La gran pregunta para los Pumas: ¿se puede trasladar al partido con los All Blacks lo que funcionó en el Súper Rugby?

Alejo Miranda
lanacion.com

La pregunta que se repite cada vez que los Pumas se enfrentan con los All Blacks tiene hoy más sustancia que nunca. ¿Se logrará romper el maleficio esta vez? Nueva Zelanda sigue siendo favorita, pero nunca hubo tantos factores alineados como para alcanzar la primera victoria.

El equipo negro es el único seleccionado al cual la Argentina nunca ha vencido. Un empate es lo único que tiene como para jactarse, en 32 enfrentamientos. Desde que en 2012 ingresaron al Rugby Championship, los Pumas han ido creciendo y quebrando barreras, pero hacer trastabillar al mejor conjunto de rugby del mundo sigue siendo una cuenta pendiente.

Hoy, cuando la Argentina reciba a los All Blacks a las 15.05 en la cancha de Vélez, por la primera fecha del Rugby Championship, tendrá más fundamentos que nunca como para atrapar el esquivo triunfo. El principal factor que sustenta esta afirmación es el subcampeonato de Jaguares en el reciente Súper Rugby. Un fenómeno que no se puede traspolar de manera directa al nivel de seleccionados, es cierto, pero que tiene un alto grado de incidencia.

La formación que pondrá Mario Ledesma en la cancha es casi la misma que empezó la final del Súper Rugby 14 días atrás, ante Crusaders. Repite 13 titulares y suma dos refuerzos de lujo en Nicolás Sánchez y Juan Figallo. Lo reconoció el coach abiertamente: "Queríamos darle continuidad a un grupo grande de jugadores. Queríamos meter a todos los chicos en una situación en la que podía llegar a irles bien".

La confianza es, sin dudas, el mayor activo que arrastra este grupo desde el Súper Rugby. "La cabeza es muy importante en el deporte", afirmó el medio-scrum Tomás Cubelli, que amplió: "Las victorias son liberadoras porque vienen con un trabajo atrás, con capacidad nuestra para lograrlas".

En los últimos ocho enfrentamientos con conjuntos neozelandeses, tras las siete derrotas iniciales, Jaguares se impuso en cinco, incluido uno frente a Hurricanes en la infranqueable Wellington y dos contra Chiefs, el segundo, en un luchadísimo partido de playoffs que se decidió en los minutos finales. Dos equipos que son la base del XV que dispondrá Steve Hansen hoy. "El sistema de juego de los All Blacks es parecido al de las franquicias. Hay variantes, pero las fotos que presentan son muy similares", evaluó Cubelli.

Naturalmente, no es lo mismo una franquicia del Súper Rugby que el seleccionado nacional, que reúne a los mejores jugadores de cada una. Y no es lo mismo un partido del torneo de franquicias que uno de países. "La diferencia es un tema de tiempo y espacio", graficó Ledesma. "A mayor complejidad, menos tiempo y espacio. Sobre todo cuando enfrente está el mejor equipo del mundo, que labura este tema todo el año. Y donde ve que tienen una debilidad, se apoyan todos mucho más que en un equipo de Súper Rugby. Nosotros tenemos un grupo de 30 jugadores muy parejos; sabemos que con el banco eso va a pesar mucho más. En cambio, contra los All Blacks no encontramos eslabones frágiles", analizó.

Esta última es una afirmación que el propio Ledesma se encargó de relativizar pocos minutos más tarde. Nueva Zelanda vino a la Argentina sin ocho de los 11 jugadores del campeón Crusaders. Entre los 23 de hoy hay cuatro debutantes absolutos: uno, como titular (Sevu Reece), y cuatro, en el banco (Atu Moli, Luke Jacobson, Josh Ioane y Braydon Ennor). Hay que decir que "suplente" es una expresión en desuso. En inglés se los llama "finishers" o, como dijo Ledesma, "los jugadores que terminan el partido".

En ese punto asoma una ventaja para los argentinos. "Yo creo que sí", aceptó Ledesma. Y redobló la apuesta: "Además tienen tipos jóvenes, y tipos con pocos tests como titulares, también. Después está en qué hacemos para ponerlos bajo presión. Reece es un animal completamente diferente con presión o sin presión. A partir del momento en que los pongamos bajo presión, algunas piezas se alinearán". Llegar con chances al último cuarto de partido no parece un mal escenario en ese contexto.

Otro factor es el carácter accesorio de este Championship. No sóolo es una versión acotada a tres fechas sino que además está absolutamente subordinado al Mundial de Japón. Un ejemplo: Nueva Zelanda ganó las versiones del Tri Nations/Rugby Championship de 1999, 2003 y 2007 y se quedó con las manos vacías en la cita máxima; en 2011 y 2015 fue segunda y terminó alzando la Copa Webb Ellis. Sudáfrica y Australia, por caso, también pusieron un mix. Los Pumas rotarán, pero no hoy.

La localía también puede pesar. Por un lado, se percibe que el público arrastra el contagio de lo que hizo Jaguares. En los playoffs en Vélez ante Chiefs y Brumbies, tuvo una gran incidencia, sobre todo en el primero, que fue parejo. Además, esta es la primera vez que Nueva Zelanda llega a la Argentina sin rodaje (siempre lo hace en la penúltima fecha, tras un fin de semana de descanso).

En cuanto al juego, no se puede obviar que lo All Blacks siguen estando un paso al frente del resto hasta que alguien demuestre lo contrario. No están los integrantes de Crusaders pero sí Beauden Barrett, Ben Smith, Sam Cane, Dane Coles, Ngani Laumape, Brodie Retallick. Además, se dará el estreno de la nueva regla del scrum, y en eso hay otra ventaja para los visitantes, que empezaron antes a ensayarlo. Aun en ese contexto, la oportunidad de ganar es más cercana que nunca. Por todo lo dicho, que se resume en el siguiente enunciado: la victoria no sería un batacazo, sino el resultado de un proceso.

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