Un refuerzo sin rodaje: la preocupante estadística con la que llegó Zambrano a Boca

Goal.com Latam

Con la llegada de Carlos Zambrano , Miguel Ángel Russo consiguió, a principios de febrero, el refuerzo que quería para ampliar las alternativas en la defensa de Boca , luego de la salida de Paolo Goltz rumbo a Gimnasia. Sin embargo, el peruano trajo consigo una estadística preocupante, tanto por lo que puede significar a nivel futbolístico como por los riesgos que implica en lo físico: el central llegó al Xeneize sin haber disputado un partido completo en más de seis meses y con apenas 17 encuentros jugados en los últimos dos años y medio, entre los tres clubes por los que pasó en ese período. Tal vez por esa extensa inactividad sea que el DT decidió concentrarlo por primera vez recién después de tres semanas de entrenamientos y ante la lesión de Lisandro López.

La última vez que Zambrano saltó a un campo de juego fue hace tres meses, en un amistoso con la Selección de Perú: el 16 de noviembre de 2019, el zaguero ingresó en el entretiempo en la derrota 1-0 frente a Colombia en Miami. Para encontrar 90 minutos de juego del defensor hay que remontarse al 7 de julio del año pasado, cuando disputó la totalidad de la final de la Copa América, en la que el combinado incaico cayó 3-1 frente a Brasil.

Luego de aquel partido, incluso, el central sólo sumó rodaje en su combinado nacional y apenas fue dos veces al banco de suplentes en Dynamo de Kiev, sin ingresar. Una situación que fue una constante a lo largo de todo el año: en 2019, el defensor disputó 10 encuentros con su Selección (cinco en la Copa América y cinco amistosos) y apenas ocho a nivel clubes. Todos fueron en la primera mitad del año, cuando estaba a préstamo en Basilea.

Zambrano, de hecho, lleva dos años y medio sin lograr continuidad en el día a día. Después de haber sido pieza habitual en la rotación de Rubin Kazan a lo largo de la temporada 2016/17 (la primera que disputaba tras cuatro años en Eintracht Frankfurt), al año siguiente perdió su lugar y el club ruso decidió cederlo a préstamo a PAOK por toda la campaña 2017/18. Pero en Grecia tampoco encontró espacio y tras disputar apenas ocho partidos en su primer semestre (seis por la liga helénica y dos por la Copa local), el club dio por terminada la cesión de manera anticipada. Sin espacio para regresar a Kazan, Zambrano rescindió su contrato y firmó por cuatro años, en condición de libre, con Dynamo de Kiev.

El peruano no llegó a jugar ni siquiera un minuto con la camiseta del club ucraniano. Tras un primer semestre en el que apenas fue tres veces al banco de suplentes, a comienzos de la temporada 2018/19 fue cedido nuevamente, en este caso a Basilea, donde jugó solamente nueve partidos: siete por la liga y dos por la Copa de Suiza. Durante todo ese periplo, encima, el central ni siquiera tuvo continuidad en el seleccionado incaico, del que pasó tres años alejado por un caso de indisciplina durante la Copa América de 2015: su regreso al combinado nacional se produjo recién en el certamen continental del año pasado.

De cara al partido clave ante Godoy Cruz, en La Bombonera, y luego de la fractura de un dedo del pie que sufrió Licha López, Russo recurrirá a Junior Alonso, pero sentará en el banco por primera vez a Zambrano, que deberá estar listo para cuando sea necesitado. Aunque haya llegado sin rodaje.

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