Científicos aseguran haber encontrado un método para predecir factores de riesgo de autismo en la sangre de la madre

Miguel Artime
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El término autismo no se refiere a un único síndrome sino a muchos y diferentes. (Crédito imagen: Wikimedia Commons).
El término autismo no se refiere a un único síndrome sino a muchos y diferentes. (Crédito imagen: Wikimedia Commons).

Solemos pensar – erróneamente - en el autismo como un trastorno único y bien definido. En realidad los trastornos del espectro autista (TEA) son muchos y diversos, por lo que podemos visualizar el término “autismo” como un paraguas, empleado para acoger a un amplio rango de funciones y comportamientos, que surgen por variaciones en la conectividad cerebral.

Hay muchas cosas que no sabemos acerca del origen del autismo, si bien cabe recordar (lo haré las veces que sean necesarias) que lo que sí sabemos es que no está relacionado con las vacunas.

Y bueno, otra de las cosas que sí conocemos es que existe un tipo en particular (responsable de casi el 20% de los diagnósticos de TEA) que está asociado al sistema inmunológico de la madre. En estos casos, las defensas de la madre atacan al cerebro del feto en desarrollo, provocando lo que los ingleses llaman “MAR-autism” o autismo relacionado con los autoanticuerpos maternos. (Un autoanticuerpo es un anticuerpo desarrollado por el sistema inmunitario, que actúa directamente en contra de uno o más antígenos del propio individuo).

Confieso que este detalle me sorprendió sobremanera cuando comenzaron las sospechas, allá por la primera década del siglo. Siempre creí que el sistema inmunológico de la madre consideraba al feto parte del propio organismo en todas las ocasiones, y que no existía ninguna reacción de rechazo. Afortunadamente es así en la mayor parte de los embarazos, pero como vemos existen, ciertas reacciones enzimáticas que pueden trastocar la integridad cerebral del nonato.

Centrándose en este tipo de autismo en concreto, un equipo de investigadores de la Universidad de California en Davis, y de la prestigiosa Universidad de Stanford, han ideado una herramienta llamada ELISA, capaz de ayudar – por primera vez – a establecer el riesgo que una madre tiene de traer al mundo un hijo aquejado por el TEA asociado a los autoanticuerpos maternos.

Por lo que puedo leer, el equipo de estas dos universidades californianas tomó muestras de plasma a 450 madres de niños diagnosticados con un TEA, así como de 342 cuyos hijos no mostraban trastorno alguno. Los resultados se usaron para diseñar a ELISA, cuyas siglas en inglés significan “ensayo inmunoabsorbente ligado a enzimas”.

Esta herramienta tiene a bien ser el primer método de diagnóstico capaz de identificar la presencia de materiales en una solución, mediante anticuerpos especializados incrustados en la pared de un recipiente. En este caso, los materiales son ocho proteínas que ya habían sido identificadas en trabajos anteriores, como sospechosas principales de provocar la reacción del sistema inmunológico de la madre sobre el sistema nervioso del feto en formación.

Un trabajo anterior de dos de las inmunólogas del equipo (Karen L. Jones y Judy Van de Water) llevado a cabo en 2019, en el cual se habían apoyado en una máquina de aprendizaje (inteligencia artificial), había servido para clasificar el impacto de las combinaciones de anticuerpos vinculados con ciertos marcadores del desarrollo. Entre ellos, por ejemplo, se encontraban las proteínas CRMP y GDA.

Las pruebas realizadas con ELISA han sido muy prometedores, identificando a las 8 proteínas objetivo en el 100% de los casos. ¿Significa eso que ELISA será capaz de predecir el diagnóstico de forma acertada en mujeres embarazadas? No, porque como os había dicho las citadas ocho proteínas son aún “sospechosas” y todavía no se han estudiado todas las relaciones posibles. No obstante, si la madre posee autoanticuerpos contra las las proteínas CRIMP1 y GDA, por poner un ejemplo, las probabilidades de que el niño venga al mundo con un TEA se multiplican por 31.

Sin duda un aumento brutal en el riesgo que debería de tomarse en cuenta.

Puede que ELISA necesite mejoras, y que no sea 100% fiable aún, pero sin duda es un paso en la dirección correcta, y hoy por hoy es el primer método capaz de predecir factores de riesgo de autismo en la sangre.

El trabajo se ha publicado en Molecular Psychiatry (nature.com).

Me enteré leyendo Sciencealert.com

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