El renacer de Ronaldo

Goal.com Latam
Corea y Japón fue el segundo punto de partido para la carrera de uno de los goleadores más efectivos de la historia de los Mundiales.

El renacer de Ronaldo

Corea y Japón fue el segundo punto de partido para la carrera de uno de los goleadores más efectivos de la historia de los Mundiales.

12 de julio de 1998. Stade de France. Francia, el local, y Brasil, el candidato, salen a la cancha para disputar la final de la Copa del Mundo. Lo que pocos saben es que tan solo 24 horas antes Ronaldo había sufrido una crisis cardíaca, según reveló más adelante el doctor italiano enviado por Inter, club donde jugaba el delantero en ese momento. El triunfo por 3-0 de Les Bleus y aquel cuadro de salud previo al encuentro fue solo el comienzo de un ciclo de cuatro años con varios reveses que recién podría dar vuelta en Corea y Japón.

Tras el subcampeonato, O' Fenómeno ganó la Copa América de 1999, pero luego de la consagración, en el inicio de la temporada en Italia, se rompió la rodilla por primera vez. Se recuperó en seis meses, pero a principios del 2000, en su regreso, se resintió, lo que lo volvió a dejar afuera de las canchas hasta fines de 2001. Casi sin rodaje y sin haber participado de ninguna fecha de las Eliminatorias, Luis Felipe Scolari le dio la confianza y lo convocó para el Mundial del 2002.

Estaba lejos de ser aquel que había sido en el '98, pero, con Rivaldo y Ronaldinho al lado, soñaba con volver a brillar. Tardó poco en demostrarlo: el debut, ante Turquía, dio una demostración de lo que sería su rendimiento a lo largo de los seis cruces siguientes. Una muestra de efectividad pocas veces antes vista en un goleador, que lo llevó a convertirse en el sexto futbolista que más anotó en una cita mundialista, con ocho tantos en siete cotejos (por detrás de Fontaine en el '58, Kocsis en el '54, Müller en el '70, Ademir en el '50 y Eusebio en el '66).

Según un relevamiento estadístico de Opta, Ronaldo pateó 19 veces al arco en total durante el certamen, de los cuales ocho fueron goles, logrando un 42% de efectividad. Pero si se desglosa por partido, el dato es aún más llamativo: ante Costa Rica, por ejemplo, convirtió dos goles con sus únicos dos remates y en la final, ante Alemania, probó en cuatro ocasiones a Oliver Khan y lo venció en dos.

Ese mes se convirtió en su renacer: su segundo título mundial lo llevó directo a Real Madrid y a la élite del fútbol durante algunos años más antes de un fallido regreso a su país y, eventualmente, el retiro. Antes, claro, tendría tiempo para convertirse en récord en Alemania 2006, en su cuarta Copa del Mundo, cuando se convirtió en el máxmio anotador de la historia (superado por Klose en el 2014).

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