La Renoleta, la yegua que le ganó a la muerte es la nueva gran promesa argentina en el exterior

Carlos Delfino
lanacion.com

Si fuera por las situaciones que atravesó en su vida, a La Renoleta nada debería asustarla, menos aún las siete rivales que tendrá este sábado en su primera carrera en los Estados Unidos. La yegua que le ganó a la muerte hará su debut del otro lado del mundo en una carrera de 1700 metros en la pista de arena de Oaklawn Park, un pintoresco hipódromo construido hace 115 años en Hot Springs, en el estado de Arkansas.

La Renoleta, que tiene nombre de vehículo utilitario del siglo pasado, está invicta. Ganó sus cuatro carreras en la Argentina, todas en Palermo, entre marzo y junio de 2019, dejando en evidencia una gran capacidad de superación tanto en las pistas como fuera de ellas. Al año de vida, una noche se desató una tormenta sobre la zona rural de Arteaga, una localidad ubicada en el suroeste santafesino, en el límite con Córdoba, y un rayo cayó justo en el inmenso corral que compartía con ocho yeguas en el haras Juan Antonio. Como consecuencia de esa situación, una de sus compañeras, llamada Dormía Sola, se desplomó mientras las demás de alejaban al galope. La damnificada perdió un ojo y debió ser atendida de urgencia por los veterinarios, que la salvaron; hoy está en competencia.

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Al año siguiente, ya en el stud, la rebeldía le jugó una mala pasada a La Renoleta. "El 2 de marzo de 2018 me llaman porque había comenzado a tener un cólico a las 5 de la mañana. Venía hace tiempo entrenando normalmente, sin ningún tipo de problemas. Cuando llegué, ya había sido tratada con la medicación que es habitual para estos casos", recrea Mauro Verna, su veterinario en aquel momento. "La evaluamos y cada vez se iba complicando más la situación, se revolcaba de dolor en el box. Por eso, decidimos trasladarla desde su box en Palermo al hospital del hipódromo de San Isidro para monitorearla y hacerle un seguimiento", agrega.

Las horas pasaron y hubo que llevarla a cirugía. "La operamos y encontramos que tenía obstruido la última parte del intestino grueso con algo tubular y largo. Finalmente, removimos ese cuerpo extraño, que resultó ser un pedazo de soga que se había tragado, y se la suturó. Salió bien de la operación, seguimos el proceso postoperatorio, que es tan crítico como la cirugía, y a los 10 días de estar internada volvió al stud", amplía a ESPN. "La clave fue la rápida detección del problema y la decisión. Es como si una persona tiene una apendicitis, se toma varios ibuprofenos y llega a la clínica al tercer día. Las chances son diferentes que si va de inmediato al médico, porque se trata y al otro día ya está en la casa", ejemplifica Verna.

Pasaron los meses y, sin que mostrara demasiadas aptitudes corredoras, La Renoleta fue parte de la reducción del plantel por la llegada de nuevas promesas y salió a la venta antes de debutar. "Cuando me llegó era muy mansa, como lo fue siempre, pero en los entrenamientos no se empleaba mucho. Hacía todo suave, si no la exigías no marcaba buenos tiempos", recuerda Javier Fren, su segundo preparador. "Después, cuando tomó mejor estado y empezó a ejercitar apareada a otros caballos, ahí sí ya mostraba cosas de yegua buena", añade el hijo del ex futbolista y DT Carlos Fren.

Continúa su relato Javier: "Iba a debutar en 1400 metros, pero no se llegó a tiempo a hacer el cambio de propiedad y hubo que esperar a otro día, en 1200 y en el césped. Por suerte ganó, pero no era lo mejor para ella porque es una yegua para más distancia". Aquel 9 de marzo de 2019, Verna recibió una llamada para avisarle que la yegua que habían salvado y a la que le había perdido el rastro, había debutado ganando. Lo sintió un éxito propio y se hizo hincha de la zaina doradilla.

El debut de La Renoleta

La Renoleta volvió a competir el 1 de mayo, en 1400 metros de arena. "Me impresionó mucho cuando ganó ese día porque, si bien había demostrado que corría bastante, venía muy lejos y cuando (el jockey) Juan Villagra la hizo correr, arrancó con mucha fuerza y las pasó a todas como si recién largara", confiesa Fren, que dos semanas más tarde se llevó la tercera satisfacción, en un cotejo sobre una milla. "Fue pensando en correr las Estrellas, que era en 40 días. La tendimos, cada día respondía mejor y nos dio otra gran alegría".

El día que se convirtió en Estrella

En el Distaff (2000m), el 29 de junio y con una segunda venta de por medio, se mostró por última vez en las pistas argentinas. Ya no lucía la chaquetilla del stud Fonck sino la de Garabo, otro efímero propietario, ya que ese cuarto triunfo motivó que una sociedad de cinco propietarios norteamericanos la comprara y se la llevara a Nueva Orleans, donde hizo la aclimatación a las órdenes del entrenador Steven Asmussen, de 54 años y con casi 9000 victorias. Tras los muy buenos ejercicios de estos meses, ahora le llega el tiempo de defender el invicto ante siete locales y en una competencia con premios por 88.000 dólares.

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