Rally Dakar. Cristina Gutiérrez, la mujer que hizo historia en un país hostil para el género: Arabia Saudita

Alberto Cantore
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Una mujer celebrando la victoria de una etapa del Rally Dakar y en Arabia Saudita. Un hecho histórico, desde donde se lo pretenda analizar. La destreza en el manejo le posibilitó a Cristina Gutiérrez firmar el triunfo y derribar muros en un país hostil para el género. Apenas dos años atrás las mujeres saudíes empezaron a asistir a un estadio, conducir, obtener un pasaporte y viajar al extranjero sin el consentimiento de un tutor masculino. El tercer día del calendario 2021 y en la primera etapa de la 43ª versión de la carrera más extenuante y peligrosa del planeta, la española, de 29 años, rompe el molde: después de 15 años y en la categoría vehículos livianos [UTV], una mujer vuelve a encabezar un parcial -623 kilómetros, 277 km de recorrido especial-, que se desarrolló entre las ciudades de Jeddah y Bisha. La jornada de estreno en el desierto, un recuerdo para toda la vida para la burgalesa y para los fanáticos del deporte motor. También el éxito de una bandera que flamea cada vez con más fuerza.

La pandemia mundial de Covid-19 desarticuló los planes de Gutiérrez y la quinta presencia en el Rally Dakar a poco estuvo de desmoronarse. Los antecedentes, terminó las cuatro versiones anteriores, no parecían suficiente progreso ni un aval para el interés de los equipos. El llamado de Red Bull Junior Team la rescató de las tinieblas, enseñó que el sacrificio del pasado pagaría la cuenta del presente. Como cuando estuvo varios días sin dormir y alimentándose a base de plátanos, años en que el recorrido desandaba los caminos de Sudamérica.

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El escampe empezó con la oportunidad que le brindó la estructura X-Raid para que pilotara un Mini en el Rally de Andalucía 2020, una invitación que terminó por abrirle la puerta a Red Bull Junior Team. Un paso corto y seguro. Se incorporó a la Extreme E, los autos eléctricos de raids, aunque no a cualquier equipo: representará al X44 Team, de Lewis Hamilton, junto con Sebastian Loeb, el francés nueve veces campeón del mundo de rally y que también participa del actual Dakar. El llamado para conducir el auto N° 387, con el que luego de 3 horas, 35 minutos y 56 segundos ganó la primera etapa del Dakar 2021, resultó la noticia que le colmó definitivamente el espíritu.

Todo rápido, con contratiempos que en días de carrera son tomados como situaciones graciosas. Porque el regreso a Arabia Saudita -en 2020 terminó séptima en la categoría de vehículos ligeros- sería en un auto desconocido y con un nuevo copiloto, el francés Francois Cazalet, tras dos aventuras junto con el español Pablo Moreno Huete. Adaptarse a su nuevo compañero de ruta, descubrir los secretos en las comunicaciones, detalles que la odontóloga convirtió en éxito con rapidez. La intención era aprender, ser conservadora en el inicio, aunque sorprendió con el triunfo sobre el brasileño Reinaldo Varela, escolta en la etapa y en el clasificador general.

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"Estoy muy feliz de ganar en la primera etapa. La navegación fue perfecta, pero hay que mantener los pies sobre la tierra. El Dakar es muy largo y falta demasiado", comentó entre entusiasmada y pensante Gutiérrez, que para ejemplo tiene lo que realizó su compatriota Carlos Sainz (padre): de un prólogo con inconvenientes, con un pinchazo a apenas un kilómetro de iniciado el recorrido, pasó a una primera etapa superadora y remontó desde el puesto 28 para ganar la primera etapa.

En el campamento de Jutta

El nombre de Jutta Kleinschmidt es sinónimo del Rally Dakar. En 2001, la alemana se convirtió en la primera mujer en ganar la carrera en autos. Referente del deporte motor, observó el año pasado que a pesar de las dificultades que tuvo Gutiérrez con el Mitsubishi Eclipse, la española tenía condiciones para destacarse, al igual que su compatriota Laia Sanz, una leyenda que participa en motos desde 2011 y que arribó en todos los años al podio de premiación.

No era antojadizo ni aventurar en el aire, la burgalesa fue reclutada entre mil aspirantes por la germana en 2016, cuando la Federación Internacional del Automóvil le entregó una beca -junto a otras ocho pilotos de todo el mundo-, luego de clasificarse subcampeona española de rallies todoterreno. En ese selecto grupo que se instaló en Qatar para desarrollar un campus, Gutiérrez se hizo acreedora de una invitación para correr la fecha de la prueba mundial en aquel territorio y de la que resultó vencedora. "Estuvo en mi escuela, en sus inicios, y es muy bonito que ahora compita en el Dakar, porque creo que puede atraer a más mujeres", le comentó, un año atrás, la teutona a Mundo Deportivo, de España.

En la nueva aventura y en el mismo escenario saudita, ayer Jutta se acercó a la carpa de Red Bull Junior Team para felicitar a quien fue su discípula. "Fue un honor haberla conocido en aquel entonces y que ahora me venga a decir que está orgullosa de mi triunfo es un sueño", relató, emocionada, la burgalesa.

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Desde el momento en que Cristina estuvo en el campamento de Jutta, los logros se fueron amontonando en la hoja de ruta de la española. Porque en 2017 se convirtió en la primera piloto de su país en terminar el Rally Dakar en la categoría autos -siempre participó en vehículos livianos-, un hito que se repitió en las siguientes tres temporadas. Pero con el logro de ayer rompió una marca de 15 años -la última victoria de la alemana fue en Mauritania 2005- para ser la abanderada entre las participantes mujeres de su país en vencer en una etapa, en cualquier categoría, en la carrera más exigente del mundo.

"El rally-raids es perfecto para las mujeres porque requiere de muchas cualidades, no sólo de ser rápido: también hay que ser inteligente, táctico, saber qué puedes hacer tú y el auto, es una carrera muy larga y dura. Y ella está demostrando que puede", se entusiasma Jutta, que descubrió en Cristina Gutiérrez a la piloto que recogió el testamento y tiene el potencial para cruzar la meta en lo más alto, como lo hizo ella en 2001.