River y una goleada sin maquillaje: más allá de los cuatro goles, necesita reforzarse

Juan Patricio Balbi Vignolo
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Prueba superada. En un partido sin equivalencias, River hizo valer su peso y dio el primer paso en el regreso a la actividad tras 29 días sin partidos oficiales. En Banfield, le ganó 4-0 a Defensores de Pronunciamiento y debutó en la Copa Argentina con un triunfo.

La victoria le permitió avanzar a los 16vos de final y, a su vez, desnudó una marcada necesidad que el técnico Marcelo Gallardo se encargó de exponer: a pesar del buen nivel mostrado frente al rival del Federal A, debe reforzarse para evitar padecer imprevistos a futuro. Ya es una necesidad.

No hubo paridad posible entre dos equipos con realidades opuestas. Mientras el Depro tiene un presupuesto de 900 mil pesos mensuales para los gastos del equipo y los jugadores cobran entre 10 mil y 40 mil pesos por mes, en River esa cifra representa menos del 1 por ciento del presupuesto del fútbol profesional y se manejan contratos millonarios. La diferencia es tan grande que el premio de 675.000 pesos representaba un 75% de lo que tiene para gastar el equipo de Entre Ríos por mes.

Frente a ese contexto, le duró 15 minutos el cero a Defensores, que salió dispuesto a dejar el alma en cada pelota e intentar cortar los circuitos de su rival con un férreo 4-4-2 en el primer partido de su entrenador Sergio Chitero. Pero la presión alta, la movilidad constante, las conexiones precisas y la dinámica, técnica y jerarquía de los jugadores de River pudieron más, tal como se esperaba. El gol inicial de Matías Suárez, en una gran jugada colectiva con 12 pases previos a la definición, empezó a desarmar el partido.

Con sus armas, el equipo entrerriano resistió y hasta sufrió un injusto cachetazo: a los 30 minutos, en un tiro libre ejecutado por el volante Héctor Echague, el central Milton Álvez estampó un impactante cabezazo que venció a Franco Armani. Fueron unos segundos emocionantes en Banfield. Un gol gritado con el alma por el plantel, el cuerpo técnico y los allegados. Pero el segundo línea Duilio Montello levantó la bandera y anuló erróneamente el empate: Javier Pinola habilitaba al defensor para el 1-1.

La ilusión rota de un gol que pudo haber sido histórico no descolocó a Defensores. Nunca perdió la compostura. Aunque Julián Álvarez marcó el 2-0 tan solo cuatro minutos más tarde, el partido siguió su tónica: River dominó siempre, contó con sucesivas situaciones de gol y el arquero Sergio David Corrrea tuvo que lucirse, pero su rival no se vio perdido. Sostuvo su plan, tuvo aproximaciones aisladas y luchó hasta el final con altura. El golazo de Fabrizio Angileri y la gran definición de Federico Girotti en el segundo tiempo cerraron el 4-0.

Para Gallardo fue una prueba positiva en una semana con complicaciones y en la que le marcó la cancha a los dirigentes para sostener la exigencia de su ciclo que camina hacia los siete años. Todavía sin refuerzos y con la única baja de Santiago Sosa (vendido en seis millones de dólares netos a Atlanta United por el 70% de su ficha), en la noche del Sur hubo cinco apellidos ausentes por diferentes lesiones: no estuvieron Nicolás De La Cruz, Nacho Fernández, Gonzalo Montiel, Jorge Carrascal y Cristian Ferreira.

Así, el DT tuvo que improvisar: mantuvo el habitual 3-3-2-2, pero dispuso a los delanteros Álvarez (gol y dos asistencias) y Benjamín Rollheiser como volantes ofensivos detrás de los atacantes. Ambos mostraron un muy buen nivel, con movilidad y libertad, determinación, atrevimiento y gambeta. Jugaron e hicieron jugar y son dos de las cartas de las inferiores que el Muñeco tendrá para seguir potenciando en 2021.

Pero en la sorpresiva decisión de utilizarlos en posiciones no habituales se expone la necesidad del DT de sumar refuerzos para potenciar el plantel: sin Nacho Fernández (posiblemente sea vendido a Atlético Mineiro), De La Cruz y Carrascal, a River le faltaron opciones para la generación de juego. Tiempo atrás le ocurrió en la defensa. Y ya es una prioridad expresa de Gallardo poder sumar competencia interna a un equipo al que no le sobran variantes y que tiene en los juveniles a sus principales armas de recambio.

Por eso, en los próximos días el volante Agustín Palavecino y los defensores David Martínez y Jonatan Maidana serán los primeros refuerzos, mientras que todavía se mantienen negociaciones con Colón por el lateral Alex Vigo y se sostiene el sueño de repatriar a Sebastián Driussi. Sumar al menos un jugador por línea fue el pedido central que Gallardo le hizo a los dirigentes al iniciar la pretemporada.

La victoria de anoche fue el puntapié inicial para River de un semestre que tendrá cuatro claros objetivos antes del parate por la Copa América: la Copa Argentina (en 16vos se medirá con Atlético Tucumán o Comunicaciones); la Copa de la Liga Profesional que comenzará el domingo con el duelo frente a Estudiantes en La Plata; la Supercopa Argentina contra Racing (fecha a confirmar); y la fase de grupos de la Copa Libertadores, que se jugará entre abril y mayo. Y para poder competir al máximo en todos los frentes, Gallardo espera por sus nuevas caras.