó en Buenos Aires para recuperarse y llegar en buenas condiciones a Tucumán.

Aunque se reincorporó ayer, y quizás eso potencie el misterio, se prevé que el DT mantenga la línea de juego con el habitual 3-3-2-2 y el once inicial sea el mismo que viene jugando: Armani; Martínez Quarta, Rojas, Pinola; Montiel, Enzo Pérez, Casco; Nacho Fernández, De La Cruz; Suárez y Borré. Aunque parece poco probable, tampoco se descarta la posibilidad de que Juanfer Quintero pueda ingresar en reemplazo de Pinola para jugar con un 4-1-3-2.

Enfrente estará un alicaído Atlético, que no gana hace nueve juegos en la Superliga (tres derrotas y seis empates) y su último festejo fue el 8 de noviembre ante Unión, por 1-0, en Santa Fe. Pese al irregular torneo del Decano, que merodea en la mitad de la tabla, en Tucumán y La Boca genera ilusión el recuerdo de Ricardo Zielinski, actual conductor del equipo y ex entrenador de Belgrano en la promoción que decretó el descenso de River en 2011.

Pero, por fuera de eso, el historial entre ambos en torneos locales le hace un guiño al equipo de Núñez: jugaron seis partidos, de los cuales ganó cuatro y empató dos. Además, durante el ciclo Gallardo, se produjo una igualdad como local (2-2 en la Superliga 2017/18) y dos triunfos millonarios en condición de visitante (3-0 en el Torneo 2016/17 y 1-0 en la pasada Superliga).

Sin mirar al pasado, el presente marca que la noche en Tucumán promete estar repleta de emociones. Y River quiere volver a ser protagonista de una historia con final feliz.

Qué leer a continuación