La renuncia del titular de Salud argentino caldea el final del mandato de Macri

Agencia EFE

Buenos Aires, 22 nov (EFE).- La renuncia del secretario de Estado de Salud de Argentina, Adolfo Rubinstein, tras la decisión del presidente Mauricio Macri de derogar un protocolo sobre el aborto que él impulsó, ha agitado la coalición de Gobierno saliente dos semanas antes de la investidura del peronista Alberto Fernández.

Después de dos días de polémicos cruces dialécticos entre referentes del oficialismo, este viernes el titular de Salud, miembro de la Unión Cívica Radical (UCR) -que junto a Propuesta Republicana (PRO) que lidera Macri y la Coalición Cívica compone el frente Cambiemos- presentó al mandatario su "renuncia indeclinable" al asegurar que una de sus máximas prioridades fue "la ampliación de los derechos" de las mujeres, niñas o sectores LGTBI.

EL PROTOCOLO DE LA DISCORDIA

La polémica surgió el miércoles, tras la publicación en el Boletín Oficial de una actualización del protocolo para la atención integral de las personas con derecho a la interrupción legal del embarazo, firmada por Rubinstein, medico de profesión, y que apenas unas horas después fue derogado por orden del presidente.

Entre otras cuestiones, el texto garantizaba a las adolescentes el poder decidir abortar en los supuestos que hoy son legales, sin depender de la decisión de sus padres o de los médicos y siempre que no suponga un riesgo grave para su salud.

Esta resolución era, según destacó el secretario de Salud en su carta de renuncia, una guía de actuación para los equipos de salud que les daba "certeza y protección" en la realización de los procedimientos para garantizar los "derechos" que ya incluye la ley.

El código penal argentino, que se remonta a 1921, solo permite interrumpir el embarazo si es por una violación o por peligro de salud de la madre, pero en diversas ocasiones se han dado casos de niñas -mayores y menores de 13 años- que quisieron abortar y, por conflictos con las autoridades de su provincia, su propia familia o los médicos, por la objeción de conciencia, no pudieron hacerlo.

"Este protocolo tiene que ver con la aplicación de garantías y derechos ya consagrados por las leyes de nuestro país", señaló Rubinstein, convencido de que su decisión de "formalizar" jurídicamente la protección de derechos tuvo una "repercusión política indeseada".

UNA DECISIÓN UNILATERAL

Pocos minutos después de hacerse pública la carta de renuncia, el propio Macri, que el 10 de diciembre entregará el poder a Fernández -quien le ganó en las urnas el 27 de octubre pasado-, se refirió por primera vez públicamente a la polémica en una charla virtual con sus seguidores de Instagram.

"Somos un equipo de trabajo. Desde el primer día aposté, al igual que en todas las cosas de mi vida, a trabajar en equipo, aprender, debatir y esto (el protocolo) fue una decisión unilateral del secretario y eso está mal", dijo el presidente, que en varias ocasiones se ha mostrado contrario a ampliar la legislación ya vigente del aborto, aunque en 2018 avaló que el Congreso debatiera una ley que finalmente rechazó el Senado.

El jueves, el ministro de Educación, Alejandro Finocchiaro, del PRO, reconoció que el problema fue que el secretario de Salud no consultó la publicación del protocolo del aborto -que definió con uno de los temas de 'conciencia' dentro de un Gobierno con disparidad de opiniones- ni con su jefa directa, la ministra de Desarrollo Social, Carolina Stanley, ni con el jefe de Estado.

EL FUTURO LIDERAZGO OPOSITOR

Esta situación ha generado un cortocircuito dentro del aún oficialismo, en un momento en el que se empieza a configurar el liderazgo de la oposición, con Cambiemos -que engloba desde sectores conservadores a más de centro izquierda, incluso de extracción peronista- como principal fuerza, tras haber obtenido Macri en las urnas el 40,28 % de los votos -más de lo que preveían los sondeos- frente al 48,24 % de Fernández.

El mayor ejemplo de discordancia sobre lo ocurrido con el protocolo y Rubinstein llegó desde la UCR -la más históricas de las formaciones que integran el oficialismo- que dio su apoyo al secretario e incluso elaboró -de mano de varios diputados radicales- un proyecto para convertir en ley la controvertida resolución derogada.

"Lamento profundamente que mi Gobierno haya retrocedido en el establecimiento de estos principios que habrían permitido garantizar el efectivo cumplimiento de la normativa y el acceso rápido y seguro a la atención integral y a la práctica de la ILE (Interrupción Legal del Embarazo)", expresó en la redes sociales la diputada Samanta Acerenza, una de las legisladoras firmantes.

Rubinstein fue nombrado ministro de Salud en noviembre de 2017, en sustitución de Jorge Lemus, pero en septiembre del año siguiente, en medio de la recesión que aún padece el país, Macri redujo el número de carteras y creó varias Secretarías de Gobierno, entre ellas la del ámbito sanitario.

¿ABORTO LEGAL SÍ O NO?

Al igual que los problemas económicos, hace tiempo que el 'sí' o el 'no' al aborto han acaparado buena parte de la agenda mediática de Argentina, donde el fallecimiento de mujeres por aborto clandestino está entre las primeras causas de muerte materna.

En mayo pasado, por octava vez en poco más de una década y tras el último fracaso de 2018, diversas organizaciones volvieron a presentar en el Congreso un proyecto de ley para lograr el aborto legal, seguro y gratuito, que busca que todo ser gestante pueda interrumpir legalmente su embarazo en el sistema de salud hasta las 14 semanas, y más allá de ese plazo para los supuestos ya permitidos.

A la par, Alberto Fernández ya ha adelantado que impulsará un proyecto de ley para legalizar el aborto cuando llegue al Gobierno, lo que ya le ha valido de fuertes reproches de sectores como la Iglesia católica.

Rodrigo García

(c) Agencia EFE

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