¿Quién le conviene a España que gane: Trump o Biden?

Asier Martiarena
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Las elecciones norteamericanas tienen impacto en buena parte del planeta.  (AP Photo/Francisco Seco)
Las elecciones norteamericanas tienen impacto en buena parte del planeta. (AP Photo/Francisco Seco)

No por haberse repetido hasta la saciedad deja de ser relevante. Solo votarán 150 millones de norteamericanos, pero de lo que dicten las urnas afectará en gran medida al resto del mundo. De hecho, España también se juega bastante durante la jornada electoral que decidirá si Donald Trump sale reelegido presidente de Estados Unidos o si Joe Biden, vicepresidente con Barack Obama, le arrebata el sillón del despacho oval. Y, a diferencia de otras ocasiones, lo que más le interesa a España no se debe a la cercanía ideológica de ambos gobiernos sino a la falta de sintonía de Europa con uno de ellos.

Efectivamente, a España le beneficia que Biden venza los comicios. Y como decimos no porque sea demócrata y el otro republicano. Sino porque Trump ha puesto en práctica una política comercial, ecológica y militar de espaldas al viejo continente. Y por tanto a España -incluido a Pedro Sánchez a quien mandó sentarse en una reunión del G-20-. Por lo que mejor que esta acabe aquí antes de dure 4 años más profundizando en el distanciamiento.

Con el Brexit aún desangrando a la Unión Europea, Trump amenaza con encarnizar su guerra comercial dañando aún más las exportaciones españolas con aranceles desorbitados para el sector agrícola español. Hablamos de un 15% para los productos de aviación civil y un 25% para los demás, entre los que se incluyen el vino o el aceite. Tarifas con las que presiona para renegociar tratados de comercio muy favorables para sus intereses.

Biden, sin embargo, publicó a principios de año un artículo en la prestigiosa revista Foreign Affairs por el que señaló a las guerras comerciales iniciadas en la era Trump como "enormemente perjudiciales para la clase media estadounidense" ya que, como él asegura, apostar por una "política económica internacional justa es beneficiosa para la mayor parte de los implicados dado que el 95% de la población mundial vive fuera de sus fronteras". No hay que olvidar que, aunque no son muchas, un buen puñado de empresas como Grifols, ACS, Ferrovial, CIE o Siemens Gamesa, tienen a EE.UU. como su primer mercado. En la otra dirección, Estados Unidos es el principal inversor extranjero en España.

El modelo de transición energética adoptado por España, además, choca frontalmente con la apuesta por el petróleo de los Estados Unidos, dispuestos, incluso, a perforar reservas protegidas en Alaska en busca de más oro negro. Un mercado en el que España apenas tiene fuerza mientras que en el de las energías renovables cada vez presenta más músculo. Una gran oportunidad si gana Biden quien ha prometido, en caso de salir elegido, invertir 2 billones de dólares para proyectos relacionados con la descarbonización y la energía limpia.

Y en materia militar, Trump ha reducido al mínimo la actividad en las bases norteamericanas de Rota y Morón. Revertirla y elevar por encima de los 10.000 militares la presencia de marines colocaría a España en un lugar estratégico de las misiones de la OTAN por no hablar de la importante inyección económica que supondría para ambas regiones por los contratos de suministros y gastos derivados de las operaciones. Podría conllevar que España volviera a desplegar la fragata Méndez Núñez en el golfo Pérsico, pero con menos riesgo, ya que a buen seguro que una presidencia de Biden calmaría las tensiones abiertas por Trump con Irán. Porque el demócrata bastante tendrá con coser la brecha interna que el republicano ha abierto en una sociedad, la norteamericana, más enfrentada que nunca, como para meterse en una política de amenazas y sanciones a nivel internacional.

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