El reportaje de Aristegui sobre los Pumas que provocó una protesta de la UNAM

Bryan Mendoza. / Foto: Getty Images
Bryan Mendoza. / Foto: Getty Images

El fútbol, como negocio, parece haber dejado atrás el protagonismo único del desempeño atlético de los jugadores y sus clubes, estrategias de los técnicos y el elevar a nivel de ídolos a estrellas que se vuelven parte de la cultura popular.

Al menos así se percibe desde hace una década al menos.

Hoy los escándalos de los directivos los hacen ocupar lugares que antes llenaban los máximos goleadores, creativos mediocampistas, férreos defensas o acróbatas arqueros. Las redes sociales sirven para señalar desvíos, malos manejos, corrupción y tienen la fuerza para tambalear puestos en todo el directorio de un club.

El fácil acceso del aficionado a un medio masivo, como las redes sociales, hace que la oferta de noticias de deportistas pase a segundo plano en los medios tradicionales, prensa, radio, televisión y las plataformas digitales derivadas de éstos.

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Figuras de directivos que en el pasado eran intocables o simplemente pasaban desapercibidas, hoy son un claro objetivo para revistas de análisis periodístico, pues muchas veces salen a la luz manejos que pueden ser considerados turbios.

El sitio de Aristegui Noticias publicó un extenso reportaje sobre lo que aparentemente le “cuesta” a la UNAM el equipo de fútbol Pumas. Con el nombre de “La cara desconocida de Pumas: privatización de recursos de la UNAM y subsidio permanente”, el reportero Mauricio Romero provee números, datos y fechas que a simple vista develan un enredado manejo de recursos de nuestra máxima casa de estudios a un club que luce como un “barril sin fondo”.

Obviamente en este reportaje aparece el nombre de Ares de Parga, el temperamental directivo que se caracteriza por ser uno de los que menos paciencia tiene en cuanto a proyectos y resultados, característica que comparte con muchos otros directivos del fútbol mexicano.

Romero señala que el “Club Universidad Nacional, asociación civil que es bien de empresarios y funcionarios de primer nivel, recibe cada año millones de pesos del presupuesto académico, utiliza gratis el estadio y los campos de entrenamiento de la Cantera Oriente; explota y subarrienda los símbolos que le dan razón de ser por medio de convenios que han llegado a ser saldados con bultos de ropa o sencillamente condonados”.

Señala también que de las ganancias que pueda generar el club de fútbol, la UNAM no recibe nada de ellas. El Club Universidad Nacional “no comparte ni 1 peso de sus ingresos y hasta le ha cobrado a la institución por el uso de la pantalla instalada en el propio Estadio Olímpico Universitario”.

Rodrigo Ares de Parga, presidente del equipo Pumas. / Foto: Cuartoscuro
Rodrigo Ares de Parga, presidente del equipo Pumas. / Foto: Cuartoscuro

“La privatización del patrimonio y los recursos universitarios en favor de la asociación empresarial es diversa y permanente, y la gracia alcanza directamente a su actual presidente, Rodrigo Ares de Parga, quien por su lado ha facturado millones como contratista amigo de Rectoría”.

Los señalamientos de Romero son graves cuando se relaciona a nuestra máxima casa educativa con el manejo irresponsable de recursos, cuando sabemos que lo que asigna el erario a la educación, nunca será suficiente.

Romero acusa de que millones de pesos se destinan al club universitario disfrazados de subsidios y muestra números que revelan millonarias aportaciones de la UNAM sólo al equipo de fútbol.

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“De 2014 al primer semestre de 2019, la Universidad entregó a la asociación civil por lo menos 338 millones 908 mil 980 pesos, admite el Patronato Universitario por medio de la Dirección General de Finanzas.

Por año, las erogaciones han sido las siguientes:

•2014: 54 millones 212 mil 420

•2015: 61 millones 198 mil 470

•2016: 73 millones 550 mil 366.8

•2017: 5 millones 547 mil 800

•2018: 74 millones 369 mil 250

•2019 (correspondiente al torneo Clausura anterior): 37 millones 3 mil 520 pesos”

Pero no sólo se trata de dinero. El reportaje menciona privatizaciones, pagos morosos en rentas, uso y explotación indiscriminados de la imagen universitaria, citas de directivos que fungen más como socios de un corporativo y la aseveración que los Pumas no pertenecen a la UNAM.

La Universidad Nacional contestó el reportaje publicado por Aristegui Noticias acusándolo de tendencioso: “Esta casa de estudios es transparente y cuidadosa en el manejo de los recursos públicos que la sociedad le confiere, por lo cual no puede estar de acuerdo con la publicación de informaciones tendenciosas, que faltan a la verdad y que solo buscan generar dudas donde no caben”.

Héctor Moreno en Pumas, diciembre de 2007 / Foto: Getty Images
Héctor Moreno en Pumas, diciembre de 2007 / Foto: Getty Images

Lo que sufre los Pumas se refleja en resultados que a simple vista son innegables. La que fuera la cantera más productiva y que proveía la mayor cantidad de jugadores para el fútbol nacional y de ‘exportación’, hoy se sume en una crisis de resultados que eleva la frustración del aficionado al grado de pedir la renuncia no sólo de jugadores o entrenadores, sino directivos, señalados por autoritarios, negligentes e incapaces de llevar a un club emblemático del fútbol mexicano, a lograr triunfos y campeonatos que otrora forjaron el carácter y personalidad del club.

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En la convocatoria de Gerardo Martino para la fecha FIFA de septiembre, de 31 jugadores, ninguno juega actualmente en los Pumas y sólo Jesús Gallardo y Héctor Moreno surgieron de la cantera universitaria. La producción de jugadores es tal, que hoy la plantilla de los felinos cuenta con 10 extranjeros.

La propia UNAM justifica su relación con los Pumas a pesar de reportajes, reclamos y denuncias de la opinión pública y miles de aficionados. El manejo de un equipo de fútbol a nivel corporativo al puro estilo mexicano.

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