El bochornoso viaje a la playa de uno de los políticos más controversiales de EEUU mientras millones sufren por el frío

Jesús Del Toro
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¿Qué debe hacer un líder cuando su comunidad enfrenta una situación de catástrofe, cuando millones luchan por sobrevivir con recursos muy limitados y condiciones terribles? ¿Qué debe hacer el representante electo de todo un estado cuando sus conciudadanos sufren, y varios ya han fallecido, en medio de un grave desastre y se requiere intenso apoyo, trabajo, recursos y, sobre todo, ejemplo y solidaridad de sus autoridades para salir adelante?

Ciertamente, irse a la playa no es la respuesta.

El senador republicano por Texas, Ted Cruz. (AP Photo/Alex Brandon)
El senador republicano por Texas, Ted Cruz. (AP Photo/Alex Brandon)

Pero eso es lo que hizo el senador por Texas, Ted Cruz. Mientras, en plena pandemia de covid-19, su estado enfrenta además una catástrofe natural por una histórica tormenta invernal, que ha hecho descender las temperaturas a niveles de congelación y ha colapsado el sistema de energía eléctrica y otros servicios básicos, él se fue a Cancún, México, con su familia.

En ese destino turístico presumiblemente contará con una cálida habitación, con todos los servicios de electricidad, agua, aire acondicionado, internet y plenitud de alimentos, bebidas y entretenimientos.

Mientras, en Texas, muchas familias que llevan días sin electricidad ni calefacción, y en muchos casos sin agua potable, deben arrojar a sus chimeneas libros o arrancar pedazos de madera de las vallas que separan su vivienda de la de su vecino para lograr calentar su vivienda.

Así, para muchos en Texas y fuera de ese estado, la conducta de Cruz ha sido considerada impropia, incluso bochornosa. ¿Cómo puede un senador dejar de ese modo a sus conciudadanos cuando él debería estar en la primera línea para ayudarlos con empatía?

Según diversos reportes, Cruz abordó un avión en Houston con destino a Cancún la tarde del pasado mié y, según CNN, tenía reservado un boleto de regreso a Texas para la tarde de este jueves. Así, su estancia en esa ciudad mexicana sería, de cumplirse ese itinerario, de cerca de un día. Pero eso no minimiza el hecho de haberse ido del estado en medio del desastre, ni aligera la ruda percepción de que se fue a la playa mientras los texanos se congelan en la oscuridad.

Ciertamente, un senador no tiene un rol directo en la gestión de la respuesta ante un desastre como este, labor que corresponde al gobernador, los alcaldes y en su caso, las agencias de ayuda federal. La restauración de la electricidad, una cuestión vital, le toca al consorcio local que gestiona la red eléctrica texana. Pero un senador sí puede, y debe, ser un factor de catalización de la ayuda, una voz para mostrar solidaridad y empatía, una figura que se alce para hacer rendir cuentas a los responsables de la crisis y para acompañar a sus conciudadanos en la lucha dando el ejemplo.

Irse a Cancún, así sea por un día, no es compatible con ello. Y por eso Cruz ha recibido multitud de críticas. ¿Qué ejemplo ha dado Cruz, el del ‘sálvese quien pueda’, el de la insensibilidad ante el sufrimiento de sus conciudadanos?

La percepción del asunto es realmente negativa.

Otras voces han dicho que si Cruz tenía la capacidad de evitarle a su familia las penurias del frío y los apagones texanos estaba en su derecho de hacerlo. Pero para hacer eso quizá no habría sido necesario que él viajase también. Pero lo hizo, presumiblemente sabiendo que ello, cuando se conociera, desataría una tormenta política en su contra e indignaría a millones.

Cruz, con todo, no es ajeno a las actitudes escandalosas y a las reacciones controversiales. Cuando llegó al Senado se volvió notorio por su fricción con el liderazgo republicano tradicional (él llegó a la Cámara Alta enarbolando las posiciones de la derecha radical y el Tea Party) y consternó cuando en 2013, en su afán de que se le retiraran fondos a la Ley de Cuidado de Salud Asequible (conocida como Obamacare), habló en el Senado durante más de 20 horas, en ocasiones meramente leyendo pasajes del libro infantil ‘Eggs and Green Ham’ de Dr. Seuss.

En 2016, durante la primaria presidencial republicana, se confrontó con Donald Trump, pero luego se convirtió en uno de sus principales aliados, apoyando por ejemplo las inhumanas políticas de la pasada administración para separar a familias migrantes y solicitantes de asilo en la frontera sur.

Y tras las elecciones presidenciales de 2020, que ganó el demócrata Joe Biden, Cruz propagó las mentiras de Trump en relación a un fraude electoral inexistente, atizó a seguidores radicales trumpistas y fue uno de los dos senadores republicanos que apoyaron una moción en contra de la certificación del triunfo electoral de Biden el pasado 6 de enero, el mismo día en que una muchedumbre trumpista asaltó el Capitolio en Washington DC.

Cruz ha contado, ciertamente, con el apoyo y la simpatía de la derecha radical y de muchos conservadores, lo que le ha permitido ganar su escaño senatorial en 2012 y luego reelegirse en 2018. Con todo, en esa última elección Cruz tuvo un formidable rival en el demócrata Beto O’Rourke en los comicios al Senado de Texas más cerrados desde finales de la década de 1970.

¿Qué tanto le ha afectado políticamente a Cruz su desplante en apoyo de las teorías conspirativas de Trump y su intento de frenar la certificación del triunfo de Biden? Ciertamente, él sabía que el intento de no certificar la victoria electoral de Biden no iba a prosperar pero participó en ello para retener y atraer el apoyo de la derecha radical trumpista, que él requiere para mantener sus aspiraciones políticas futuras (que presumiblemente incluyen apostar de nuevo por lograr la candidatura presidencial).

Personas hacen largas filas frente a un albbergue de emergencia en Houston, abierto para asistir a indigentes y a personas afectadas por las históricas condiciones gélidas y los apagones que se registran en Teexas.  (Karen Warren/Houston Chronicle via AP)
Personas hacen largas filas frente a un albbergue de emergencia en Houston, abierto para asistir a indigentes y a personas afectadas por las históricas condiciones gélidas y los apagones que se registran en Teexas. (Karen Warren/Houston Chronicle via AP)

Pero a la luz del asalto contra el Capitolio, Cruz fue uno de los políticos más criticados por su obstinada defensa y propagación de las falsas alegaciones de fraude electoral y por la responsabilidad que ello habría tenido en la posterior radicalización de grupos extremistas de derecha radical.

El irse a Cancún mientras los texanos enfrentan frío y carencias terribles no hace sino ahondar la noción de que Cruz estaría desapegado del general de sus conciudadanos mientras, previamente, se acercaba a teorías conspirativas y radicalismos antidemocráticos.

Habrá que esperar las reacciones de Cruz, que hasta ahora no ha comentado luego de las críticas a su viaje a Cancún, para ver qué tanto estas le han calado y, sobre todo, si tendrá la estatura que la catástrofe en Texas exige de sus representantes electos.

Por lo pronto, la crisis por el tiempo gélido, los apagones y la falta de una respuesta que dé soluciones rápidas a esta catástrofe presumiblemente le pasará factura a varias prominentes figuras de la política texana.

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