¿Realmente tienes madera y actitudes de líder?

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Un líder se hace, no nace, y quizá actúas de formas que te impiden llegar a serlo. Foto: Getty Images
Un líder se hace, no nace, y quizá actúas de formas que te impiden llegar a serlo. Foto: Getty Images

¿Se nace o se hace a un líder?

Esta es quizá una de las preguntas más comunes cuando hablamos de líderes, porque hemos asociado el liderazgo con las posiciones de poder, donde se está a cargo de un grupo de personas y de decisiones. Sin embargo hoy reconocemos que un título no es necesario.

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Y aunque sí hay personas que parecen nacer con las cualidades, no siempre es una necesidad. Así, surgen dos tipos, los que lo son de forma habitual (nacimiento), y los situacionales, que reúne a quienes no se sienten líderes hasta que se encuentran en una situación que se acomode a sus pasiones y fortalezas, lo que les permite emerger como tales. 

De hecho, un estudio publicado en 2013 en la revista The Leadership Quarterly, determinó que la genética y ciertas aptitudes de nacimiento influirían 24% en un líder, mientras que el otro 74% de las habilidades se desarrollan con el tiempo.

¿Qué te impediría ser un líder?

Así, si buscas ser un líder, es hora de que prestes atención a algunos errores que podrías estar cometiendo, y hacer algo al respecto podría ayudarte a comenzar tu camino para serlo.

1. No es un tema de posición, ni una meta, sino un viaje

Quienes ven el liderazgo como un título o un puesto se quedan cortos, pues se trata de más de acción que de posición. Hay que considerarlo como un camino de desarrollo a largo plazo.

Además, un buen líder debería buscar un propósito mayor, y no solo el puesto, así como tener una visión y metas claras. Se trata de servir a otros, de tener una causa mayor más allá del título. Obligar a las personas a hacer algo por tu posición no es ser un líder.

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2. No crear relaciones personales

Un líder debe tomar en cuenta a todo su equipo, comunicarse de forma efectiva y saber llegarle a cada persona con la que trabaja. Esto implica asumir que no todos hacen las cosas como tú, ni todos se motivan igual, y que lo diferente no es necesariamente un error, y la microgestión no ayuda a esto. Saber llegar a cada uno para darles un empujón o guiarlos para obtener los resultados deseados y mantenerlos motivados es primordial, además para sacar de ellos lo mejor, encontrar sus pasiones, y quizá descubrir nuevos líderes. 

3. Enfocarte solo en los resultados

Si bien son importantes, es primordial prestar atención a los procesos y en los comportamientos necesarios para producirlos. Así, es vital tomar en cuenta las acciones diarias que irán construyendo el éxito del proyecto.

4. Enfocarte en palabras, y no en acciones

Saber motivar al equipo con discursos está bien, pero un buen líder guía con el ejemplo, pues son las acciones y tu comportamiento lo que más recuerde la gente.

5. Ser impulsivo y tener reacciones emocionales

Un buen líder debería saber operar desde la calma incluso cuando la situación no lo sea. Así, se deben evitar las reacciones impulsivas y emocionales. Esta es una habilidad que no se enseña, sino que se va forjando, y tiene que ver con auto observarse, observar a otros, y practicar.

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6. No quitar el ego

Un líder debería ponerse al final, y además de no mostrar su frustración ni reclamar todo cuando las cosas salen mal, debe ser la fuerza positiva que genere el cambio. Además, implicaría otros aspectos como:

  • Reconocer y fomentar el talento de otros, y no limitarlos.

  • Dar el crédito de un éxito a todo el equipo.

  • Aceptar que las cosas no siempre salen bien y que también cometes errores. Que no eres infalible, y que importa más cómo reaccionas a ello.

  • Que no se trata de tener la razón.

  • Estar presente y disponible.

  • Compartir la información pertinente.

  • Mantener las promesas que haces.

@travesabarros

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