¿Se puede reinsertar a un político condenado por corrupción?

Asier Martiarena
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Imagen de una de las sesiones del juicio por la Gürtel con el ex secretario de organización del PP gallego, Pablo Crespo (c), flanqueado por dos de los cabecillas de la trama: Álvaro Perez Alonso 'El Bigotes (i) y Francisco Correa (d).  AFP PHOTO / POOL / Fernando Alvarado
Imagen de una de las sesiones del juicio por la Gürtel con el ex secretario de organización del PP gallego, Pablo Crespo (c), flanqueado por dos de los cabecillas de la trama: Álvaro Perez Alonso 'El Bigotes (i) y Francisco Correa (d). AFP PHOTO / POOL / Fernando Alvarado

Las cárceles han visto aumentar su población en los últimos años con decenas de condenados por corrupción. Hablamos de que en la actualidad son cerca de 2.000 los presos por delitos económicos en las cárceles españolas. La mayor parte relacionados con el fraude a Hacienda y la Seguridad Social, a los delitos contra los derechos de los trabajadores y la corrupción urbanística.

Una lacra que cada año resta del orden de 60.000 millones de ingresos al Estado. Un robo indirecto a todos y cada uno de los españoles cuyos cerebros, en muchos casos, suelen ser reincidentes. La condena de prisión y multa, que rara vez suele restituir lo afanado, no suele ser tan larga como el agujero provocado en las arcas públicas. Por lo que es habitual ver a algunos de estos delincuentes entrar y salir de prisión con relativa frecuencia y con un común denominador: la ausencia de un propósito de enmienda.

Como si un robo de guante blanco fuera un asunto menor. Por ello apenas muestran comportamientos empáticos con las víctimas porque no ven tan mal los hechos que los han llevado a acabar entre rejas. Entonces, si el castigo es menor al botín obtenido, y la condena pública y moral no existe, ¿Qué les disuade de volver a las andadas?

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Ante esta pregunta el Ministerio del Interior ha creado Pidecom, Programa de Intervención en Delitos Económicos, por el que desde Instituciones Penitenciaras se pretende reeducar a los condenados por delitos económicos. Persiguiendo que los reclusos -cuya participación en el mismo es voluntaria- completen tres mandatos:

  1. Pedir perdón.

  2. Reparar el daño causado.

  3. No reincidir.

Entre otras actividades, los reclusos se sentarán frente a frente con víctimas y perjudicados de sus delitos. El secretario general de Instituciones Penitenciarias, Ángel Luis Ortiz, dirigido el proceso formativo de los 40 psicólogos/as que participaron en el PIDECO y ha rechazado la creencia de que "los condenados por delitos económicos no necesiten tratamiento, ya que ellos se consideran plenamente reinsertados”. Pero sí que considera "esencial" devolver a la sociedad "en mejores condiciones a estas personas que por su falta de honestidad, narcisismo o por un liderazgo mal entendido vulneraron la ley".

Los efectos del Pidecom aún están por definirse al tratarse de un programa único en el mundo. Y entre los primeros participantes del mismo hay una serie de nombres ilustres. Viejos conocidos de este post que aparecen en la lista a la que ha tenido acceso El Confidencial Digital. Hablamos, entre otros, de Francisco Correa, principal cabecilla del caso ‘Gürtel’, Iñaki Urdangarin, pieza angular del entramado del caso ‘Nóos’. Por contra no ha querido sumarse al proyecto el extesorero del PP, Luis Bárcenas. El primer paso para reinsertarse es proponérselo, por lo que será fácil identificar a quienes entienden justa su condena y quiénes no.

En vídeo | El fundamento jurídico protege siempre la libertad del condenado

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