¿Y ahora qué? Cómo sigue el presente de River y de Marcelo Gallardo después de perder la final de la Copa Libertadores

Juan Patricio Balbi Vignolo
lanacion.com

Ninguna derrota podrá hacer tambalear a Marcelo Gallardo del pedestal en el que está parado al cambiar la historia moderna de River. Ni siquiera el dolor de no haber podido conquistar el bicampeonato de América en Lima genera algún tipo de dudas, más allá de la tristeza lógica que mostraba en los minutos posteriores al final del partido, mientras esperaba junto con el plantel el momento de recibir las medallas correspondientes al subcampeón. No es momento de reproches ni críticas, sino de intentar digerir la posibilidad que se escurrió de las manos. Pero, al mismo tiempo, la gran pregunta que revolotea por estas horas en el Monumental es: "¿Y ahora qué?". Porque, por cómo se dio la derrota, no es una más.

River perdió la quinta Libertadores de su historia en tres minutos fatales y Flamengo es el campeón

Difícilmente el plantel y el cuerpo técnico puedan encontrar rápidamente un consuelo. Porque aunque pasó menos de un año de la mayor conquista de la historia en Madrid, el destino volvió a ponerle en el camino un desafío ineludible que volvió a encender la chispa de un equipo que siempre encontró la forma de reinventarse y sentirse preparado para las situaciones límites. Un nuevo triunfo era la gran motivación para potenciar todavía más las conquistas logradas, pero el deseo se desvaneció. Y la decepción que invade al mundo River difícilmente se pueda paliar hoy con los recuerdos. Eso quedará para cuando la herida empiece a sanar.

La caída es la 12° en 64 cruces directos (ida y vuelta y/o partido único) en todas las competencias durante el ciclo Gallardo y, además, es la octava en 36 series a un solo partido. De esta manera, Flamengo se convirtió en el sexto equipo que lo pudo vencer en las 32 definiciones mano a mano que afrontó en el plano internacional. El grupo selecto también lo integran Huracán (semifinales de Copa Sudamericana 2015), Barcelona (final del Mundial de Clubes 2015), Independiente del Valle (octavos de final de Copa Libertadores 2016), Lanús (semifinales de Copa Libertadores 2017) y Al Ain (semifinal del Mundial de Clubes 2018).

Con o sin festejo en la Copa Libertadores, durante cada cierre de año vuelve a aparecer una incógnita en Núñez: ¿qué pasará ahora con el DT? Y, aunque la sensación en Núñez es que está todo dado para que pueda continuar, el gran golpe recibido en Lima abre la incógnita de qué puede pasar por la cabeza de un entrenador que se guía por tres pilares fundamentales para decidir su futuro: energías, motivaciones y desafíos por delante.

El plantel llegará al país esta tarde, cerca de las 18. Se espera una multitudinaria recepción en el Monumental.¿Sigue Gallardo?

"El final del año va a ser un punto clave para mí porque más no puedo pedir y más no puedo generar", dijo Gallardo en mayo luego de conquistar la Recopa Sudamericana, el décimo título en cinco años y medio de ciclo. Pero el nuevos y jugosos retos aparecieron en el camino: derrotó a Boca por quinta vez consecutiva en una definición directa, es escolta en la Superliga, finalista en la Copa Argentina y, aunque hoy le duela, subcampeón de América.

En el corto plazo, la mirada no puede correrse de lo que tendrá por delante. El próximo sábado deberá visitar a Newell's por la decimoquinta fecha de la Superliga y, aunque no está confirmada la fecha, posiblemente el miércoles 4 en Mendoza deba definir la Copa Argentina ante Central Córdoba de Santiago del Estero. ¿Por qué la definición del título no es tan solo un posible premio consuelo? Porque es la posibilidad de sumar la undécima corona del ciclo y de obtener un boleto directo a la fase de grupos de la Copa Libertadores 2020, a la que hoy estaría ingresando en la primera fase.

"Gallardo tiene un contrato hasta el 2021, pero no tiene ninguna cláusula que lo obligue a quedarse. Él siempre se fija si hay objetivos. A fin de año se plantea su propio balance y ve si tiene energía, si tiene proyectos, si tiene desafíos. Y yo siempre trato de que los haya para seguir teniéndolo con nosotros", reconoció el presidente Rodolfo D'Onofrio en las últimas horas.

Más allá del análisis de cada cierre de año, una derrota en una final siempre conlleva un tiempo para hacer balances, replanteos y preguntas, pese a que el presente dicte que el equipo sigue dando la talla en todos los frentes. Nada opacará todo lo conseguido, porque la historia de River cambió por completo desde 2014 hasta el día de hoy. Pero, al mismo tiempo, la caída puede llegar a marcar el pulso de lo que vendrá. Ahora, la reacción debe ser inmediata en los frentes que quedaron abiertos para no claudicar.

"Todavía no terminó el año para nosotros, si bien esta competencia era la más importante que teníamos como objetivo. Llegamos hasta acá, pero el año no terminó aún, tenemos otra final. Habrá que recuperarse y pensar en lo que viene. Y a fin de año, veremos", remató el Muñeco en la triste noche limeña.

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