Preolímpico. El ciclo Batista, los tres mosqueteros y otros incondicionales

Alberto Cantore
lanacion.com

Soldados de Fernando Batista. Futbolistas incondicionales, nombres que se repitieron en las convocatorias que ensayó el seleccionador durante las cuatro competencias oficiales. Jugadores que en los diferentes torneos enseñaron su jerarquía, descubrieron el lugar que los clubes no siempre se animan a ofrecer porque la urgencia por el resultado o el futbolista que llegó como refuerzo son prioridad. Con la camiseta de la selección explotaron virtudes, cotizaron la imagen, ingresaron en el radar de las ligas europeas. Adolfo Gaich, Fausto Vera y Facundo Medina, el triángulo que desanduvo y acompañó las experiencias en el torneo Sudamericano de Chile, el Mundial de Polonia, los Panamericanos de Lima, en 2019, y ahora el Preolímpico de Colombia, en el que pudo consagrarse.

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Ellos le dan forma a la columna principal sobre la que se apoya el resto del equipo. Medina, un producto de las divisiones inferiores de River, club en el que no debutó, pero al que siempre le agradeció la contención que le brindó para salir de la villa, realizó todo el recorrido a la par de Batista. Talleres, de Córdoba, vislumbró en quien se desempeñaba como lateral izquierdo -peleaba el espacio con Nahuel Gallardo- un proyecto, una tarea sistemática que le posibilitó a la T hacerse de servicios de varios juveniles de Boca. La apuesta -adquirió el 60% del pase en un millón de dólares- rindió: Medina se afirmó en el puesto de segundo zaguero central y desde ahí captó la atención de Batista.

Volante, de bajo perfil, Fausto Vera es una pieza que a Batista no le resulta extraña. El Bocha fue coordinador general de las divisiones inferiores de Argentinos: en esa función, además de ensayar un seguimiento futbolístico, también conoció al detalle las características técnicas y el temperamento de un mediocampista al que en la Superliga el entrenador Diego Dabove empezó a darle rodaje en el club de la Paternal. Es el equilibrio en la zona medular de la selección, un jugador con una rápida lectura táctica, un auxilio para el resto del grupo. Primero fue Kansas City, de la Major League Soccer, quien demostró interés por el juvenil, de 19 años. Los 6 millones de dólares de la oferta por la mitad del pase resultaron insuficientes, al igual que los US$ 8.000.000 que estaba dispuesto a pagar Brujas, de Bélgica.

Tres goles en el Sudamericano de Chile, la misma cantidad en la Copa del Mundo Sub 20 de Polonia, máximo artillero con seis dianas en el plantel que se colgó la medalla de oro en los Panamericanos de Lima 2019. Adolfo Gaich demostró en ocho meses con la camiseta de la selección olfato goleador y ser un delantero con compromiso. Si no se anota en la red, sabe ayudar al grupo de varios modos: exige a los zagueros rivales, aguanta la pelota, pivotea para un compañero. En San Lorenzo siempre asomó como una excelente pieza de recambio, nunca encontró la continuidad que le ofrece la Argentina. El cordobés, de Bengolea, estuvo durante el Preolímpico a un par de reuniones de ser la venta más cara de la historia del Ciclón: 17 millones de dólares, la cifra que desembolsaría Brujas. La falta de acuerdo en los avales bancarios, diferencias en la forma del pago de las cuotas y los bonos por objetivos truncaron la operación.

Adolfo Gaich, una pieza clave en la delantera

El seleccionador Batista tiene una segunda línea de incondicionales, que por pequeños motivos no asistieron al póquer de torneos oficiales. Son piezas que el entrenador descubrió desde el inicio del recorrido y que aparecen con continuidad en las listas. El capitán Nehuén Pérez, que después de jugar el torneo Sudamericano de Chile se incorporó a Atlético Madrid; sin espacio, el Cholo Simeone optó por brindarle rodaje en Familacao, pequeño club de Portugal, que marcha en el quinto puesto de la Liga. El zaguero es uno de los elementos más destacados del equipo que conduce Joao Pedro Sousa. Aníbal Moreno, que marcó un espectacular gol en la victoria de Newell's sobre San Lorenzo, el lunes pasado, fue parte de las tres restantes competencias y no integró la delegación debido a que los rosarinos, con un plantel acotado, estaban en una posición incómoda, respecto al descenso, y decidieron no liberar al volante. Julián Álvarez se ausentó de los Panamericanos, pero es una carta de desequilibrio por las bandas; en la selección desarrolla los movimientos que le pide Gallardo en River; si en el Sudamericano 2019 alternaba en el puesto, ahora su apellido es una confirmación en cada alineación. Agustín Urzi (Banfield) sólo no estuvo en el comienzo del ciclo, en Chile: su crecimiento lo convierte en una ficha inamovible en la selección como en la estructura que lidera Julio Falcioni en el Sur. Finalmente, Facundo Mura, un pasajero que se trepó sobre el cierre de la lista, se convirtió en el octavo soldado con mayor cantidad de presencias en la era Batista en los juveniles, esos que en Bucaramanga sellaron la clasificación de la Argentina en los Juegos Olímpicos de Tokio. Y con un agregado: la vuelta olímpica en Colombia.

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