Racing solidario, finalista de un fútbol argentino atravesado por el sufrimiento

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"Chila" Gómez atajó un penal y Copetti convirtió el último para llevar a Racing a la final
Pool Argra

El fútbol argentino es sufrimiento, lucha, resistencia, instinto de conservación. Con un nivel de juego general chato, que equipara hacia abajo, los que salen adelante no son muy distintos ni inferiores a los que se quedan en el camino. Quizá el formato de la etapa decisiva de la Copa de la Liga, con el destino de cada equipo jugado a un solo partido, incrementó el lado más áspero y conservador.

La revancha de Chila Gómez, el arquero de Racing que superó una lesión grave y ataques de pánico

Racing se impuso en otro partido que fue una guerra de trincheras, resuelta a los tiros, penales. Otros 90 minutos, como todos los cuartos de final, de tránsito cerrado, dientes apretados, sin goles, con mínimos riesgos ofensivos y máximos cuidados defensivos. Ambos más temerosos de la derrota que tentados por la aventura del triunfo. El Boca-Racing no se salió de lo que viene siendo norma: empates trabados, pocos goles y penales para romper ataduras.

Lo más destacado de Racing 0 (4) - Boca (0) 2

Por estilo y la manera en que se fueron construyendo, Racing y Boca son poco propositivos. Boca lleva un recorrido más largo abriéndose paso entre la desconfianza externa y los pronósticos agoreros. Habitualmente tuvo un buen resultado al que echar mano para poner en sordina los cuestionamientos futbolísticos que recibe. En este raro lunes de fútbol en San Juan se quedó sin esa coartada y le esperan unas vacaciones con debates y recomposición del plantel.

El penal que falló Tevez, la atajada de ‘Chila’ Gómez y las polémicas del partido que metió a Racing en la final

Ese “afuera” tóxico al que una vez se refirió Miguel Ángel Russo no desestabilizó interiormente al equipo, que llegó a las instancias decisivas de casi todo lo que disputó. Boca podrá no gustar ni convencer, pero rara vez deja de ser competitivo. Igual se debe muchas explicaciones porque lo que muestra no lo hace favorito para el gran objetivo de la Copa Libertadores.

Juan Pizzi revirtió en los últimos meses una situación adversa, que lo tuvo al borde del despido
Marcelo Aguilar


Juan Pizzi revirtió en los últimos meses una situación adversa, que lo tuvo al borde del despido (Marcelo Aguilar/)

Racing hizo una veloz transformación de equipo frágil y disoluto a uno duro y ordenado. Juan Pizzi, que solo parecía tener discurso para exponer la falta de respaldo de los dirigentes, empezó a demostrar que también podía llegarles a sus jugadores. Pizzi llegó a un “Racing positivo” y lo hizo también solidario.

Buena parte de la mayor posesión de Boca en el primer tiempo se diluyó en pases intrascendentes, muchos hacia atrás. Con un desarrollo muy concentrado y estático en la zona media, el juvenil Varela no podía darle agilidad ni profundidad a la construcción del juego.

Pasaron largos 30 minutos para saber si el arquero “Chila” Gómez era un eficiente reemplazante del imponente Gabriel Arias, la individualidad más influyente en la campaña. La escasa actividad en el partido no le impidió reaccionar rápidamente para tapar la entrada en diagonal de Villa, habilitado por un pelotazo de Zambrano, en la que fue la única llegada de Boca en la primera etapa.

Desde las características de los jugadores, Pizzi presentó tres delanteros, pero a Copetti y Chancalay les pidió el sacrificio del retroceso permanente para tapar Fabra y Capaldo. Pocas energías y muchos metros por delante les quedaban para preocupar a la defensa de Boca.

Los volantes de Racing, sobre todo Piatti, se asociaban mejor para generar juego, pero a la buena intención le faltaba una mayor ambición, ausente porque la prioridad de Racing pasó por no descompensarse ni dejar espacios en su campo.

No varió sustancialmente el panorama en la segunda etapa, pero Boca tuvo un poco más de decisión, la pelota circuló con más vivacidad y Fabra y Capaldo pudieron atacar más al espacio. “Chila” Gómez demostró estar a la altura del compromiso en lo poco que fue exigido.

Moreno fue amonestado apenas comenzó el partido por este manotazo a Varela; mucha lucha y poco juego en San Juan
MARCELO CARROLL


Moreno fue amonestado apenas comenzó el partido por este manotazo a Varela; mucha lucha y poco juego en San Juan (MARCELO CARROLL/)

El laboratorio de Pizzi, que había dado con una fórmula segura durante los 90 minutos, ejecutó con eficacia la segunda parte del plan. Matías Rojas y Lorenzo Melgarejo ingresaron en el final para ejecutar los penales y fueron los encargados de sacar una ventaja que Boca ya no pudo descontar, a partir de que Tevez reventó su remate contra el travesaño, con una expresión tan aburrida como la que transmitió en todo el partido.

Pizzi no se dejó arrastrar por la alegría para vender algo que no había ocurrido. Fue clínicamente riguroso, como lo había sido su equipo: “Fue un partido de mucha tensión y poca elaboración. Se impusieron las defensas a los ataques. Merecemos estar donde llegamos, nadie nos regaló nada”. Sin querer también dio en el clavo: para la avaricia, nada como la recta final de esta Copa de la Liga.