‘Propagadores silenciosos’ de coronavirus: la nueva gran preocupación de los médicos

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Foto con plano picado de una plaza atestada de gente.
Foto con plano picado de una plaza atestada de gente.

La disponibilidad de pruebas para detectar el coronavirus en Estados Unidos aumentó considerablemente la semana pasada, así como también aumentaron ‒como se predijo‒ un gran número de casos confirmados. De acuerdo a los últimos datos de la Universidad Johns Hopkins, en Estados Unidos registraron más de 3 500 casos de COVID-19 al comienzo de la semana; para el miércoles, la cifra se había más que duplicado a 7 300 casos.

Mediante bloqueos en toda la ciudad y del cierre de escuelas a nivel estatal, las autoridades trabajan para contener el virus de cualquier manera posible, pero entre los médicos que están en la primera línea del frente crecen las preocupaciones por los “propagadores silenciosos”, es decir, por las personas que tienen el virus sin experimentar síntomas. Un estudio publicado en Science por investigadores de la Facultad Mailman de Salud Pública de la Universidad de Columbia sugiere que los casos no detectados del virus fueron los que alimentaron el brote en China.

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Los científicos llegaron a dicha conclusión a través de un programa de modelado informático que les permitió analizar datos de la epidemia de China. Con ese programa, descubrieron que hasta el 86 % de casos en Wuhan ‒donde se originó el virus‒ no fueron detectados antes de la prohibición de los viajes del 23 de enero. “La explosión de casos de COVID-19 en China en gran medida fue impulsada por personas con síntomas leves, limitados o directamente asintomáticos que no fueron detectados”, dijo en un comunicado el coautor del estudio Jeffrey Shaman, doctor en filosofía y profesor de ciencias de salud ambiental en la Facultad Mailman de la Universidad de Columbia. “Dependiendo de la magnitud del contagio y de las cifras, los casos no detectados pueden dejar expuesto al virus a una porción mucho mayor de la población que si se hubieran detectado”.

Shaman dice que las transmisiones silenciosas ‒tal y como se conoce este fenómeno‒ pueden seguir planteando un “desafío importante” para la contención del coronavirus en todo el mundo. Para ser claros, son necesarias muchas más investigaciones para determinar qué porcentaje de pacientes con COVID-19 no muestran síntomas y cómo eso podría influir en la forma en la que se propaga en virus.

Pero a medida que los expertos avanzan en su trabajo para resolverlo, ¿qué tienes que saber sobre los casos silenciosos? William Petri, doctor en filosofía, director del departamento de enfermedades infecciosas y salud internacional de la Facultad de Medicina de la Universidad de Virginia, comparte algunos datos importantes.

La transmisión silenciosa no es exclusiva del coronavirus

Si bien la idea de pacientes asintomáticos puede parecer novedosa, en realidad es un factor común en muchos otros brotes. Petri dice que uno de los mejores ejemplos es la polio. “La dificultad con la erradicación global de la polio fue que por cada caso de parálisis hay un centenar de niños que están fuera de control clínico o sin ningún síntoma de estar infectado de polio”, explica a Yahoo Lifestyle. “Eso hace que sea muy difícil controlar la propagación de la polio debido a que no se sabe que la amplia mayoría de niños están infectados a menos que les hagan un test”. Petri dijo que para erradicar la enfermedad, los investigadores tuvieron que crear una vacuna que también detuviera las infecciones no identificadas o “subclínicas” ‒sinónimo de asintomático‒, algo que los científicos probablemente necesiten hacer también con este virus.

No tener síntomas no significa que tu cuerpo no esté luchando contra el virus

Petri dice que hay un mecanismo funcionando detrás de un virus que es contraído sin producir síntomas, lo que significa que el organismo podría estar ignorando al virus o bien que esté luchando en silencio sin causar reacciones corporales negativas. En este brote, sospecha que se trata de lo último. “Creo que, la mayoría de las veces, cuando tienes una subclínica que no presenta ningún síntoma, quiere decir que tu sistema inmunológico está haciendo un buen trabajo, porque no estás gritando”, dice Petri. “Y quizás este 86 % de personas que tienen COVID-19 subclínico, quizás podamos aprender de ellos. ¿Qué es una respuesta inmune efectiva?”.

Las personas mayores pueden ser más propensas a tener una reacción grave

Petri dice que no hay test de predicción rápida para los pacientes asintomáticos, lo que significa que en gran medida es imposible saber de antemano cómo responderán los individuos a la infección. Algunas infecciones tienden a afectar de forma desproporcionada con enfermedades preexistentes, mientras que otras golpean a las personas mayores; como parece que está haciendo el COVID-19. Petri dice que eso podría deberse a la fatiga. “Una de las posibles explicaciones es que el sistema inmunológico se agota con la edad”, dice. “Entonces tiene que ver con que el sistema inmunológico de una persona mayor tiene menos capacidad para controlarlo”.

Los propagadores silenciosos tienen lo que se conoce como “inmunidad innata”

Lo que está claro es que aquellos que no presentan síntomas de alguna manera han desarrollado una “inmunidad innata”, lo que significa que, sin exposición previa, el organismo se ha vuelto inmune. “Todavía no tiene tiempo para producir anticuerpos con el COVID-19 (…) por lo que requiere otras armas del sistema inmunológico que puedan generar una respuesta más estereotípica contra cualquier virus”, dice Petri. Esta respuesta innata es algo que los investigadores pueden usar para estudiar lo que está entrando en juego. “Se pueden comprender muchas cosas en lo referido a la lucha contra esto, entendiendo que la mayoría de personas atraviesan esta infección de una manera realmente buena”, dice.

Medir el número de transmisiones silenciosas requiere más test

Desde el inicio del brote, el tema de las pruebas ha estado en el centro de la discusión en Estados Unidos, ya que los CDC informaron que solo se realizaron 77 test la semana pasada, una de las primeras en las que estaba ampliamente disponible. Si bien el número de test hechos ha aumentado en toda la nación, con el objetivo de detectar casos en los que la gente no presente síntomas, Petri dice que se necesitan todavía más. “[Los investigadores] insisten en lo importante que es tener una alta capacidad de hacer test para poder identificar infecciones subclínicas”, dice Petri. “Tienes que poder identificar qué está produciendo la transmisión”.

Identificar a estos propagadores silenciosos es clave para detener la propagación del virus

Aunque cosas como el distanciamiento social pueden ser útiles para contener el virus, Petri dice que la auténtica clave es conseguir suficientes test para detectar a estas personas que no tienen síntomas y luego hacer lo que se conoce como “rastreo de contactos”, es decir, rastrear a todas las personas con las que una persona infectada entró en contacto. Por su lado, dice que es un buen recordatorio de que las recomendaciones de aislamiento hechas por los CDC y las autoridades gubernamentales del gobierno son cruciales.

“Realmente, refuerza la convicción de que el distanciamiento social, el cierre de escuelas y de universidades, el hecho de no que no se puedan reunir más de 10 personas, son realmente importantes”, dice. “Porque incluso la persona con las mejores intenciones puede ser el equivalente a María la Tifosa”.

Abby Haglage

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