¿Qué pasaría con el Barça y el Espanyol tras el referendo del 1 de octubre?

El centrocampista francés del FC Barcelona Ousmane Dembélé (i) lucha el balón con Aarón Martín, del RCD Espanyol. EFE/Archivo

¿Qué pasaría con el FC Barcelona y el RCD Espanyol si triunfa el referendo independentista o soberanista (utilizar cualquiera de las dos palabras dependiendo del lado en que se esté), el próximo 1 octubre en Cataluña? Sin entrar en otras polémicas, en otras honduras, como por ejemplo, discutir si es legal o ilegal dicho referendo, el panorama es el siguiente.

En primer lugar, la respuesta a esa pregunta no es clara. Es difusa y se pierde en un horizonte de matices y de tonos. Y de declaraciones políticamente correctas e incorrectas. Pero no solo se trata del devenir de los dos clubes de la capital catalana, que por años han disputado la liga española de fútbol. También hay que hablar del Girona FC, recién ascendido y que este año disputa su primer campeonato en la máxima categoría.

Para Javier Tebas, presidente de la Liga de Fútbol Profesional (LFP), la respuesta la da la Ley del Deporte de 1990: “Solo Andorra es el único Estado al que le está permitido disputar competiciones nacionales, adscritas a la Real Federación Española de Fútbol”. Así, de darse la separación, los tres equipos no podrían participar directamente en el Liga sino se hace una modificación a dicha ley. Cosa complicada, si tomamos como ejemplo el “diálogo” que han tenido las partes enfrentadas en el proceso político que se vive actualmente entre el gobierno de España y el de la comunidad autónoma de Cataluña.

Miles de personas se han manifestado en favor de la separación de Cataluña de España, en Barcelona. / Foto: AFP – Josep Lago

Una opción viable sería que los clubes jugarán como invitados. Los tres equipos tendrían una especie de “salvoconducto” mientras se hace la transición, se disponen los argumentos y se aprueba la modificación de la ley. Carlos Vilarrubí, vicepresidente de Relaciones Internacionales e Institucionales del FC Barcelona, dijo en la reciente conmemoración del Día Nacional de Cataluña, el 11 de septiembre, que el club que él representa jugará en donde jueguen el Espanyol y el Girona.

Algunos avezados, para salir del enredo, esgrimen y muestran como modelo el caso del AS Mónaco FC en la Ligue 1 de Francia. El principado de Mónaco es un Estado diferente e independiente del francés, sin embargo el equipo rojiblanco hace parte del campeonato galo. Lo que no saben es que es que el actual equipo que dirige Leonardo Jardim firmó un acuerdo con y para ser miembro de la Federación Francesa de Fútbol en 1924. Ocho años antes de que se diera inicio a la competencia en 1932. No es que haya pedido hacer parte, siempre estuvo.

De acuerdo con la Plataforma Proselecciones Deportivas Catalanas, por su masa social, su poder de convocatoria y marca, el FC Barcelona y el RCD Espanyol jugarán donde quieran. Es tal el reconocimiento de estos clubes, sobre todo del primero, que la LFP, que está por el negocio, no los dejará marchar. Este hecho iría en detrimento del interés y del valor de la LFP, para los seguidores, frente a otras ligas en el mundo.

El jugador argentino del Espanyol Pablo Piatti lamenta una ocasión fallada, durante el partido de la tercera jornada de Liga en Primera División en el Camp Nou, en Barcelona. / Foto: EFE

Otra alternativa, con la independencia de Cataluña frente a España, el camino directo, sería que el nuevo Estado creara su propio campeonato de Primera División: La Lliga (La Liga, en catalán). FC Barcelona, RCD Espanyol, Girona FC, Gimnástic de Tarragona, CE Sabadell, Lleida Sportiu, CE Europa, UE Llagostera, CE L’Hospitalet, UE Cornellà, UE Figueres, y el FC Ascó, serían los doce clubes que, de forma hipotética, la podrían conformar. Claro está, el nivel bajaría y no sería el mismo que se da en la LFP. Lo que convertiría a la La Lliga en un campeonato como el escocés donde compiten doce equipo pero en el que solo quedan campeones Rangers o Celtic.

Con una Lliga constituida, el otro gran frente por afrontar sería el de conformar una selección nacional, talento humano hay y de sobra. De hecho, la Federación Catalana de Fútbol (FCF) reúne una selección de Cataluña, cada año, para disputar un partido internacional y dar exposición y paradigma de lo que puede ser una absoluta catalana. Nigeria, Costa Rica, País Vasco, Colombia, Argentina, y Túnez, entre otras, han sido las selecciones enfrentadas.

Tras el referendo del 1 de octubre, si gana el ‘Sí’, esa Selección no podría participar en el Mundial de Rusia 2018, porque la fase de clasificación ya está por terminar y porque el proceso de ser aceptada por la FIFA sería muy largo. Para ello, el ente que rige el fútbol mundial deberá convocar un congreso y someter el ingreso de la nueva selección a una votación. Solo por dar un ejemplo, Gibraltar tardó 15 años en ser aceptado como integrante de la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA).

Unos aficionados de la selección catalana de fútbol extienden unas banderas durante un partido amistoso contra Nigeria en el estadio de Cornellá-El Prat, cerca de Barcelona. / Foto: AFP – Lluís Gené)

El precedente más reciente sobre un hecho similar es el de Kosovo. La región se independizo unilateralmente de Serbia el 17 de febrero de 2008. Después de darles muchas vueltas al asunto, el nuevo Estado fue admitido como miembro número 210 de la FIFA el 13 de mayo de 2016. Jugó su primer partido de eliminatoria para el Mundial de Rusia 2018, el 5 de septiembre de ese mismo año, y empató a un gol contra Finlandia. El camino para Cataluña aún es largo. Amanecerá y veremos.

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