Los Pumas. Hugo Porta y su emoción por un triunfo histórico del rugby: "Siempre dije que iba a vivir para verlos ganarles a los All Blacks"

Claudio Cerviño
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Se despertó temprano, pero no de madrugada. Sigilosamente se instaló frente a la TV, a ver la repetición "en directo". Como si tuviera la mítica 10 puesta, aunque sentía que el portador, un hombre de Botín Mágico como él, le hacía honores. Le fue gustando la actitud de los Pumas. Pensó fugazmente que "esta vez sí puede ser". Se fue emocionando lentamente. El celular emitía sonidos de mensajes. Uno tras otro. El partido seguía, pero ya tenía un nudo en el estómago y los ojos vidriosos. Solo, en medio del silencio de su casa en San Fernando, Hugo Porta, el mejor rugbier argentino de la historia, se largó a llorar.

Y esta gloria del deporte argentino y del rugby, hoy con 69 años, sigue sin poder contener la emoción al recibir el llamado de LA NACION. Se quiebra una y otra vez. Seguramente pensando en aquella tarde en la cancha de Ferro, en 1985, del 21-21, con todos puntos de su pie derecho a puro drops y penales y la chance de try de scrum perdida en la última jugada, en pleno ataque comandado por el octavo Ernesto Ure. Recuerdos al margen, Porta amaneció viviendo algo muy especial...

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"Es muy emocionante todo esto. Ha sido un triunfo categórico. Los Pumas ganaron en el juego, que es lo importante. Ganaron en esa lucha del uno contra uno en el alto nivel. A diferencia de otros partidos, dominaron en todas las facetas del juego. Es algo muy importante para el rugby argentino. Demuestra también este espíritu que tienen los jugadores y que empieza en los clubes. Creo que todos los clubes en la Argentina deben estar compartiendo la alegría que uno tiene ahora", cuenta Porta.

Hugo es uno de los jugadores argentinos más respetados en el exterior, símbolo de Banco Nación, con el que fue campeón del torneo local y hasta venció al seleccionado de Inglaterra en Vélez, un triunfo que lleva estampado en el alma. Arquitecto de profesión. Pudo ser futbolista, centrodelantero con mucha habilidad. Pero eligió el rugby y descolló. Casado con Analía, su mujer de toda la vida, y padre orgulloso de Mariano y de Luciana. Abuelo que disfruta de Teo, Juan Cruz y Ema.

El video mágico de Hugo Porta: sus mejores jugadas y puntos

-La gente que no es del rugby ve los contratiempos que tuvo este equipo, sin competir 13 meses, de preparación, de lo malo que fue el último Mundial, de las peleas de jugadores con el coach, y piensa: "¿Juegan con los All Blacks? Pierden por 50". ¿Cómo se explica la victoria? ¿Qué es esto de "rebelarse ante la adversidad", que tanto remarcaron los jugadores en la semana?

-Se dio una conjunción muy similar a la de otros momentos de la historia del rugby argentino, que ya vivió grandes hitos. Esta mezcla de jugadores de experiencia con jóvenes, que tienen un objetivo en común. Y después, mirándolo un poquito detenidamente, aquí hay jugadores que han estado en actividad, en el exterior, y esa mezcla es la que hace que toda la mística que tienen los Pumas se refleje después en la cancha. Esto demuestra que es muy importante disponer de los jugadores que están en el rugby de gran nivel, en el rugby profesional fuera del país, y mezclarlos con los que juegan en la Argentina. No estuve cerca del equipo, pero supongo que en la determinación de cada uno, en la humildad y en aportar para el objetivo en común, estuvo la razón fundamental.

-¿Cómo ibas viviendo el partido?

-Por el desarrollo te vas dando cuenta y vas creyendo más en lo que está pasando. Por el dominio que tenían del juego veías que el partido se podía ganar. El viernes fue muy emocionante lo que pasó durante un chat. Pochola Silva dijo que "había que creer" a pesar de enfrentar nada menos que a los All Blacks, y estoy seguro de que estos chicos que entraron en la cancha tenían el convencimiento de que lo podían ganar.

-Nicolás Sánchez, que lleva la 10 como vos y también le pega a la pelota con clase, hizo los 25 puntos. Fue como aquellos 21 tuyos contra los All Blacks en Ferro...

-Me puso muy muy contento por Nico, que sé que pasó por momentos difíciles, que tuvo otra oportunidad después del Mundial de Japón. Marcó todos los puntos y debe haber llenado de orgullo a toda Tucumán. Estoy alegre por él. Y se dio algo interesante en el juego. Se estaba usando muy poco el pie para patear, para atacar detrás de las formaciones o de los backs cuando salen a marcar. Creo que en los últimos partidos se pateó más, no sólo nosotros, sino también en el que jugaron los All Blacks con Australia, con lo que se demuestra que hay lugares por donde se puede atacar. El try de Nicolás viene de un sombrero que hizo él. Estuvo bueno.

-¿Y cuando terminó el partido, que te pasó?

-Ya antes de que terminara me empezó a pasar... Tuve una situación extraña: me llegaron mensajes de todo el mundo. Y es raro, porque el triunfo es de los jugadores. Me siento en la piel de cada uno de ellos. Una gran emoción (se quiebra). Y además siempre dije que yo iba a vivir para ver a los Pumas ganarle a los All Blacks.

-Era el regalo que te faltaba en el rugby.

-Sí. Acordarse en este momento de Aitor Otaño, de Papuchi Guastella, de la gente que no está, de los que laburaron y le dedicaron tanto tiempo a esto. El mensaje del capitán (Pablo Matera) después del partido, de los jugadores, de compartirlo con todos me parece que le hace bien al país.

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-Amaste esta camiseta de la selección, brillaste en cada lugar del mundo donde jugaste. ¿Sentís que el triunfo también fue un poco tuyo a pesar de estar en tu casa?

-Me siento en la piel de cada jugador, de cada Puma. Ellos fueron los protagonistas. Tuvimos la fortuna de poder disfrutarlo desde afuera. Estoy muy conmovido por un triunfo que es de ellos, que es del rugby.