"Pulpo" González: de pensar en el retiro a darle vida al esquema campeón de Miguel Ángel Russo en Boca

Franco Tossi
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Diego González le gana la posición a Héctor Fértoli. El "Pulpo" fue una de las grandes figuras de Boca.
Fuente: Archivo - Crédito: Juan Mambromatta

Miguel Ángel Russo planteó un partido a la altura de lo que exigía la revancha frente a Racing, en la que Boca remontó el 0-1 de la ida con una actuación que merecía algunos goles más de ventaja respecto de los que lo clasificaron a la semifinal de la Copa Libertadores. La fórmula no fue ninguna locura, pero -al mismo tiempo- generó sorpresas: armó un equipo muy similar al que se había asentado entre enero y marzo, que arrasó y le sacó a River la Superliga.

Faltaba un actor principal: Guillermo Fernández, una baja sensible (antes de tiempo por decisión del Consejo de Fútbol) al que el técnico le sigue buscando reemplazo. ¿Cómo acercarse? Le quitó la titularidad a Nicolás Capaldo, el joven dinámico y aguerrido que no genera juego, y se la jugó por Diego González, un volante sobre el que no había demasiadas muchas expectativas por el pasado que arrastra, pero que terminó siendo una de las grandes figuras de la feliz noche en la Bombonera. Justamente, ante el club que no le tuvo fe y le indicó la puerta de salida.

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Porque aunque el Pulpo diga que "no lo tomé como una revancha", en sus palabras se advierte satisfacción por haber cumplido con la camiseta que hoy defiende, en un encuentro que demandaba demasiada responsabilidad y que lo asumió con cierto resquemor por las situaciones que le tocaron vivir en la Academia. Porque Russo tiene también eso: en lo íntimo, sabe cómo tocarles el orgullo a sus dirigidos. Seguramente, así lo haya hecho a comienzo de año con Carlos Tevez, más allá de que también impone su bajo perfil ante la prensa y le adjudica todo a las ganas del capitán. Probablemente lo haya repetido con todo su plantel en las horas previas a salir a devorarse a los de Avellaneda.

No es casualidad que González se haya destacado ayer a un nivel muy superior al que había mostrado en los cinco compromisos previos en los que participó (tres de titular y dos ingresos desde el banco), actuaciones en las que el balance fue el mismo: notoria falta de ritmo que lo llevó a no poder completar los 90 minutos en ninguno de ellos. Lógico, porque en septiembre de 2019 se rompió el ligamento cruzado anterior de su rodilla izquierda y no volvió a jugar oficialmente hasta el 8 de noviembre de este año, cuando hizo su debut en Boca al ingresar los últimos tres minutos ante Newell's.

De hecho, su llegada a la entidad de la Ribera generó cierto misterio y, en algunos casos, fastidio: se le apuntó a Juan Román Riquelme, líder del Consejo e ídolo del Pulpo, por incorporar a un jugador que, a pesar de solo tener que abonar su sueldo, arribó sin buenas condiciones físicas ni futbolísticas para reemplazar la salida de Iván Marcone. No obstante, él está muy tranquilo por cómo lo recibieron. "En su momento, barajé la idea del retiro. Porque no tenía el alta de la lesión y hubo un mal manejo que yo no merecía. Siempre traté de estar a disposición de Racing, al cual respeto. Acá me miman mucho, estoy muy feliz de estar en este lugar y voy a dejar todo por estos colores", reveló el mediocampista, de 32 años, cuando se iba de la Bombonera con el pase a semifinales.

Hace doce días, cuando le convirtió a Arsenal (1-1) su primer gol con la camiseta azul y oro, por el debut de la Zona Campeonato de la Copa Diego Maradona, largó un llanto de emoción que luego remató con una frase conmovedora: "Me volví a sentir jugador". Anoche también se le humedecieron los ojos, pero de impotencia. Y es que a los 7 minutos del complemento sintió una molestia que le impidió seguir en el campo, priorizando el compañerismo: "Salí con bronca porque me sentía cómodo jugando y el equipo estaba bien. En esta instancia no se puede arriesgar y hay que darle el espacio a otro que lo pueda hacer mejor". Y detalló la molestia: "Es en el cuádriceps. Vamos a ver cómo evoluciona, esperemos que no sea nada".

Pese a eso, su rendimiento se sostuvo como el de los mejores del partido. Soportó y se acopló a la intensidad con la que sus compañeros superaron en todo momento a Racing, aportando recuperaciones (tres), juego (80% de efectividad en pases) y siendo la voz de mando para defensores y atacantes. De hecho, cuentan que el domingo, cuando fue titular ante Independiente, el técnico vio en él la suficiente experiencia para tratar a los árbitros: los hinchas le reclaman justamente eso al resto de los jugadores del plantel.

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El factor psicológico de tener enfrente a Sebastián Beccacece y Diego Milito, técnico y manager de Racing que decidieron prescindir de sus servicios y dejarlo ir con el pase en su poder, bien pudo haber actuado como una inyección anímica al espíritu de ese hombre que, entonces, se habrá vuelto a sentir importante en un equipo titular. Y puede soñar con una mayor continuidad a partir de que, en un duelo en el que Boca no debía perder el orden por la desventaja del primer desquite, su presencia acomodó un mediocampo que venía mostrando, desde la salida definitiva de Pol, una fuerte desorganización. Con el Pulpo unos metros (apenas) adelante de Campuzano, el nivel del colombiano volvió a acomodarse y el entrenador encontró la forma de retomar el 4-1-3-2, el dibujo campeón.

De todas maneras, ante la consulta de LA NACION en la conferencia de prensa tras la clasificación, Russo no quiso compararlo con el estilo de Pol Fernández, aunque sí admitió que le gustó la labor del ex futbolista de Lanús y Rosario Central: "Son jugadores distintos, pero no buscamos la similitud sino que, ante esta eventualidad de Pol, lo buscamos al Pulpo para que juegue. Estamos buscando su mejor nivel, tiene experiencia y se acomodó rápido a lo que queremos".

Boca celebrará la navidad con una sonrisa, a la espera de verse las caras con Santos y soñar con el pase a una nueva final de la Libertadores. Mientras, Miguel Russo brinda con la tranquilidad de que la victoria ante Racing le dejó dos conclusiones positivas: el esquema campeón puede retornar, entre otras cosas, por el Pulpo González, que parece ser el que mejor puede suplir la ausencia de un jugador que su equipo sintió mucho.