¿Necesita el Real Madrid fichar un goleador cuando marcan casi todos sus jugadores?

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David S. Bustamante/Soccrates/Getty Images
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Isco Alarcón abrió el marcador en El Sadar para el Real Madrid y con ese tanto se convirtió en el decimoséptimo jugador merengue en hacerlo en Liga. El malagueño ya había marcado en la Supercopa de España disputada en Yeda, pero en Liga seguía sin abrir la lata de su cuenta personal. Una vez ha logrado marcar “Magia” en el torneo doméstico, solo Asensio (lesionado toda la temporada), Militao, Mendy, Marcelo, Brahim y Mariano no han anotado en la competición, aunque el lateral brasileño y el ex del City si hayan probado las mieles del gol en la Copa del Rey.

Son en total 19 los jugadores de la primera plantilla que han celebrado un gol en lo que llevamos de temporada entre todas las competiciones, estando cerca de poder convertirse en la primera plantilla de la historia de la Liga en la que todos sus efectivos acaban marcando al menos un gol en un año competitivo. Quedan más de tres meses por jugarse, por lo que a poco que tengan oportunidades, es muy factible pensar que tanto Militao (va muy bien de cabeza a la salida de los córners y en faltas laterales), Asensio (volverá en breve a vestirse de corto) y Mariano (un león enjaulado al que se le caen los goles) puedan anotar antes de que llegue junio. Con Mendy ya veremos, pues en la oportunidad que tuvo mano a mano ante Joel contra el Betis se le nubló el horizonte —pero todo puede pasar.

El hito sería más que bienvenido, sobre todo en un momento de la historia del club en la que no cuenta con un goleador de raza que lleve el peso de la ofensiva. Desde Ferenc Puskas hasta Cristiano Ronaldo, el cuadro merengue siempre ha contado con los mejores bombarderos del planeta. Santillana, Hugo Sánchez, Butragueño, Zamorano, Suker, Mijatovic, Raúl, Van Nistelroy o Ronaldo Nazario han sido sólo algunos de los grandes cañoneros que han dejado su huella en forma de números estratosféricos a la hora romper las redes rivales.

David S. Bustamante/Soccrates/Getty Images
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Sin embargo, desde la espantada de Cristiano rumbo a la Juventus, el Real Madrid decidió no invertir en una gran figura mundial que impresionara sólo con su presencia a las defensas rivales. Se apostó porque Karim Benzema aportara más goles (con 30, la temporada pasada, fue su segunda mejor desde que viste de blanco) y que le apoyaran el resto de atacantes —incluyendo a Gareth Bale, aunque ahora parezca una causa perdida—para suplir así la ausencia del portugués, pero ni de cerca. Los blancos acabaron el curso con 108 tantos a favor entre todas las competiciones, cuando el anterior habían firmado 148 y dos antes 173.

Esa diferencia de 40 goles entre una temporada y otra se podría explicar en gran parte por la marcha del crack luso, que marcó 44 tantos en su último ejercicio como madridista, por eso no se entendió que la directiva no decidiera fichar a ningún jugador de talla mundial para paliar su baja.

Esta temporada las cosas no han cambiado mucho en este apartado. Pasados el ecuador de la temporada, el equipo lleva 71 tantos a su favor, por lo que difícilmente pueda llegar a las cifras de otra galaxia que conseguía con Ronaldo en la plantilla, pero sí llama la atención que toda la plantilla se haya enchufado de cara al gol ante la clara falta de un goleador de tronío.

Hace una semanas el partido en Valladolid lo solucionó Nacho con un cabezazo inapelable. Rodrygo, un recién llegado, ha marcado siete goles ya en su año como debutante. Modric, que el año pasado marcó cuatro goles en toda la temporada, lleva ya cinco (golazos a cada cual mejor) y sólo estamos en febrero. Por enchufarse se ha enchufado hasta Vinicius, que llevaba un par de partidos siendo el mejor y demostrando (con su gol en Zaragoza en la Copa del Rey) que no tiene la brújula del todo averiada de cara al gol.

David S. Bustamante/Soccrates/Getty Images
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Es por lo tanto un trabajo coral el de llevar el peso de los goles en el equipo de Zinedine Zidane, que pese al varapalo de la Copa del Rey parece estar más unido que nunca. Esta estadística sobre lo bien repartidos que están los goles entre la plantilla no hace más que refrendar que el técnico tiene a todos implicadísimos con el objetivo de celebrar títulos en mayo.

Por eso cabe preguntarse si, así las cosas, es tan importante el fichaje de un goleador de raza para un equipo que ha aprendido a jugar de manera comprometida (es el menos goleado, con 13 tantos en contra, de las grandes ligas europeas) y que ha encontrado goleadores hasta en los jugadores más inesperados. El final de temporada, con las bienvenidas recuperaciones de Eden Hazard y Marco Asensio, nos dará la respuesta a esa cuestión, sobre todo si vuelven con pólvora que ayude a conquistar la Liga y la Champions League.

Si de paso la plantilla consigue que anoten todos sus jugadores de campo en la temporada, entonces la alegría sería doble.

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