Racing: después de la eliminación y con las manos vacías, se abre una puerta para varias salidas

Nicolás Zuberman
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La ilusión de Racing de cruzar por fin el umbral de los cuartos de final de la Copa Libertadores, después de tres intentos en los últimos cinco años, era tan grande como el sacudón que se lleva de la Bombonera. Si un triunfo ante Boca, el pase a semifinales después de 23 años, era el golpe esperado en la mesa continental, esta eliminación también parece sacudir parte de los cimientos con los que construyó la base que dio lugar a ese desafío, que un lustro atrás sonaba a utopía para la Academia.

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Este 2020 tan extraño no fue excepción para la mitad celeste y blanca de Avellaneda. Aún queda un partido este año, casi un adorno más del arbolito navideño, el próximo domingo ante Godoy Cruz por la zona Complementación de la Copa Diego Maradona. Pero frustrado el sueño de la Libertadores ya se puede dar paso al balance. El año arrancó con el arribo de Sebastián Beccacece, tras la salida de Eduardo Coudet, con un ciclo exitoso que incluyó dos vueltas olímpicas. La llegada de Beccacece fue una apuesta fuerte de Diego Milito, que lo creía el hombre justo para su proyecto deportivo.

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Fuente: LA NACION - Crédito: Mauro Alfieri

Milito, tras esta eliminación, ya no es el director deportivo de Racing. Había anunciado su salida hace más de un mes, antes de la serie ante Flamengo por los octavos de final. La ilusión de llegar a la final en el Maracaná, además del gesto de lealtad con el entrenador rosarino, lo sostuvieron en su cargo, en una especie de tregua con el renovado poder para el presidente Víctor Blanco. La salida del ídolo y de su equipo de trabajo se da luego de un desgaste de tres años en su función, al sentir que su tarea no era valorada y que había cierta resistencia entre la comisión directiva para ir al club que él proyectaba desde que asumió en diciembre de 2017.

¿Qué hará Beccacece ahora? Es una pregunta que por el momento no tiene respuesta. Para el cuerpo técnico la evaluación del año es positiva: consiguió la clasificación para la Copa Libertadores del año próximo y compitió en esta, aunque no logró el objetivo de ser protagonista y cruzar el Rubicón hacia las semifinales. Además, claro, el agregado del histórico clásico que ganó el 9 de febrero ante Independiente, con nueve jugadores. Pero lo que más lleva a golpearse el pecho a Beccacece es que en este año le hizo lugar a 12 juveniles que tuvieron su debut con la camiseta académica.

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El rosarino, más allá del dolor por el sueño astillado, deberá poner en la balanza la lealtad con Milito, con quien lleva una relación de amistad y respeto hace ya muchos años, con Gabriel Milito como nexo, y qué aparece en el horizonte en su proyecto futbolístico. Ese interrogante también resulta difuso. En febrero, otra vez puede buscar revancha con la Copa Libertadores. ¿Pero qué tendrá para encararla?

Una base que se desarma

Buena parte de la base de este plantel llegó en los dos mercados de pases del 2018, los primeros desde que Milito formó la secretaría técnica. Son futbolistas que dieron dos vueltas olímpicas con la Academia, que sostuvieron esta actuación en la Copa, victoria en el Maracaná ante Flamengo incluida. Leonardo Sigali, Marcelo Díaz, Gabriel Arias, Darío Cvitanich son algunos de los nombres fuertes que podrían marcar el rumbo de salida. Al capitán y emblema, Lisandro López, todavía le queda contrato hasta junio. Los refuerzos que puedan llegar también son una incógnita, en medio del duro contexto económico argentino y sin planificación por la salida de Milito.

La crisis autoinflingida que se generó Racing en octubre, con el distanciamiento público de dos de los pilares más imporantes sobre los que había construido su resurgimiento en 2014 como Blanco y Milito, fue un viento que avivó el fuego del sueño. Después del triunfo ante Flamengo y del 1 a 0 en la ida ante Boca, en Avellaneda, parecía más cercano que nunca. Pero se apagó en la Bombonera.