Nuevas restricciones: enojo, sorpresa y desesperación en negocios afectados

Melisa Reinhold, Jesús Allende
·7  min de lectura
Los lugares gastronómicos sufrirán una modificación en su horario tras el anuncio del presidente Alberto Fernández de este miércoles
Ignacio Sánchez

Ante el aumento de casos de coronavirus en el país, ayer el Gobierno anunció nuevas restricciones horarias, cierres y limitaciones en algunas actividades económicas. Pronto, la reacción de empresarios y representantes de los sectores afectados se hizo oír.

Referentes del sector aseguraron que no pueden resistir un nuevo embate y que con las medidas anunciadas, más locales cerrarán. Enojo, sorpresa y frustración fueron algunas de las reacciones, también se convocaron marchas y movilizaciones. Exigen mayor diálogo con las autoridades para que no se pierdan ingresos y fuentes de trabajo en los sectores más golpeados en 2020.

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Gastronómicos

Dentro de los anuncios que realizó el presidente Alberto Fernández, se estableció el cierre de bares y restaurantes a partir de las 23 horas. La noticia generó malestar en el sector y los trabajadores de gastronomía convocaron a una marcha mañana a las 10.30 horas en la Quinta de Olivos para reclamar una compensación que evite el cierre masivo de locales y más gente sin empleo.

Los que subsistimos al encierro de 2020 hoy estamos yendo a la quiebra”, advirtió Jessica Lekerman, dueña de la cadena de restaurantes Möoi. La empresaria apuntó contra la falta de diálogo que tuvo el Gobierno con los gastronómicos, aunque resaltó que con funcionarios porteños hubo un ida y vuelta en el cual les insistieron en reforzar los protocolos y “no aflojar”, ya que se venían más controles y medidas.

Desde la cadena denunciaron la falta de diálogo con el Gobierno Nacional
Desde la cadena denunciaron la falta de diálogo con el Gobierno Nacional


Desde la cadena denunciaron la falta de diálogo con el Gobierno Nacional

“La gastronomía mueve una economía enorme a nivel país. Y puntualmente en Capital Federal la concentración es muy elevada. Por ende el diálogo abierto lo tiene porque tiene una alta conveniencia en que el rubro siga funcionando”, dijo la empresaria.

Al tiempo en que agregó: “Todo el costo de estar cerrado, la logística de los protocolos, los hisopados, traer empleados que cubran a los que faltan y pagar las horas extras, lo paga el empresario o el emprendedor. No hay ningún otro apoyo. La gastronomía no puede recibir otro embiste”.

En el mismo sentido apuntó el empresario gastronómico Marcelo Böer, quien afirmó que la decisión del Gobierno “es un acta de defunción para los bares”.

En números, los gastronómicos indicaron que en 2020 cerraron más de 10.000 locales en todo el país y estiman que cerrarán 15.000 más a raíz de las nuevas restricciones “si no se cuenta con ayuda del Gobierno”.

Además, se perdieron más de 150.000 puestos de trabajo durante la pandemia y se prevé que otras 200.000 personas pierdan su empleo durante la segunda ola de coronavirus. “Estamos facturando 40% abajo de lo que era 2019. Y estamos endeudados en impositiva, préstamos en el banco, deudas a proveedores”, enumeró Böer.

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“Hemos acompañado las reglamentaciones, hemos logrado tener los lugares controlados, estamos 100% de acuerdo en ser estrictos con los protocolos. Pero si nos siguen apretando es un certificado de defunción para muchos, no hay más margen”, añadió el empresario.

Por otra parte, diferentes cámaras que engloban a pizzerías, casas de empanadas, hoteles, bares, restaurantes, heladerías, franquicias y cadenas de comidas reaccionaron con preocupación por la situación y el impacto de las nuevas restricciones. Denunciaron que aún no se recuperaron los niveles de actividad prepandemia, que operan al 50% y que arrastran deudas contraídas en 2020.

El comunicado fue emitido por La Asociación de Propietarios de Pizzerías y Casas de Empanadas (Appyce), Asociación Fabricantes Artesanales de Helados (AFADHYA), la Cámara de Servicios Rápidos de Comida (CADESREDEYA), Asociación de Hoteles, Restaurantes, Confiterías y Cafés (AHRCC) y la Asociación Argentina de Marcas y Franquicias (AAMF).

“Entendemos que hemos adaptado toda la operación con estrictos protocolos y aforos reducidos, según las recomendaciones de los organismos de salud, esto permite recibir a los clientes de forma segura”, destacaron en la publicación.

Delivery

De la mano de los locales gastronómicos, las aplicaciones de delivery se ven afectadas por las nuevas restricciones horarias. Así como los restaurantes tienen que cerrar a las 23 horas, no se podrá circular después de las 0 y hasta las 6 de la mañana.

Desde la aplicación Pedidos Ya le explicaron a LA NACION que estaban a la espera de la publicación del DNU (se conoció a primera hora de la tarde) y, aunque resaltaron que su operación no se verá modificada, sí deberá responder a los horarios de apertura y cierre de comercios que operan a través de su plataforma.

