Retrato de un obsesivo: cuánto cambió Beccacece, que pasó de sufrir en Independiente a vivir un momento positivo en Racing

Nicolás Zuberman
lanacion.com

La sonrisa con la que sale Sebastián Beccacece en casi todas las imágenes desde que se puso el buzo de entrenador de Racing se volvió incluso motivo de broma en las redes sociales mientras la pelota estuvo rodando. Como sea, el rosarino se había prometido disfrutar cada día de esta nueva aventura después del período corto y tumultuoso que atravesó en Independiente. Y en estos primeros tres meses lo viene cumpliendo.

"Vengo a entrenar al Cilindro o al predio Tita emocionado. El hincha nos reconoce y ese grado de conexión me da lo que necesito para poder desarrollarme en la mejor versión", reconoce el hombre que hasta el aislamiento pasaba unas 12 horas por días en el club y aparecía seguido en las jornadas de inferiores en las que Racing hace de local.

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El rosarino a veces hasta ha dormido la siesta en el Cilindro. Obsesivo del trabajo, tomó la siguiente rutina: luego de dirigir el entrenamiento matutino se iba al gimnasio, comía junto al equipo y dormía una siesta corta en una de las habitaciones que están pegadas al vestuario del plantel profesional, pensadas para los futbolistas que eventualmente hacen doble turno y viven lejos de Avellaneda.

Así arrancaba fresco el trabajo para la segunda parte del día. "A veces -explicó Beccacece- me quedo haciendo nada. Siento alegría de estar acá, de las compañías. Vienen hinchas de cualquier lugar del país a conocer el estadio y se emocionan. La gente en las calles, los empleados, las glorias que se acercan, son cosas que te llevan a que te enamores del lugar. Siento que este es un espacio muy sensible, no veo soberbia. Racing me tiene encantado".

Quienes compartieron el día a día de trabajo con él en ambos clubes de Avellaneda, dicen que no cambió nada de su metodología hacia adentro. Hacia afuera, lo conocido: el peinado con el rodete y los distintos looks que usó por Superliga y Copa Libertadores. Las dos palabras fundamentales con las que define su labor son las mismas: pasión y convencimiento. Lo que cambió, en todo caso, fue el contexto: una Secretaría Técnica con una cabeza clara y confiable como Diego Milito, un presidente presente en el día a día y un plantel distinto en recorrido y mentalidad.

¿Qué hubiera sido de este equipo que ya logró definirse como "el Racing de Beccacece" sin el gol de Marcelo Díaz en el épico clásico de Avellaneda? Difícil responder, aunque en el cuerpo técnico aseguran que desde adentro ese partido no modificó el día a día de trabajo. El rosarino, un fanático de las estadísticas, se guía por los números de pases, de posesión y de remates al arco por partido. Y en esos rubros está conforme desde el primer partido ante Atlético Tucumán.

Los resultados, luego de dos empates iniciales, también ayudan a que se le dibuje su sonrisa: está invicto, con 6 triunfos y 4 igualdades. Las seis victorias fueron solo por un gol de diferencia, pese a que en algunos partidos (San Lorenzo y Alianza Lima, por caso), la superioridad fue notoria. En conferencia de prensa reconoció que la falta de contundencia es un déficit, aunque también admite que los caminos al gol se pueden trabajar pero, por más que se entrene la definición, el toque final de un futbolista en el partido es difícil llevarlo a la semana.

Los triunfos apretados también se repitieron en sus ciclos en Defensa y Justicia, sobre todo en el segundo, en el que llamó la atención la cantidad de goles agónicos.

De los 15 goles que marcó la Academia en el año, diez fueron en el segundo tiempo y cinco en la recta final del partido: Marcelo Díaz a Independiente, en el minuto 86; Matías Zaracho a Estudiantes de Mérida, en Venezuela, en el 84; Jonathan Cristaldo a Estudiantes, en el 85; Iván Pillud a Aldosivi, en el 83; y Carlos Alcaraz, a Aldosivi, en el 87. Más que con la preparación física, aseguran en el cuerpo técnico, eso tiene que ver con "la idea": ir e insistir en algún momento se traduce en un grito de gol.

"La idea de un entrenador es armar una organización conjunta y colectiva -define el rosarino- que le permita a estos buenos futbolistas funcionar en su conjunto. Ese es el fútbol puro". Aunque por su perfil obsesivo y su ascendencia bielsistase lo considera un dogmático, está más cerca de ser pragmático: incluso dentro de un mismo partido puede variar dos o tres veces la táctica del equipo o la posición de un futbolista. En eso, la clave está en el convencimiento. "Si a vos te dicen que va a pasar algo que después en el partido sucede, empezás a creer", explica alguien que está cerca del técnico.

Esa convicción comenzaba a notarse antes del receso, junto con los cuatro triunfos en fila, incluso en los futbolistas menos favorecidos por la rotación, como Darío Cvitanich que aún no fue titular ni convirtió en este 2020. En Twitter, le contestó a un hincha que pedía más minutos para él: "Es fútbol, tenemos y tendremos chances de jugar, los que les toca entrar lo hacen de gran manera y eso hace que el día a día se disfrute mucho también, toque donde toque. Es una premisa que hace tiempo ya nos pusimos como grupo y es un placer ser parte de este cambio".

Eso, para el DT vale más que el 73,33% de efectividad en puntos. O al menos van de la mano: "Para pelear lo que te exigen estos clubes se hace a través de un conjunto. Debemos apuntar a algo menos egoísta. No poner rótulos de titular ni suplente sino a algo más integral. La exigencia, si no va acompañada del interés del futbolista, seguramente rebota". Hoy Beccacece disfruta de este buen momento en la Academia, sonríe más de lo que le tocó vivir en Independiente.

Toda la pasión que Beccacece muestra al entrenar ahora deberá estar encerrada, cómo mínimo, hasta el 31 de marzo, por los efectos del coronavirus. El entrenador aprovecha para repasar partidos y jugadas. Habla con sus futbolistas por WhatsApp y teléfono y envía permanentemente videos editados, siempre cortos para estimular la atención del jugador. El miércoles 18 fue el último entrenamiento conjunto del plantel, que se llevó una serie de rutinas físicas individuales como tarea.

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