El problema a la vista de qué hacer con los que ya están vacunados

Miguel Artime
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Personal sanitaria suministrando una vacuna. (Imagen Creative Commons - crédito: Christian Emmer).
Personal sanitaria suministrando una vacuna. (Imagen Creative Commons - crédito: Christian Emmer).

La pandemia parece aminorar su ritmo en España, aunque según puedo leer esta no es la situación en el resto del continente, donde dos tercios de los países - especialmente del centro y del este - están viviendo un alza en el número de casos. Mientras esperamos pacientemente a que nos llegue el turno (ayer vacunaron a mi padre octogenario, por fin una buena noticia) parece que la derrota del covid pasará por alcanzar la inmunidad de rebaño, para lo cual obviamente tendremos que conseguir viales para todos. ¡Crucemos los dedos!

Y es que todo gira en torno a las vacunas, de hecho la actualidad hoy viene marcada por dos noticias relativas a este asunto, una buena y otra mala. La buena es que la fórmula de Janssen (que además es mono dosis) ha recibido la aprobación del órgano regulatorio de la UE. Siempre es bienvenido contar con nueva munición en la larga batalla contra el coronavirus.

La de cal nos llega – una vez más – asociada a la controvertida vacuna de AstraZeneca. En esta ocasión, parecen haberse detectado ciertos problemas de reacción severa a la vacuna (se habla incluso de muertes) en personas inmunizadas con estos viales, lo que ha llevado a Dinamarca, Noruega e Islandia a suspender la vacunación con AstraZeneca.

Afortunadamente, en nuestro país cada vez son más los vacunados, y las cifras de personas que han recibido al menos una dosis ya superan el 7% de la población (cifra que desciende al 3,06% si contamos a los que han recibido ambas dosis). Por eso, cada vez son más las personas inmunizadas que se preguntan qué pueden o deben hacer una vez superado este trámite.

Me encantaría indicarles fuentes de consulta fiables, pero lo cierto es que el único apartado que el gobierno dedica a este asunto es sumamente escueto y básicamente se limita a repetir las recomendaciones generales que todos conocemos. Las comparaciones son odiosas, ya lo sé, pero si uno consulta la web del gobierno del Reino Unido, la información que allí se encuentra gana por goleada. No solo eso, los británicos parecen estar siguiendo una agenda bien organizada y pautada. De hecho desde finales de febrero ya existe un plan de actividades perfectamente delimitado y fácil de consultar.

Básicamente esto es posible porque la campaña de vacunación avanza a un gran ritmo allí. Con una media de 300.000 personas vacunadas al día, la cifra total de vacunados en Reino Unido a día de hoy (con al menos una dosis) es de 23 millones de personas. De ahí que pese al panorama dantesco que se dibujaba el pasado enero (con más de 1.560 muertos diarios a mediados de mes) la situación haya mejorado hasta el punto de que las escuelas volvieran a abrir este lunes. El gabinete de Johnson ya se plantea abrir los pubs (al menos las mesas que están al aire libre) de aquí a un mes, y en esa misma senda, los hoteles abrirán al público (si el ritmo de vacunación no decae) el próximo17 de mayo. El plan es tan detallado que incluso aporta una fecha para levantar todas las restricciones (lo cual permitirá que vuelvan a abrir incluso los locales de ocio nocturno): el próximo 21 de junio.

Volviendo a España. ¿Tanto trabajo cuesta informar a la población decentemente? Me temo que en esto, como en tantas otras cosas, los distintos gobiernos autonómicos y el central, están avanzando a base de improvisación y dando la impresión de que cada uno hace la guerra por su cuenta. De hecho, de cara a Semana Santa todavía no sabemos si los madrileños podrán salir de su comunidad autónoma, si los catalanes suministrarán la vacuna de AstraZeneca a mayores de 65 años o si el estado de alarma se acabará algún día.

En fin, como parece que en breve la población activa comenzará a recibir la vacuna, sería interesante que todos recibiéramos unas pautas sobre cómo actuar después de los pinchazos. Y a falta de fuentes oficiales patrias, me basaré en las recomendaciones que el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos ha publicado en este enlace, así como en lo publicado por la Organización Mundial de la Salud en este otro.

La guía, pensada para que convivan personas vacunadas y no vacunadas, ha tomado en cuenta los diferentes riesgos que unos y otros asumirán (por ejemplo si se infecta una persona vacunada, la probabilidad que tendrá de enfermar gravemente, ser hospitalizado o incluso morir, es mucho menor).

Los datos preliminares parecen sugerir que las personas que han recibido ambas dosis (o una sola en el caso de la recién llegada de Janssen) suponen un riesgo de infección muy pequeño para aquellas personas que aún no han sido inmunizadas, ya que la carga viral de los vacunados es sustancialmente menor. Dado que la carga viral es un aspecto clave en la transmisión de la pandemia, cuantas más personas se vacunen más seguros estaremos todos, incluso los que seguimos en lista de espera. (Aunque aún queda por dilucidar la resistencia que las vacunas confieren contra algunas variantes del SARS-CoV-2, como la sudafricana).

¿Entonces qué puede hacer una persona completamente vacunada? Pues recuperar algunas actividades con un nivel bajo de riesgo como por ejemplo compartir una comida o una película en su residencia, sin necesidad de mascarilla ni distanciamiento físico, no solo con sus convivientes, sino con familiares y amigos que no hayan sido vacunados. No obstante, conviene mantener estas medidas si alguno de los visitantes está en riesgo de contraer una forma grave de covid (por ejemplo por ser asmático).

Además, las personas que hayan recibido la vacuna no necesitarán someterse a pruebas de detección por covid ni realizar cuarentenas si entran en contacto con una persona infectada. Esto les permitirá seguir acudiendo al trabajo, cuidar de sus familias y continuar con su vida diaria (a no ser que vivan en residencias en las que se aglomere mucha gente).

No obstante, el CDC recomienda a todas las personas (vacunadas o no) continuar llevando mascarilla en los lugares públicos, lavarse las manos con frecuencia, evitar las aglomeraciones y retrasar los viajes. Lo siento pero el hecho de que te hayas vacunado no te devuelve mágicamente a comienzos de 2019. ¡La precaución debe continuar!

Me vais a permitir que finalice refiriéndome al consejo anteriormente mencionado que recomienda retrasar los viajes. Dado que la economía de España es sumamente dependiente del turismo (esta actividad supuso el 12,4% del PIB en 2019) me pregunto si no tendríamos que estar ya abanderando globalmente la opción del pasaporte inmunitario.

El paso dado ayer por la ministra de Turismo Reyes Maroto en ese sentido, es por tanto todo un acierto. Hay que tener en cuenta que la pandemia es global y que por tanto para erradicar el virus, las acciones deben tomarse también a escala global. De nada servirá que la situación mejore a localmente si lo que pretendemos es abrir las fronteras a los millones de visitantes de todo el mundo que sueñan con volver a nuestro país. El pasaporte covid debe jugar un papel fundamental en la recuperación de la nueva normalidad turística que ha de venir y deberíamos hacérselo saber al planeta.

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