‘Marca’ y Arabia Saudí, una portada fallida

Yahoo Deportes
Ahora lo de "la final de la Supercopa" ya está bien dicho.
Ahora lo de "la final de la Supercopa" ya está bien dicho.

“El otro día escribí un texto y alguien me criticó diciendo: ‘Es que no puedo entender si estás a favor o en contra’. Señoras, señores, es que no es eso: se exponen hechos, saquen sus conclusiones". Lo comentó hace un par de días Fernando Carreño, veterano periodista de ‘Marca’, y yo me sentí identificado. Alguna vez pasé por eso también. Gran parte del público exige posicionamiento, cuando no militancia. No alinearse de forma nítida equivale a tibieza y equidistancia, que de un tiempo a esta parte parece la peor manera de despreciar a un periodista: déjese de exposiciones y dígame si está a favor o en contra, que mis followers están impacientes por conocer mi opinión sobre la suya. 

Carreño tuiteaba aquello en plena avalancha de críticas a su periódico, que el domingo (o el sábado a medianoche, para ser más precisos) nos sorprendía con una portada fuera de lo habitual, por varios motivos. En ella podíamos ver a un hombre e intuir (niqab mediante) a una mujer, ciudadanos de Yeda, sede de la final de la Supercopa de España. En lugar del habitual titular periodístico, podíamos leer simplemente (en tipografía de reminiscencia árabe, eso sí) los nombres de los equipos finalistas, del trofeo y del escenario del partido. Una portada fallida, a mi modesto entender. Ale, ya me he posicionado. Pueden dejar de leer.

Desplázate para continuar viendo el contenido.
Anuncio

Con más o menos educación, la mayoría de las críticas acusaban a ‘Marca’ de blanquear el régimen saudí. Contra el torrente tuitero se abrieron algunos paraguas de trabajadores del diario. “Si fuera de ‘L’Équipe’, los mismos que la están criticando dirían que es una genialidad”, aventuró Álvaro Olmedo. “A mí me parece un portadón que remueve”, tuiteó Óscar García; “el que lo quiera entenderlo, lo entenderá. El que no, ni lo intentará”. Al leer esto último, me sentí mal: yo quería entender la portada, pero no era capaz. ¿Será que no soy tan listo como me repetía mi abuela? Quizá sea raro, pero lo primero que me vino a la cabeza fue el concepto de cotidianidad y normalidad: dos ciudadanos de Yeda, él vestido como quiere, ella como tiene que hacerlo. Y aunque no se me pasaba por la cabeza que ‘Marca’ quisiera blanquear nada, la denuncia se me escapaba.

Al parecer, el diario había querido impactarnos pero de forma minimalista: “La imagen es tan poderosa que no necesitaba ni titular. Y no creemos, pese a algunas críticas recibidas o a algunas fantasiosas interpretaciones, que necesite demasiada explicación”, decía el diario en un editorial titulado “Un martillazo de realidad”. La portada no necesitaba explicación pero ahí estaban ellos explicándola. Una portada fallida pero, eso sí, encantada de haberse conocido:

“La portada es impactante. Sencilla. Directa. Contundente. Un martillazo de realidad. La dolorosa cotidianeidad. Posiblemente, aún arrancando enero, estemos ya ante una de las portadas del año. [...] Nadie había logrado mostrar de forma tan elocuente y eficaz, con un simple golpe gráfico, la tremenda realidad del escenario donde se disputa la Supercopa de España. [...] Nos hemos limitado a mostrar lo corriente. Lo común”.

Al fin algo de consuelo: no fue tan extravagante lo de apreciar rutina en la foto. Sin ánimo de achacar a ‘Marca’ tibieza ni equidistancia, no habría estado de más un titular que nos espabilara un poco a los despistados: la rutina la habíamos pillado, la denuncia no. No sé si una imagen vale más que mil palabras, pero creo que a veces cuatro o cinco pueden venirle bien. Ignoro cómo lo habría resuelto ‘L’Équipe’ -entre otras cosas porque no lo leo- pero me pilló con el pie cambiado este súbito minimalismo en un periódico de tradición más concreta que críptica, que no suele dejar demasiado margen a la interpretación. A ver si ahora, de repente, la portada de ‘Marca’ se ha convertido en una pintura del MoMA.

Qué leer a continuación