River 2017: seis victorias y la sed de ganar

Rodrigo Mora, el nombre que más aplausos junta en la presentación de jugadores que hace la voz del estadio, estira su cuerpo para llegar a una pelota cruzada, pelea con el defensor, la redonda le rebota en un pie, el juez de línea le cobra saque de arco y la vena se le hincha y reclama desaforado. La historia va 4-2, el Melgar hace un tiempo que no genera peligro, los seis de seis en el arranque de la Libertadores son ya un logro, pero no importa. River se encuentra en el juego mientras Marcelo Gallardo comanda una nueva búsqueda de lograr un sistema. Sos seis victorias seguidas, entre campeonato y Copa. Pero, aún así, la competitividad no se resigna. De eso se trata la principal estrategia de esta casa y el uruguayo la demuestra: escupir bronca hasta si arrancás perdiendo un partido que cualquiera siente que se puede ganar.

Son cuatro goles y una remontada de un partido que comienza con un gol de un irrespetuoso Herrera que define tirándole un caño a Augusto Batalla. No importa. Decían, a comienzo de temporada europea, que la rabia del Atlético Madrid de Diego Simeone se había terminado y ahora está en los cuartos de final de la Champions League, con la ida bajo el brazo. Este relato es semejante. Cuando pisando los cuarenta del segundo tiempo la gente corea Muñeco, Muñeco el argumento se presenta. Las seis victorias entre el torneo y la Libertadores son parte de la adicción a ganar de un entrenador y un plantel que, cuando pierde un Superclásico, aprovecha el verano y vuelve a comenzar. Disputando: siempre.

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La táctica cambia. Pity Martínez se libera y cambia de lado para estacionarse sobre su derecha. Junta ahí la combinación más alta: con el lateral Moreira combina 30 veces y con Nacho Fernández, 32. River gesta su nueva cara desde ese espacio: 43% del partido lo juega en la franja derecha. Sin el orden de Andrés D'Alessandro terminado en diciembre, pero con Ariel Rojas siendo una nueva vieja piernas clave. Con Sebastián Driussi florecido en goles -hizo dos-. Con los laterales, sobre todo Casco, participando de la gestión del juego. Impone tanto que Nacho dio 98 pases en el partido y 84 en el campo rival.

River compite. Es un animal inmabible en su condición de campeón. El Muñeco lleva jugados 22 partidos de copa internacional de local y ganó 17. Gana 4-2, todavía, a los 45 del segundo tiempo y, aún así, avanza. Busca por izquierda y por derecha. Gallardo mira con las manos clavadas en la cintura, sin sonreír, como si su cabeza siempre estuviera pensando en la jugada siguiente. La sed es la fuerza de los colores en este tiempo. Aunque arranque perdiendo, ya lo sabe Melgar y lo aprende el que sea: como a los boxeadores que tienen el cinturón de campeón, los pueden desafiar porque del riesgo de perder viven. Pero, digan lo que digan, el cinturón es de ellos. Por eso, Mora escupe de bronca porque no le cobran un corner. Hay hincharse las venas para quedar en la historia.