Pedidos Ya
Ignacio Sánchez


Pedidos Ya (Ignacio Sánchez/)

En ese sentido, aseguraron que desde que comenzó la pandemia debieron de focalizarse en el cuidado y capacitación de los repartidores, así como implementar medidas adicionales durante sus entregas e “intensificando nuestro rol de aliado clave del sector gastronómico, redoblando esfuerzos para atenuar el impacto que las restricciones generan en dicho sector”.

“Más allá de esta denominada ‘segunda ola’, venimos trabajando activamente para que la utilización de nuestro servicio sea una vía para la reducción de circulación y distanciamiento social”, afirmó Mauro Williams, gerente de asuntos corporativos de PedidosYa.

Salones de eventos

“Fue una sorpresa. Lo único que dan ganas en estos momentos es de llorar. Hablaron de bingos, de casinos, de boliches, de cosas que son multitudinarias, y hablaron de los salones de fiestas, que tienen una capacidad máxima de 30 personas”, se lamentó Mariano Antih, dueño del salón infantil Urbano.

A partir de mañana, el Gobierno suspendió toda las actividades que se desarrollan en casinos, bingos, discotecas o cualquier salón de fiestas. Como contracara, los saloneros porteños lograron abrir sus puertas recién en diciembre, cuando el Gobierno de la Ciudad los habilitó con los protocolos que ya regían para la actividad gastronómica.

Desde el sector estimaron que un 50% de los salones de fiestas cerraron desde que comenzó la pandemia, aunque hay lugares puntuales en donde la cifra es todavía más: en San Isidro y Vicente López el 70% de los saloneros quebró.

El salón de fiestas Distrito Ciudad
Alejandro Guyot


Los salones de fiesta deberán cerrar durante todo abril. (Alejandro Guyot/)

A su vez, su facturación mermó en un 15% frente a datos de 2019. Con una afluencia máxima del 30% de su capacidad real, los precios de los eventos tuvieron que readecuarse y se mantuvieron en números de hace dos año atrás, incluso menos. Mientras que pasaron de tener 20 o 30 eventos diarios, a tan solo “dos o tres”.

“Logramos abrir en diciembre, pero ya de por sí enero es nuestra temporada baja, casi no tenemos eventos. En estos meses nos readaptamos para cumplir con los protocolos, en marzo empezamos a tener eventos acorde a las burbujas que los chicos tenían en sus escuelas y ahora nos cancelan la actividad. Nos habilitaron como gastronómicos, no pudimos habilitar peloteros ni pistas de baile, ahora nos cierran como salones de fiestas. Entonces, ¿por qué nos prohíben algo que ni siquiera nos habilitaron?”, aseveró Antih.

Gimnasios

La gran incógnita: ¿qué sucederá con los gimnasios? El Presidente anunció que hasta el 30 de abril se suspende la práctica recreativa de cualquier deporte en lugares cerrados donde participen más de 10 personas. Sin embargo, los gimnasios serían la excepción.

“En principio, nosotros vamos a seguir trabajando con protocolos. No estamos encuadrados en lo que dice el Gobierno, no somos una actividad deportiva, el deporte tiene que ver con equipos donde hay reglas, una cancha, donde se juega y se compite. Nosotros somos un lugar donde se hace actividad física. Es difícil protocolizar un partido de fútbol, pero con los gimnasios no pasa eso”, diferenció Fernando Storchi, presidente de la Cámara de Gimnasios de la Argentina.

Los protocolos son varios: un aforo máximo del 30% de la capacidad del lugar, reserva de turnos, sanitización de los materiales, la utilización de barbijo en los momentos de circulación, distanciamiento de dos metros entre las personas y salones demarcados para que cada individuo tenga su posición de entrenamiento. “Los protocolos demostraron ser eficientes, no se han registrado contagios desde que volvimos a abrir a finales de octubre”, agregó.

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De todas formas, lo que sí afecta a los gimnasios es la restricción horaria que prevé establecer la provincia de Buenos Aires, ya que todo comercio deberá cerrar antes de las 20 horas. “Es un sinsentido, los gimnasios son un fenómeno de cercanía, el 90% de los clientes viven a menos de 1000 metros de los establecimientos. No se usa el transporte público para ir, además de que si se acotan los horarios se concentra más gente en determinados horarios”, remarcó Storchi.

Los gimnasios fueron uno de los rubros más afectados durante el aislamiento social, preventivo y obligatorio que se instauró en marzo del año pasado. De acuerdo con la Cámara de Gimnasios de la Argentina, el 20% de los establecimientos del país cerraron sus puertas desde que comenzó la pandemia, mientras que la facturación es de un 40% en comparación con 2019 y la cantidad de clientes cayó entre un 40% y 50%. “Si nos cerraran de nuevo, sería una hecatombe”, cerró el presidente de la entidad.