Todo a pulmón. La historia del Club Argentino de Rugby y su crecimiento

Jorge Búsico
·3  min de lectura
El terreno donde el Club Argentino de Rugby inauguró su tercera cancha, en Avellaneda
El terreno donde el Club Argentino de Rugby inauguró su tercera cancha, en Avellaneda

Esta parte de la historia comienza en Héctor “Pochola” Silva. ¡¿Cuántas historias del rugby argentino tienen a “Pochola” como hilo conductor?! Montones. Un mediodía de un sábado de marzo de 2017, el Club Argentino de Rugby (CAR) festejaba sus 40 años y entre los invitados, además de Silva (ese día se jugaba un amistoso con Los Tilos), estaba el entonces intendente de Avellaneda, Jorge Ferraresi. La gente del CAR venía peleando desde hacía un tiempo por otro terreno, para así construir otra cancha en la sede que desde 1995 el club ocupa en el centro de Avellaneda. El ex capitán y símbolo de los Pumas lo sabía. Entonces, con su labia y su voz de líder se puso a hablar mirándolo a Ferraresi: “No se va a arrepentir si los favorece, porque va a encontrar en ellos amateurs que forman gente y que, mire usted, con poco han hecho mucho. Ahí tiene a los chicos, jugando, divirtiéndose, haciendo amigos. Y a nosotros, que somos fanáticos del rugby y que cuando somos viejos, cumplimos otro rol fundamental: el de relacionarnos, que es lo que estamos haciendo acá”.

Todo a pulmón. Así avanza el CAR y es motivo de celebración
Todo a pulmón. Así avanza el CAR y es motivo de celebración


Todo a pulmón. Así avanza el CAR y es motivo de celebración

A los pocos días, al CAR se le adjudicó ese terreno, de una hectárea y media, donde el sábado, festejando sus 44 años, inauguró su tercera cancha, la tercera etapa de un proyecto del club fundado el 3 de marzo de 1977 y cuyo primer paso fue adquirir la cancha que lo cobijó, lejos de Avellaneda, en el kilómetro 43.5 de la ruta 2. Para que este nuevo episodio sucediera hubo un acuerdo entre la provincia de Buenos Aires y el municipio de Avellaneda sobre los terrenos donde además del CAR conviven el predio Tita Mattiussi, de Racing Club, y otro de la UBA. La Provincia le cedió una parte a Avellaneda, y ésta al CAR.

En el CAR, unas mil personas juegan al rugby y al hockey, mientras que otras 500 empujan desde cualquier rincón del club. A través de estos años ha logrado un crecimiento sostenido en una ciudad de alta participación deportiva, pero especialmente futbolística, no sólo con sus estandartes, Racing e Independiente, sino porque hay un terreno de papi-fútbol cada tres cuadras. La inauguración de una tercera cancha, que permitirá también una de hockey y un estacionamiento, “es un paso gigante”, sostiene Rodrigo Reymondes, presidente del CAR. Su padre, Gustavo, fue el primer presidente. Literalmente el CAR es una familia.

El Club Argentino de Rugby sigue creciendo
El Club Argentino de Rugby sigue creciendo


El Club Argentino de Rugby sigue creciendo

El nuevo terreno era un viejo depósito ferroviario, con vías. El trabajo del suelo fue muy dificultoso y en la etapa final irrumpió la pandemia. Cuando se pudo regresar, la tarea fue titánica y ejemplar. Cumpliendo todos los protocolos sanitarios, nadie dejó de colaborar. Los jugadores del plantel superior trasladaron las dos torres de iluminación que les regaló Shell. No había plata para pagar las grúas especializadas en eso. Los infantiles pusieron adoquín por adoquín alrededor de la cancha, las mujeres pintaron, los más grandes alambraron y los padres se ocuparon de soldar los postes en un trabajo que concluyó el sábado a la madrugada, para llegar unas horas después a la inauguración, que coincidió con la vuelta al juego.

Parte de las nuevas instalaciones del CAR
Parte de las nuevas instalaciones del CAR


Parte de las nuevas instalaciones del CAR

Los mismos jugadores que alzaron las torres, durante la pandemia cocinaron los jueves por la noche para llevar 200 viandas cada fin de semana al comedor “Pequeño gigante”, en el barrio Danubio Azul de Dock Sud. Muchos de ellos fueron entrenados por el ex pilar del CASI y los Pumas, Fernando “Pope” Morel, quien ya es uno más del CAR. “La llegada de Pope fue fundamental en todo sentido. Él, por ejemplo, fue quien lo trajo a Pochola a aquel almuerzo”, remarca Reymondes.

El escudo del CAR es un jugador que vuela en palomita. Está inspirado en el try de Marcelo Pascual a los Junior Springboks, en 1965, cuando nació la leyenda Puma. De aquella gesta participó “Pochola” Silva. El rugby tiene estos caminos.