"Bajo protesta": qué implica la postura de River contra la Liga al aceptar jugar con Banfield en Independiente

Juan Patricio Balbi Vignolo
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Punto final a una parte del conflicto. Tras recibir el sábado la negativa de la Liga Profesional de Fútbol para ser local en el predio River Camp de Ezeiza, River finalmente se medirá con Banfield el martes a las 21 en el estadio de Independiente, club con el que volvió a acordar el alquiler tal como lo hizo para la Copa Libertadores. Pero la novela sigue. El club de Núñez, que tenía tiempo hasta las 20 del domingo para confirmar un estadio, le envió una nota a la Liga anunciando que se presentará "bajo protesta". El partido de la Copa Liga Profesional se va a jugar, pero quedan capítulos por definir.

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Según pudo saber LA NACION con fuentes de la institución millonaria, la decisión de comunicarle a la Liga que jugará "bajo protesta" significa que River no está de acuerdo con la medida de la LPF y que todavía no da por finalizado el tema. A futuro verá cuáles son los pasos a seguir, o si corresponde iniciar una nueva acción. En la Copa le quedan otros cuatro o cinco partidos como local, dependiendo de su posición final en la Zona 3, que también integran Rosario Central y Godoy Cruz.

Todo explotó el sábado las 13, cuando la entidad que preside Marcelo Tinelli le comunicó a la que preside Rodolfo D'Onofrio la decisión de no aceptar el pedido y la obligación de presentar un estadio antes de las 20, es decir, con tan solo siete horas de anticipación. River había presentado la solicitud para ser local en el predio hace dos semanas, ya se había ocupado de las diversas reformas y mejoras necesarias y contaba con las autorizaciones de la AFA, el Aprevide, la TV y la seguridad. Pero, aunque hasta el propio Claudio "Chiqui" Tapia había dado el visto bueno, en la LPF no hubo apoyo. Y todo explotó.

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Tras el comunicado de la Liga, en Núñez respondieron con otro comunicado cuestionando o refutando los 13 puntos argumentales de la notificación y exigiendo la intervención de la AFA en el asunto. Pero desde la calle Viamonte no hubo un nuevo accionar y la LPF únicamente le brindó la posibilidad de extender el plazo hasta el domingo a las 20 para conseguir un "estadio a la altura de la magnitud e importancia no solo a nivel local sino internacional del club". A pesar de que en River no había conversaciones en marcha con otras instituciones, la opción fue siempre Independiente, lejos de Huracán o Vélez, tras la marcada conformidad del técnico Marcelo Gallardo en los dos partidos de Copa Libertadores que se disputó allí.

Fuente: LA NACION - Crédito: Prensa Conmebol
Fuente: LA NACION - Crédito: Prensa Conmebol

Este domingo, pasado el mediodía, los dirigentes millonarios ese comunicaron con sus pares de Avellaneda para concretar un nuevo alquiler del Estadio Libertadores de América por un monto que no se dio a conocer, pero que se descontará de la deuda que Independiente todavía tiene por el pase de Alexander Barboza. La misma situación ocurre para los juegos de Libertadores, con un costo de 60 mil dólares por noche, aunque el número podría ser menor al tratarse de un partido del ámbito local.

Así, desde Núñez decidieron no ocultar la molestia y se lo hicieron saber a la Liga durante el fin de semana, comunicando que los argumentos de la decisión "son infundados" y asegurando que el club tenía "todas las autorizaciones pertinentes" para jugar en Ezeiza. Todo el conflicto se potencia con los marcados intereses políticos de la disputa, especialmente después del acercamiento de D'Onofrio y Jorge Ameal, mandamás de Boca, a la AFA en medio de la disputa por los derechos televisivos y con la marcada intención de acercar posturas e ideas con la entidad máxima del fútbol nacional, lejos de la novedosa y conflictiva Liga Profesional.

Ahora, la pelota rodará el martes por la noche -resta la aprobación y horario definitivo de parte de la Liga-en Avellaneda y River hará su debut frente a Banfield en la Copa que reinició la actividad oficial del fútbol argentino. Pero la pelea tiene más rounds por delante.